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El presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, Francisco Aguirre Sacasa, pinta un panorama económico extremadamente sombrío para el año próximo. Aunque el legislador prefiere llamarlo desolador. Aún no sabe si el Presupuesto General de la República (PGR) de 2009 estará igual de desfinanciado que el de 2008, un presupuesto que para él ya es cosa de ayer.

“El presidente dice que la ayuda debería ser libre de toda condicionalidad. (Y) así no funciona el mundo real”, expresa Aguirre, quien considera que el Ejecutivo debe dar un “golpe de timón” y valorar más la cooperación internacional.

La Unión Europea suspendió el desembolso de 37 millones de dólares para el PGR de 2008. Dicha partida formaba parte de un total de 115 millones de dólares que da el Grupo de Apoyo Presupuestario, de los cuales hasta la fecha sólo se ha desembolsado 16.2 millones.

Actualmente la Asamblea Nacional está paralizada y el Ejecutivo solicita una reforma al PGR de 2008, pero los opositores se niegan a aprobarlo. Lo más incierto aún es si el PGR de 2009, que asciende a 33,835 millones de córdobas, contará con el dinero de los cooperantes tradicionales. Según Aguirre, “está en peligro una buena parte de esa ayuda bilateral y multilateral”.

Pero Aguirre va más allá, y asegura que sin la ayuda de los donantes “Nicaragua deja de operar”, pues, entre otras cosas, se disminuiría en gran proporción la inversión pública.

¿Qué hará el Parlamento, no se ha desembolsado todavía el apoyo presupuestario de la UE?
Es eso parte del problema de desfinanciamiento, y sobre todo el rubro de apoyo presupuestario. El monto total que se habían comprometido los donantes de aportar en 2008 es de 115 millones de dólares de ayuda de rápido desembolso. Hasta la fecha sólo se han desembolsado unos 15 millones.

Esa cifra incluye también montos importantes de otros donantes, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con 20 millones, el Banco Mundial con otros 20 millones.

¿Esos son los préstamos que no se han aprobado?
Esos son, y fueron enviados de urgencia a la Asamblea hace algunos días. ¿Cuál es el resultado del no desembolso? Que el presupuesto de 2008 queda desfinanciado, y que el programa económico y financiero de 2008 queda desfinanciado.

Eso significa que va a tener que haber mayor austeridad en el gasto en 2008, pero viéndose al futuro, en 2009, uno de los supuestos del programa económico y financiero es que iban a entrar 500 millones de dólares en ayuda externa de los donantes tradicionales.

Para 2009 se cuenta como hipótesis unos 500 millones de ayuda de los donantes tradicionales, y de ese monto 103 millones son de apoyo presupuestario o financiamiento líquido, y como andan las cosas en Nicaragua, con los serios problemas de gobernabilidad, y que podrían vislumbrarse hacia el futuro, yo considero --y estoy hablando de una manera pragmática y sin ser alarmista-- que está en peligro una buena parte de esa ayuda bilateral y multilateral.

Pero antes de 2009, explíqueme cómo se va a hacer si el dinero presupuestado para este año no está.

Ya el año casi terminó. Lo que va a pasar son varias cosas, tal vez el nivel de reservas no se va a alcanzar, porque una parte de la ayuda líquida era para mantener y sostener las reservas del país, pero indiscutiblemente hay algunos gastos que no se van a poder realizar este año.

La famosa subejecución de que tanto se habla, en el fondo se debe a ineficiencia de las instituciones del Estado, pero en parte se subejecuta porque no hay fondos para financiarlos.

El asesor económico Bayardo Arce, en declaraciones a los medios, aseguró que debido a la burocracia la Unión Europea no ha desembolsado ese dinero, pues están pidiendo papel tras papel. ¿Es normal que se desembolse tardíamente?
Ya lo decía el embajador francés hace unos días: hay problemas de gobernabilidad en Nicaragua. Yo tengo que discrepar de mi buen amigo Bayardo Arce, porque estoy escuchando mensajes diferentes que vienen de los donantes. El Embajador de Estados Unidos (Robert) Callahan, también manifestó problemas de gobernabilidad, y para ser más específico, por el fraude que hubo en las elecciones municipales (…).

