Jorge Eduardo Arellano
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En este lugar hace mucho ruido. Un joven martilla, otro corta hierro, el otro carga una carretilla. Más atrás, uno que suda y suda abre zanjas. Están remodelando el sitio, un canal de televisión cristiano. En la recepción no se siente tanto el ajetreo, allí la gente está dando ofrendas.

La señora morena de vestido azul ahora mismo da su ofrenda. Tiene una sonrisa enorme, pues su pacto fue realizado dos horas después de pedido. Pacto le llama a su petición. “Por la gracia de Dios”, me dice ansiosa, moviendo entre sus manos el certificado de que pagó su ofrenda, su pacto, y de que el dinero “ahora está en manos de Dios”.

Más adentro del lugar, ya sin el ruidaje y los pagos, está una camioneta de lujo. Enfrente, en las oficinas, está el director de este canal, Guillermo Osorno, reverendo y también diputado.

Nuevamente el diputado está en el ojo del huracán. A Osorno una vez más lo acusan de que se vendió, y él, molesto y con Dios en la boca, niega todo eso. “No puedo odiar a los sandinistas”, dice el legislador cristiano, quien “está en la política por voluntad de Dios”.

Algunos colegas suyos en el Parlamento dicen que usted fue amenazado para no apoyar la ley de nulidad de las elecciones, ¿es cierto eso?
Completamente falso, hija, en ningún momento. A mí nadie me ha amenazado ni me ha hecho presión de ninguna clase.

¿Por qué como aliado del PLC no apoya la ley que la oposición está abanderando?
Te voy a traer el recuerdo de mi participación en 1997. En ese año el Frente Sandinista me acusó de estar siendo cañoneado por Arnoldo Alemán, y me gustaría que le preguntaran al doctor Alemán si alguna vez yo le dije que lo apoyaba a cambio de algo.

En el gobierno de don Enrique (Bolaños) el PLC hizo lo mismo: me acusó. Me gustaría que le preguntaran a don Enrique si yo lo apoyé a cambio de algo. Hoy el Frente Sandinista necesita de un voto, y ese voto yo lo doy solamente para que no nos salgamos del programa con el Fondo (Monetario Internacional). Si no lo hacemos, ¿cómo vamos a hacer el próximo año si el mundo está en crisis?
Yo tengo que velar por el bien del país, aunque el pueblo no lo entienda en este momento. Pero así como los sandinistas me atacaron en el pasado, hoy que me digan si les he llegado a pedir algo.

Yo le dije al PLC y a todos los que están ahí, hagan los 46 votos y yo soy el 47, lo único que nunca les voy a respaldar es la ley de nulidad, estoy completamente en contra.

Es un fraude lo que se hizo, un fraude descaradamente. Lo he dicho y lo sostengo con el respeto al tricampeón (...).

Es usted incomprensible, entonces, asegura que hubo fraude y no apoya a los que quieren revertir ese supuesto fraude.

No. Es que hay que ir al meollo del asunto (...). Como al Frente se le va la mano y aparece con un montón de alcaldías, entonces todos estamos brincando. Los mismos liberales se están acusando entre ellos, que ellos sabían lo que se estaba fraguando en contra de Eduardo (Montealegre).

Nuestro partido dijo: “De qué sirve que vayamos a protestar violentando la Ley Electoral y la Constitución”.

¿Cómo entonces se debe protestar si usted asegura que hubo fraude?
Lamentablemente el Poder Electoral es el único que puede anular elecciones. Vamos al meollo del asunto, ¿cuál es el meollo? Es lo que yo propongo, que haya un diálogo y se reforme la Ley Electoral (...).

¿De qué sirve que nos matemos? Si apoyo una ley de nulidad de las elecciones, aquí pasamos un diciembre negro, habrá derramamiento de sangre porque los sandinistas van a salir a la calle y van a decir que están defendiendo su voto y va a ser una matancina.

Yo, como nicaragüense, tengo que ser responsable. No puedo respaldar eso. Estoy consciente de que se hizo un fraude, pero tenemos una ley que justifica los fraudes.

¿Cuál es esa ley?
¡La Ley Electoral!
Mencione el artículo que justifica...

No, no, no, tal vez me he expresado mal. Lo que te quiero decir es que la facultad que le hemos dado al Consejo Supremo es ley. Entonces diseñemos algo para el futuro.

Yo le dije a los liberales: “Ok, consigan los 46 votos, aun en contra de mis principios voy a ser el voto 47”. En contra de mis principios, de mi voluntad, de la Constitución, pero me lavo mis manos por el derramamiento de sangre que se va a dar en este país, si es que van a creer que a mí me van a venir a comprar, como han dicho en el pasado.

Su posición es un tanto ambigua, me dice que va a votar con el Frente por Nicaragua, pero que si la oposición consigue 46 votos usted también puede ser el 47, y como Pilatos, se lava las manos por lo que pase.

No, no. Tal vez me he expresado mal, hija. ¿Cómo Pilatos? No. Te digo, si aprobamos la ley de nulidad vas a tener a los sandinistas en las calles, y te pregunto, ¿quién le gana a los sandinistas en las calles?
¿Le tiene miedo a los sandinistas? La oposición se ufana de que ellos son el pírrico 38 por ciento.

No, hija. Y no seamos irresponsables los nicaragüenses. A mí me dolió en mi corazón ver cuántas personas se golpearon ahí (...). Yo no quiero ver eso (...). Lo haré contra mi voluntad, pero lo haré por un grado de que otros crean que a mí me están chantajeando, regalando o comprando. ¿Me sé explicar?
Entiendo entonces que usted está dispuesto a ser el voto 47 de quien consiga 46 votos, ¿es así?
Pero con el Frente Sandinista desde un punto, nada más. Es lo mismo que he hecho en el pasado, asumir la responsabilidad con el Fondo (...).

