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Un cese al fuego propuso ayer el presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, Francisco Aguirre Sacasa, con el objetivo de que en el corto plazo se sienten las bases para un Acuerdo de Gobernabilidad por la vía de un diálogo nacional.

El país vive una aguda crisis institucional producto de los ataques mutuos entre los bandos políticos que van desde “perros rabiosos” a “moclín para arriba”, señaló Aguirre, y a raíz de la crisis originada por la imposición de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, por parte del presidente Daniel Ortega, por la vía del Poder Judicial.

“Yo propongo un cese al fuego o un armisticio como el 11 de noviembre de 1917 a las once horas que dio lugar al Tratado de Versalles al final de la Primera Guerra Mundial. Esa tregua debería durar todo el período de la Navidad y del Año Nuevo para que la clase política y las cabezas calientes, los que quieren sangre, recapaciten”, afirmó el legislador del Partido Liberal Constitucionalista, PLC.

El diputado agregó que “el circo y la sangre es muy agradable, pero no se hace patria ni con circo, ni con sangre”.

Que Corte en pleno falle

Aguirre consideró que la Corte en pleno, integrada por ocho magistrados afines al PLC y ocho magistrados afines al FSLN, tiene la gran responsabilidad de dar punto final a la crisis mediante una sentencia judicial.

“Que por un lado se reconozca el derecho que tiene el presidente de crear CPC por decretos, pero por otro lado, respetar la voluntad de la Asamblea Nacional, al decir que esos CPC no son instituciones estatales ni paraestatales, y que no pueden utilizar ni un céntimo del erario público y ni un céntimo de ninguna empresa del Estado”, señaló.

Diálogo nacional

Una vez resuelto el caso de los CPC y transcurrida la tregua, Aguirre propone un diálogo nacional para obtener un Acuerdo de Gobernabilidad, un pacto social en términos de Juan Jacobo Rosseau.

La agenda nacional postergada, indicó Aguirre, es socioeconómica y, por lo tanto, hay que “bajarle el gas a lo político” para consagrarnos a resolver los problemas de generación de energía y los apagones, la desigualdad en los ingresos, falta de inversión y empleo, que origina una ola de emigración al exterior, el poco acceso a los servicios básicos y un clima de inversiones que no es el propicio.

Arrancarle la mecha a la bomba

“Esos son los problemas que hay que abordar una vez se logre la paz de Westfalia en el frente político”, reiteró el legislador. “Tenemos que arrancarle la mecha a la bomba de tiempo institucional y constitucional que tenemos”, dijo Aguirre, para quien el presupuesto 2008 puede ser aprobado en las primeras semanas de enero en un contexto propicio.

El control previo

Finalmente, Aguirre consideró que una interpretación auténtica de la Ley de Amparo, hecha por la propia Asamblea Nacional, puede dejar en claro que no hay control previo al proceso legislativo.

Aguirre lamentó que debido a una “comedia de errores” el país esté al borde del precipicio institucional, por lo que enfatizó que el debate presupuestario debe completarse en el plenario hasta que sea superada esta crisis para evitar un mayor caos económico al país.