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Bluefields / RAAS

Al mediodía de ayer arribaron a aguas nicaragüenses del Mar Caribe los tres acorazados tripulados por 650 efectivos de la Marina de Guerra de la Federación Rusa que fondearon unas 13 millas frente al puerto de El Bluff.

La flota es encabezada por el destructor Almirante Chavaneko, especializado en la lucha antisubmarina y antiaérea. Una delegación de alto nivel de la embajada rusa en Nicaragua y de la Fuerza Naval, acompañada por una batería de periodistas, intentó visitar el destructor, pero las aguas agitadas del Mar Caribe impidieron el abordaje.


“Venimos en misión amistosa”

Ante la controversia desatada por la oposición política, que rechaza la presencia de los buques de guerra rusos en aguas nacionales, el embajador de la potencia europea, Igor Kondrashev, respondió: “No queremos violar las leyes de Nicaragua y sólo venimos en una misión amistosa y humanitaria”.

Kondrashev dijo que los buques de su país traen una donación consistente en computadoras, equipos de comunicación, generadores de electricidad y medicinas.

Finalmente, el embajador Kondrashev señaló que Rusia había ofrecido esta ayuda desde que estaba en el poder el liberal Enrique Bolaños, y que desde los años 80 (del siglo XX) su país ha apoyado a Nicaragua.