¿Está esperando cuál de los dos bandos consigue los 46 votos?
Sí, para los programas del Fondo.

Hace dos minutos me dijo que también puede votar por la ley que anula las elecciones.

Sí, pero en contra de mi voluntad y violentando yo mismo la Constitución. Digamos, para satisfacer a los demás.

Ah, ¿sería para quitarse esa mala fama del diputado cañoneado por todos los gobiernos?
Sí, para quitarme esa mala imagen, ni que yo me estoy debiendo al Frente sandinista por un compromiso, pero que conste que no me haré responsable de las consecuencias para el país.

¿Entonces, dónde quedan esos principios de los que me está hablando?
No sé si me sé explicar. Lo que te quiero decir es que a mí no me están ofreciendo algo, eso no existe, ¡no existe ante Dios eso!
Salvador Talavera ha dicho que el Frente Sandinista está ofreciendo el cielo y la tierra, ¿es cierto eso?
¿El Frente Sandinista sabe a quiénes se lo puede ofrecer? A los que sabe que por ahí los puede tener. A mí el Frente Sandinista me buscó después de la conferencia de prensa. Edwin Castro me llamó y me dijo: “El presidente se dio cuenta de lo que estás ofreciendo y se quiere reunir con vos”, está bien, le dije.

¿Y qué le ofreció el presidente Ortega?
(...) Él está dispuesto a sentarse en un diálogo.

Exactamente, ¿qué le ofreció?
Esto (un diálogo). Mi compromiso con el Frente es con el Fondo. Si yo voy el martes y están los 46 diputados y yo soy el 47, voy para que se aprueben las leyes que nos comprometen con el Fondo. Si el Frente aparece con otras leyes, no, lo siento mucho.

¿Con qué otras leyes?
Oí decir que está la Ley de la Vivienda, la Ley de Costas (...).

¿Antes de su anuncio público se reunió con alguien en la Secretaría del FSLN?
No. Y a mí me sorprendió que alguien dijo eso (...).

En unas declaraciones usted dijo que el Frente tiene una mira telescópica, ¿qué hurgó esa mira en usted?
Te voy a explicar. Así como te dije al principio, con confianza, preguntá lo que querrás. Cuando el muchacho de La Prensa me entrevista, fuera de la entrevista me dijo: “Pero ve, ¿es cierto que lo están cañoneando?” Y yo le dije: pero si el Frente no te cañonea, el Frente sabe quiénes han hecho cosas malas en este país, y lo que pasa es que te deja correr, te pone la mira telescópica y te dice: “Ve aquí, ve allá”.

Así trabajan ellos, pero ante el Dios que vive, que no han venido a amenazarme o a ofrecerme algo. A mí, gracias a Dios, no me tienen nada. Por donde me busquen. Con los recursos de la Asamblea ocho días atrás me mandaron a investigar (...).

¿Lo investigaron?
De seguro, pero como gracias le doy a Dios. Te repito, estoy haciendo esto por la responsabilidad con los organismos internacionales.

Al “raid” con Edwin Castro
Osorno se refiere al día que muy orondo se fue a almorzar con Edwin Castro y lo justifica con su actuar como político. Además, jura que no seguirá votando con el FSLN. “No, mi muchachita linda, te estoy explicando, amor mío, qué es lo que está pasando ahorita”.

Antes me dijo que después de esto se puede seguir platicando.

¿No soy un político yo? ¡Tengo que hablar con todo el mundo, con todas las fuerzas! Y si tenemos que negociar, negociamos, pero no entienda la palabra negociar como “dame a mí”, como es el estilo. Vayan a preguntarle a Alemán, a Bolaños.

¿Y ellos le ofrecieron algo en su momento?
No, no. (...). ¿Sabés qué pasa aquí? A veces hay irresponsabilidades de algunos medios, ¿te acordás cuando dijeron que yo era el voto 47 para desaforar a Montealegre? Eso fue público y mi imagen quedó manchada.

Y eso sólo porque vieron que me fui con Edwin Castro, y te cuento la historia. Estaban haciéndole daño a unos pastores, yo llamé a Edwin y le dije: “Mirá, Edwin, cuando tocan a la Iglesia se meten a un conflicto conmigo”.

Él me dijo: “Pero mirémonos el viernes”. No, no puedo, le dije, tengo que ir al PLC, que me invitó para que diera la apertura con oración. “Hagamos una cosa, cumplo yo porque tengo que ir, y después nos venimos juntos, vamos a almorzar”.

Cuando estábamos terminando, estaban ustedes, los periodistas, y yo fui y me monté delante de todos ustedes. Si uno va a hacer cosas malas, las hace detrás de la puerta.

Bueno, el Frente a veces quema a la gente.

Pero ¡yo no estoy viendo nada malo! A mí me sorprendieron las noticias al siguiente día. Sin embargo, un día antes, con Eduardo me había reunido, lo estuve aconsejando (...).

¿Usted se ha ganado esa mala fama porque simplemente está abierto a dialogar con sus colegas políticos?
Yo me decepciono y digo: ¡Padre, ayúdanos a que nos entendamos! Yo aprendo lo que Dios enseña, y Dios dice: “Es mejor el buen nombre que la buena plata”.

Yo soy cristiano y no puedo odiar a sandinistas ni a liberales ni a ninguna otra fuerza, son mis hermanos nicaragüenses, tengo que ayudarlos a reflexionar. Estoy en la política, pero mis principios están basados en la fe en Dios.