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Cuando aparecieron por primera vez en los medios de comunicación como opositores del actual gobierno, fue cuando protestaron y se expresaron frente a las instalaciones del oficialista Canal 4 de televisión. Sus ideas son contra el pacto, la dictadura y el caudillismo que, según ellos, impulsa el presidente Daniel Ortega.

Ese fue el pecado: ponerse y expresarse, y el castigo que recibieron por ello fue caro. Ese día, el dos de octubre, una veintena de jóvenes, denominados Movimiento No, fue agredida con gritos, patadas y fajazos por simpatizantes del partido de gobierno, Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

Inmediatamente medios oficialistas los atacaron con toda una campaña de difamación. “Hijos de papi y mami”, “culitos rosados”, “oligarcas”, “energúmenos”, son algunos de los calificativos con los que fueron señalados. Anastasio Somoza llamaba “sandinocomunistas”, “terroristas” y “vagos” a los jóvenes vinculados a la lucha contra la dictadura en los años 70.

De fajeados a acusados
Además, tres días después de ser agredidos, dos de sus miembros fueron denunciados ante la Fiscalía por periodistas del Canal 4, por amenazas, agresión física y verbal, e incitación a la violencia. Pero por otra parte, el Movimiento No recibió el respaldo de particulares, organizaciones civiles y partidos políticos.

Ahora son reconocidos por jóvenes, adultos y miembros activos o pasivos de la política nacional. Y aunque no fue algo planeado, el último hecho que los hizo darse a conocer más como opositores del gobierno, fue el enfrentamiento entre estudiantes de la Universidad Centroamericana y miembros de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua, UNEN, cuando éstos últimos entraron sin permiso a dicho centro para hacer proselitismo político a favor del candidato a edil de la capital por el FSLN, Alexis Argüello. Ahí los jóvenes del movimiento participaron en su calidad de universitarios.

Cómo surgió el movimiento
Pero, ¿cómo nació este grupo de jóvenes?, ¿por qué enfrentarse a un gobierno que al parecer no tolera todo ente que lo critique?, ¿quiénes han financiado sus piquetes de protestas?, ¿o es que en verdad son financiados por la CIA, como lo han señalado medios oficialistas?
El Movimiento No nació de tres o cuatro jóvenes universitarios que tenían ciertas ideas en común sobre querer hacer algo por este país de la manera más inteligente, tomando en cuenta el descontento con la situación, y en este caso específico con los intentos dictatoriales del presidente Ortega, como el rapto de las instituciones, la falta de democracia y los agravantes problemas económicos, según contó uno de sus miembros.

Mientras, otro de sus miembros señala que el día que protestaron frente a Canal 4 se presentaron 30 jóvenes, pero que luego de eso, por el respaldo y la simpatía que han obtenido, no tiene contabilizado cuántos conforman hoy por hoy el Movimiento No.

En contra del modelo histórico
Antes de todo, los miembros del Movimiento No, Yoctán Vílchez y Carlos Villanueva, aclaran que la oposición de ellos no es sólo al modelo del gobierno actual, sino que “(también) al modelo histórico caudillista y antidemocrático que hemos tenido los nicaragüenses en todos nuestros gobiernos anteriores”.

Y es precisamente esa es la premisa de la que surge el Movimiento No. “Ante la situación histórica de Nicaragua y el presente, para algunas personas es inevitable hacer algo por Nicaragua, es como una necesidad, y es cierto que somos jóvenes, pero ésta no es la primera vez para algunos el querer hacer algo por este país, ni va a ser la última”, asegura Villanueva.

No hay instituciones democráticas
Vílchez explica que “el problema fundamental en Nicaragua es la ausencia histórica de instituciones democráticas” y que “la pobreza, las enormes y nefastas desigualdades sociales y la inequidad, son consecuencias” de ello.

