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En 1977 haciendo oposición a la dictadura somocista, inició Alfredo César su aventura política en Nicaragua. Una trayectoria que lo ha llevado a ocupar importantes cargos políticos en el país para diferentes gobiernos, de izquierda y de derecha; y en la que se le ha acusado de ser un hábil conspirador político.

Ahora publica su libro de memorias: “Democracia pendiente: Nicaragua 1979-2014”, en el que junto a once personajes que vivieron en primera línea acontecimientos históricos, hace un repaso de esos eventos que marcaron el rumbo político del país.

¿Qué lo motivó a escribir un libro de historia?

Este libro pretende poner a disposición de la juventud nicaragüense una versión de los principales eventos políticos transcurridos en estos últimos 35 años, para que las nuevas generaciones puedan aprender de los errores y de los aciertos que nos han permitido llegar hasta donde estamos.

Resumir 35 años en un libro es un proyecto ambicioso, ¿por qué escribir sobre un período tan largo?

Porque el cambio más trascendental del último siglo ocurrió con la Revolución Sandinista, con el derrocamiento de la dictadura de los Somoza, y entonces me pareció que habiendo iniciado mis primeras experiencias políticas a raíz de ese cambio, era apropiado empezar ahí.

¿Es una especie de memorias?

Sí, es un libro de memorias políticas donde relato mis experiencias en eventos en los que fui protagonista y otros que vi desde fuera.

Generalmente cuando alguien escribe un libro de memorias, lo hace para contar lo que pasó. Sin embargo, otros lo hacen para exculparse o matar a esos demonios que los atormentan. En su caso, ¿cuáles serían sus motivos de recordar eventos en los que participó?

No tengo demonios que me atormenten. Todos como seres humanos nos podemos equivocar, y he tenido equivocaciones pero no son trascendentales. Más bien estoy satisfecho, y con franqueza y humildad te digo, que creo que he estado del lado correcto de la historia en estos 35 años.

¿Quiénes son las 11 personas a las que entrevistó para contar hechos históricos en su libro?

Invité a Joaquín Cuadra y a Oscar Sobalvarro, conocido como “Rubén”, para que contaran el proceso de cómo se llegó a firmar los Acuerdos de Sapoá. Tengo entrevista con Moisés Hassan, como miembro de la Junta de Gobierno de 1979, para relatar el efecto de las renuncias de Alfonso Robelo y Violeta Barrios de Chamorro al llegar al poder.

También hablé con Carlos Hurtado, que fue el primer ministro de Gobernación que se encargó del desarme de la Resistencia. Después cuento el secuestro a los líderes de la UNO, para lo que entrevisté al entonces vicepresidente de la Asamblea Nacional, Luis Sánchez Sancho.

En el capítulo que escribo sobre las reformas constitucionales de 1995, entrevisto a Cairo Manuel López, ex presidente de la Asamblea Nacional y a Dora María Téllez, entonces coordinadora de la Bancada Sandinista.

Para contar sobre el pacto Alemán-Ortega tenía que contar con versiones desde adentro, y entrevisté antes de que falleciera a René Herrera, por los liberales, y a Rafael Solís, por los sandinistas.

Del regreso de Ortega al poder, entrevisté a Edwin Castro, y tengo una entrevista con Agustín Jarquín, una voz autorizada para contar el período de corrupción de Alemán.

¿Por qué el libro se llama “Democracia Incompleta”?

Porque no existe aún democracia y el mensaje que quiero mandar es ese. Todos los que hemos participado tenemos parte de culpa y parte de crédito de que eso ocurra. No me exonero de culpa.

¿Y cuál cree entonces que ha sido su principal error político?

Facilísimo. Haber ido en una multiplicidad de casillas y opciones en las elecciones de 1996, compitiendo entre partidos que compartían las mismas ideas.

Sin embargo, ganó un partido que competía con sus principales adversarios. ¿Acaso cree que Arnoldo Alemán no debía ganar?

Desde el punto de vista político debía ganar. Me refiero a que era un partido pequeño, y Alemán llevó a ese partido a sacar un 51% de los votos. Hay que reconocer sus virtudes. Hizo una gestión en la Alcaldía de Managua que demostró que era un hombre que podía hacer grandes cambios… La corrupción es otro tema. En el caso del hundimiento, no creo que solo él sea responsable. Él tiene una dosis importante de culpa, pero otros líderes liberales contribuyeron, porque no leyeron la historia…

¿Quién es?

El presidente (Enrique) Bolaños, el mismo (José) Rizo, el ministro (Eduardo) Montealegre. Como mínimo estos tres que estaban en primera línea.

¿Pero ellos alegan que hicieron lo correcto denunciando la corrupción de Alemán?

Eso no es lo que digo, lo que creo es que no supieron separar la institución partidaria y apartar a los líderes errados. Debían preservar el partido mientras solucionaban los problemas de corrupción.

Le pregunté sobre su principal error político. ¿Cuál ha sido su acierto más grande?

Haber luchado profundamente convencido con lograr la paz en Nicaragua.

¿Algunos sectores lo han señalado de tener una dualidad política?

Es falso. Lo que ocurre es que he sido una persona que defiende sus convicciones, entiendo lo que es negociar, y uno no puede sacar siempre el 100%. Muchos veían como fallarle a una causa, pero siempre he tratado de cumplir todo lo que me comprometo.

Pero incluso se llegó a ganar el mote de Alfredo siete puñales…

Es una visión alejada de la realidad, empujada por adversarios que tenían amplios medios de comunicación. Yo reto a cualquiera a que vean lo que he contribuido y en lo que he participado. Seamos objetivos…

¿Quién es?

Álfredo César

Estudió Ingeniería Industrial en la UCA y en la Universidad de Texas. Fue administrador del Ingenio San Antonio y asesor del Banco Central de Costa Rica, por la ONU. Es empresario en bienes raíces. Secretario de la Junta de Gobierno en 1979, presidente del Banco Central. Fue director de la Resistencia Nicaragüense y presidente de la Asamblea Nacional. Actualmente es presidente del Partido Conservador (PC).