Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Suspender los beneficios que goza Nicaragua dentro del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) “no es decisión de cuatro congresistas” porque, entre otras cosas, se precisa de que los países firmantes del acuerdo estén de acuerdo con ello, aseguró el jefe negociador del tratado por Nicaragua, Carlos Sequeira, quien advierte, sin embargo, que el gobierno debe prestar atención “a estos mensajes”.

Sequeira explicó que existen cláusulas que los países firmantes deben cumplir, pero “no existe una causal que porque considero que no hay proceso democrático voy a excluir a este país”.

Según información extendida por el diputado liberal Francisco Aguirre Sacasa, cuatro congresistas estadounidenses enviaron una misiva a la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, para pedirle que ese país suspenda los beneficios del Cafta hasta que “el gobierno de Nicaragua dirija elecciones municipales libres, justas y con observadores internacionales”.


“No será tan fácil”

El ex ministro de Industria, Fomento y Comercio durante la administración de Enrique Bolaños, Mario Arana, coincidió con Sequeira en que el proceso para despojar a Nicaragua de dichos beneficios “no sería tan fácil”, pues también se necesita de la voluntad del gobierno de Estados Unidos.

“Es un proceso políticamente complejo”, aseguró Arana, quien fungió como representante del gobierno nicaragüense en 2003 durante las negociaciones del Cafta, que entró en vigor en abril de 2006.

“Como todo tratado, hay cláusulas y mecanismos para deshacerlo, como todo contrato, pero obviamente esto no se hace unilateralmente, se tiene que seguir un debido proceso”, expresó Sequeira.


Pero, ojo...

Más allá de la posibilidad de que realmente Nicaragua deje de percibir los beneficios del Tratado de Libre Comercio, Sequeira considera que es importante que el gobierno tome esto como un mensaje.

“Es más elocuente el hecho de que es un mensaje de que el clima se está volviendo adverso”. Arana, por su parte, expresó que esa sería una medida “muy drástica”. “Deben dar tiempo para que los nicaragüenses resolvamos nuestros asuntos”, prosiguió.

En caso que el pedido de los congresistas prospere, los prejuicios serían serios. Sequeira explica que las exportaciones nicaragüenses están apuntadas a ese país norteamericano, y serían las mayores perjudicadas. Estados Unidos es, además, nuestro mayor socio comercial y, según Arana, el mayor inversionista.

Lo que sí puede pasar
“Hay cosas de orden práctico. Pueden darse las barreras no arancelarias, que es que te pueden poner atrasos, burocracia que retarda exportaciones a Estados Unidos”, explica Sequeira.

Lo anterior “debería llevar a reflexionar al gobierno para llegar una solución negociada a este problema”. A criterio de Arana, “esta medida sería desafortunada. El país no la merece de ninguna manera”.