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La imposición de los deseos presidenciales del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, en el caso de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), es considerada por el jurista y analista político Sergio García Quintero como una dictadura que peligrosamente puede desembocar en una tiranía.

“Estamos frente a una dictadura que puede degenerar en una tiranía. Puesto que al pretender terminar con el Poder Legislativo, gobernar por decreto y militarizar el país, eso es lo que indica”, expresó Quintero.

Señaló que un sistema de ese tipo rompe el equilibro de los poderes públicos y la institucionalidad. Por tanto, es ahí donde el ciudadano nicaragüense debe alarmarse, sobre todo porque esto podría significar el reclutamiento de los jóvenes al Servicio Militar. “Esa es una figura horrorosa que amenaza a cada uno de los hogares de nuestro país, cuando se habla de una militarización”.

Sin figura opositora

Por otra parte, comentó que por el momento no existe un líder de oposición. El jurista dijo que Arnoldo Alemán es una figura gastada, un hecho que no puede evadirse, pues no es aquel “puntal” en que el Frente Sandinista se apoyó en determinado momento.

Según su opinión, al debilitarse la figura de Alemán y tener problemas dentro del propio Partido Liberal Constitucionalista (PLC), dejó de ser útil a los sandinistas, quienes buscaron nuevos contactos con el sector empresarial, donde se encontraron un nuevo filón de respaldo para mantener su hegemonía en el gobierno.

Recordó las declaraciones del doctor Rafael Solís, Vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, quien dijo que se debería mandar a Alemán, aunque sea un día a la cárcel Modelo con un reo más, lo que causó una enorme preocupación en el grupo más cercano.

El pueblo decide su futuro

“El futuro que nos depara es arduo, posiblemente riesgoso y violento, pero Dios quiera que no lleguemos a eso”, dijo Quintero, considerando que la unidad del pueblo nicaragüense es la única salida a la crisis.

“No necesariamente nos referimos a los que militan en determinado partido, sino al pueblo como tal… que cansado por la situación debe asumir su papel para detener el grado de ignominia actual”, señaló el jurista.