Jorge Eduardo Arellano
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El Embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, reiteró ayer a la News VOA que los nicaragüenses deben resolver la crisis política desatada tras las elecciones municipales o de lo contrario corren el riesgo de perder más ayuda económica internacional.

Si el gobierno del presidente Daniel Ortega no llega a un consenso con la oposición y encuentra la manera de resolver la crisis política, el país puede llegar a perder entre 30 y 40 millones de dólares de la ayuda que brinda Estados Unidos, dijo Callahan.

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos expresaron preocupación por la falta de transparencia en las elecciones del 9 de noviembre. Los miembros de partidos opositores nicaragüenses alegaron que hubo fraude.

No cree en solución alternativa
Callahan dijo que aunque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ofreció apoyar a Nicaragua, la situación económica actual lo imposibilitará de cumplir con su promesa.

“La riqueza de Venezuela depende más que todo del petróleo, y el petróleo venezolano hoy día se vende por menos de 40 dólares al barril, y Venezuela va a tener problemas económicos internos con el precio de menos de 40 dólares el barril”, dijo Callahan en una entrevista con la periodista Margarita Rojas.

“Entonces, yo creo que si Nicaragua va a depender de la ayuda exclusivamente de Venezuela para compensar la pérdida de ayuda internacional, no solo de Estados Unidos, no creo que eso vaya a pasar”, agregó.

“No es chantaje”

Estados Unidos ya congeló los recursos otorgados a Nicaragua por el programa humanitario Cuenta Reto del Milenio. Ortega respondió con fuertes acusaciones a la decisión de la Unión Europea y de Estados Unidos de recortar la ayuda económica, y dijo que se trataba de un “chantaje” político.

“No es un chantaje, solamente es una demanda, y es una demanda de que Nicaragua cumpla con sus obligaciones bajo la Carta Democrática Interamericana, no es más que eso”, dijo Callahan. “Obviamente, nosotros tenemos el derecho, como un país soberano, de tomar estas decisiones, y también la Unión Europea tiene el mismo
derecho”.

Callahan señaló que Nicaragua es un país democrático y su deber es asegurarse de que las elecciones sean libres, justas, transparentes y que la gente tenga fe en los resultados.