Para el Movimiento No las instituciones democráticas son “órganos que cuentan con mecanismos efectivos de control al poder de los gobernantes”, pero Vílchez dice que lamentan que hasta el momento en Nicaragua no las haya, “porque los gobernantes siguen viendo y concibiendo al Estado como un botín, y no como una cosa pública que nos pertenece a todos y que tiene que cumplir una función (que está) determinada en la Constitución Política, respetando de esa forma la voluntad general de los ciudadanos, no apegándose a intereses particulares”.

Llamado es para todos
Yoctán Vílchez contestó “a la gallega” cuando se le preguntó cómo se definían, pues reaccionó con otra pregunta, “¿cómo nos ve la gente?”. “Si nos consideran un movimiento político, pues será un movimiento político; si nos consideran un movimiento social, somos un movimiento social; si nos consideran un movimiento de jóvenes, somos un movimiento de jóvenes”, sostiene.

Y aunque admitió que “traemos ideas políticas”, aclaró que “la visión del movimiento es dejar un mensaje, y si en todo caso se hace política, que no sea la misma política, sino una política de nuevas ideas, dominada sobre todo por ideas, no por intereses”.

Pese a que el Movimiento No está conformado por jóvenes universitarios, sus miembros aseguran que el llamado que promueven es “para todos, porque la responsabilidad de construir la democracia no es sólo de los jóvenes”, además, Vílchez dice que “cualquiera que comparta (nuestra) visión es tan miembro del movimiento como nosotros, pues combate por las mismas ideas de cambiar el problema sustancial de nuestro modelo político y social”.

Para Carlos Vallecillo, “lo que necesitamos es una evolución del pensamiento de toda la sociedad, que conlleve a que su clase política sea más evolucionada en su pensamiento y sea más humana, más democrática, más justa”.

¿Financiados por la CIA?
Cuando los jóvenes del Movimiento No se presentaron frente a Canal 4, portaban mantas, pancartas y un megáfono para expresar sus ideas, y por ello este medio oficialista los señaló de ser financiados por la CIA.

Pero Yoctán Vílchez dice que “la razón por la que se nos ha dificultado tanto movilizarnos, la razón por la que cuando fuimos a la protesta éramos 30 y no 200, es porque no contamos con mayores recursos”.

“Si nos financiara la CIA, si nos financiara Estados Unidos, ahorita estuviéramos armando enormes marchas y enormes protestas con la simpatía que contamos, pero no es así, porque somos jóvenes que no cuentan más que con la voluntad de hacer algo, y esto es lo que no se explica el gobierno, no se explica cómo un grupo de ciudadanos puede tomar conciencia y salir a protestar a las calles sin intereses mayores que esos”, expresó Vílchez al respecto.

Por su parte, Villanueva cuenta que para salir a protestar ese dos de octubre, “la tía de un amigo, la abuelita de otro amigo y la mamá de una amiga nos consiguieron reales, y las camisetas nos costaron 20 córdobas, (así que) no sabría decirte cuánto nos costó, pero no cuestan más que los carteles que anda la gente de los CPC (Consejos del Poder Ciudadano)”.

¿“No”?
Carlos Villanueva cuenta que el nombre No se debe a que esa palabra es simbólica para expresar su descontento con un modelo histórico y con las estructuras de poder que han existido. Y haciendo referencia al libro Las Venas Abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, Villanueva señala que “el decirle no a un modelo dictatorial es proponer un modelo más democrático”.

Entonces, para el Movimiento No “el modelo idóneo es que en un modelo democrático y en un Estado Social de Derecho, la izquierda y la derecha se puedan alternar en el poder sin necesidad de controlar los derechos fundamentales de la libertad, la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos y la dignidad de los ciudadanos por el simple hecho de serlo, sin importar sin son derecha o sin son de izquierda”.

Luego de recibir gritos, patadas y fajazos, este miembro del Movimiento No considera que “los ciudadanos no debemos de sentir temor en el ejercicio de nuestros derechos, en el ejercicio de nuestros derechos constitucionales, (porque) mientras la Constitución siga vigente y podamos tener un papel que respalde la libertad, entonces defenderemos la libertad”.