Bayardo, que a mi criterio, es integrante de un equipo económico de lujo, no está o no quiere leer bien las señales que le está mandado la comunidad internacional en Nicaragua
¿Cuáles son esas señales, a su juicio?
Las señales son clarísimas: hay graves preocupaciones en Washington, en Bruselas, en Estocolmo, en diferentes países donantes, con la percepción de qué está pasando en Nicaragua, eso lo hemos visto reflejado en diarios importantes como el Washington Post, El País (…).

¿De cuánto es la ayuda que dan los donantes tradicionales y qué pasaría si ellos no financian el Presupuesto General de la República?
Típicamente los donantes desembolsan a Nicaragua 500 millones de dólares al año. Desde que empezó este Grupo de Apoyo Presupuestario, la quinta parte ha sido apoyo directo, pero los 500 millones están reflejados en el Presupuesto de 2009, la mayoría atados a proyectos. Eso es igual al 25 por ciento del valor del Presupuesto.

Pero aquí vienen las cifras demoledoras: eso es igual al 85 por ciento del programa de inversión pública. El programa de inversión pública se refiere a caminos, ya sea principales o de penetración, a escuelas, a centros de salud, a proyectos de agua potable.

A esa cifra los economistas le dan mucha importancia, porque es bien sabido que el crecimiento depende de la inversión, y esa inversión viene de dos lados: del sector público y del sector privado, pero la del público es más importante. Entonces, si Nicaragua fuera a continuar en un plan con que da la impresión de que le importan un pepino la gobernabilidad, la democracia y el Estado de Derecho, la comunidad internacional va a activar los mecanismos de condicionalidad.

El presidente dice que la ayuda debería ser libre de toda condicionalidad, así no funciona el mundo real. Nunca ha funcionado así. Y tampoco funciona así la ayuda venezolana.

Sin esa ayuda Nicaragua deja de operar, con nuestro nivel anémico de crecimiento económico no se daría.

Pinta usted un panorama catastrófico…
Desolador es la palabra que yo utilizaría. Es un panorama que se da al mismo tiempo en que la economía mundial está en el umbral de una recesión muy profunda. Eso impacta en Nicaragua: en el colapso del precio del café, el colapso del precio de la carne, en una reducción de remesas.

Entonces, si ya el año iba a ser difícil, nosotros estamos añadiendo una crisis de gobernabilidad que a su vez está desalentando a los donantes tradicionales y produciendo una reducción de la ayuda.

¿A dónde nos podría llevar esta combinación? A un crecimiento que podría andar más cerca del cero o del uno por ciento si no se mantiene esa ayuda tradicional de una manera robusta, pero para que esa ayuda se mantenga y fortalezca tiene que haber un golpe de timón en Nicaragua, no podemos seguir insultando a los donantes, no podemos seguir comportándonos como una república bananera en cuanto a temas políticos, no podemos dejar de un lado los logros democráticos (obtenidos) desde el noventa. Esos efectos los van a sentir todos los nicaragüenses.

¿Está dictaminado el Presupuesto 2009?
No, fue entregado a la Asamblea el 15 de octubre. Eso coincidió con la antesala de las elecciones municipales, y prácticamente la Asamblea y los diputados --incluyendo a este servidor tuyo-- nos dedicamos al proselitismo, a la campaña.

Ese presupuesto que envió el Ejecutivo está desfasado, está basado en supuestos macroeconómicos que ya no se van a dar. Supone una situación mundial mucho más favorable de las que hay ahora. Todo lo que es el andamiaje de este documento terminó en agosto.

¿Podría la ayuda de Venezuela sustituir a los donantes tradicionales?
La ayuda venezolana no podría sustituirla por dos razones. La primera, porque cualitativamente no es igual, con la ayuda de los donantes tradicionales se construyen carreteras, se financias proyectos de agua potable. Nadie sabe qué se hace con la ayuda venezolana. Lo único que tenemos seguro con la ayuda venezolana es que no es segura y que no es transparente.

Ahora, este año la ayuda de Venezuela está en dependencia de la capacidad que ese país tenga para ayudar, y esa capacidad se ha visto fuertemente mermada por la baja en los precios del petróleo.