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Hay, ahora no hay, así de sencillo. La magia de las elecciones para elegir candidato sirvió para desaparecer votos e inflar cifras, dando resultados insólitos en al menos 23 Juntas Receptoras de Votos, JRV, con la complicidad de los miembros y los fiscales de casi todos los partidos.

Adicionalmente, los partidos pequeños, Partido Resistencia Nicaragüense, PRN; Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, y Alternativa por el Cambio, AC, parecen haber sido infiltrados por los partidos mayoritarios, pues en más del 70 por ciento de las JRV, al menos uno de ellos no obtuvo ni el voto de su fiscal.

Las 23 juntas con resultados inversos representan solamente el dos por ciento de los votos y las JRV, pero suman a la diferencia de seis puntos porcentuales que dio el Consejo Supremo Electoral, CSE, al Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, sobre el Partido Liberal Constitucionalista en el municipio de Managua.

Con las copias de 587 actas que tiene EL NUEVO DIAIRO, de las 644 que el CSE no dio a conocer, al ser contabilizadas, las cifras obtenidas por los partidos en contienda son diferentes a los datos ofrecidos por el Poder Electoral. En ese sentido, el PLC ganaría la comuna capitalina con al menos 210 mil 99 votos, y el FSLN obtendría 199 mil 114.

¿De donde salieron más votos?
La suma de estas cifras llega a 409 mil votos, muy por debajo de los 435 mil que suman los datos finales del Consejo Supremo Electoral, que otorga 223 mil 389 para el FSLN, 202 mil 750 para el PLC, 4 mil 302 para la ALN, y un poco más de dos mil para el PRN y AC.

La diferencia debería ser llenada por las 57 JRV de las que nadie tiene noticias, las que suponiendo que tienen 400 votantes, sumarían 22 mil 800 votos. La abstención, tal como el mismo CSE afirmó días después de las elecciones, llegó al 50 por ciento, por lo que de suponer esa tónica, de esas 57 actas que por ley las debe conservar el Poder Electoral, significarían 11 mil 400 votos.

Con esta cantidad de sufragios, sumados a los 209 mil, no se llegaría a los más de 235 mil votos que publicó el CSE como resultados finales. Adicionalmente, deberían sumarse los votos nulos, cifra que los magistrados electorales tampoco han hecho pública.

La magia
Un acta modificada fue la de la JRV 5430, ubicada en el Centro de Votación 6563, en el Centro Educativo Rubenia. Allí, el PLC obtiene 115 votos frente a 105 del FSLN, pero en el conteo del CSE, el PLC obtiene cero votos y el FSLN 280.

El PLC en su momento señaló a esta junta como ejemplo de las irregularidades en el proceso electoral. El magistrado Roberto Rivas aseguró que el candidato liberal Eduardo Montealegre sólo había presentado irregularidades en dos actas. Aun así, no hubo cambio en los datos de esas juntas.

Igual suerte corrió la JRV 8460, ubicada en el Centro Escolar Jesús el Buen Pastor, número de CV 664, donde el acta del PLC refleja 118 votos para los liberales y 62 para los sandinistas, pero el CSE tiene el resultado a la inversa.

400 votos a cero
En la maraña de informaciones se mencionó días después de las elecciones que había juntas con 400 votos a cero a favor del FSLN. Una de ellas fue la 5380, ubicada en el Centro de Votación 641, del Recinto Universitario “Pedro Aráuz Palacios”, Rupap. EL NUEVO DIARIO estuvo el día de las elecciones en ese centro, donde las nueve juntas ubicadas ahí fueron cerradas a las tres de la tarde, algunas incluso antes de la una.

En el Rupap quedaron centenares de hombres, mujeres y ancianos haciendo fila para votar, y tras múltiples discusiones, se dijo que se comenzaría el conteo a eso de las cinco de la tarde, pero media hora después un contingente de jóvenes, hombres y mujeres se abalanzó sobre los pocos que al caer la tarde protestaban, y secuestró las urnas.

“Contadores” rápidos
Dos horas antes hubo discusiones intensas con más de 300 personas haciendo fila para votar, pero los miembros de mesa, policías electorales y otros agentes sin cargo alguno en las mesas, rodearon las JRV y arrancaron los números de junta y CV.

En esas nueve juntas, o contaron muy rápido, es decir, en menos de 30 minutos, o el conteo comenzó antes de las cuatro de la tarde, cuando todavía había manifestantes oponiéndose al cierre de las mesas.

Otra junta del Rupap es la 5382, donde el PLC obtiene 114 y el FSLN 78, esta junta fue la primera publicada de las cuatro que EL NUEVO DIARIO pudo obtener entre los ciudadanos que estaban en el centro el día de las elecciones y que sabían el número de su JRV.

La 5383 fue la otra con un número muy pequeño de votantes, en la que el PLC obtuvo 49 y el FSLN 50. La otra junta, la 5390, no fue publicada por el CSE. Según la copia certificada del acta, el PLC sacó 136 y el FSLN 59.

En el Rupap, de las nueve JRV, cuatro no fueron publicadas, y una de ellas aparece con resultados modificados. Es el caso de la Junta 5400, en la cual el PLC obtuvo 112 y el FSLN 68, pero el CSE presentó en su página web, 38 para el PLC y 360 para el FSLN, votos que superan los 400 que tiene como máximo cada JRV.

¿Fiscales o infiltrados?
En estos sitios no se supo de fiscales de otros partidos, así lo reflejan también las 587 actas en las que el PRN no obtuvo ningún voto en 310 juntas, lo que representa un 53 por ciento; la ALN en 101, para el 17 por ciento, y AC en 196, para un 33 por ciento.

El encargado del tendido electoral del PRN, Carlos Barcia, negó los rumores días antes de las elecciones que sus fiscales servirían al FSLN. Curiosamente, es el partido que obtuvo menos votos, 0.34 por ciento, y más de la mitad de sus fiscales no votó por su partido.

Un ejemplo es la junta ubicada en la escuela San Martín, que queda del Cine León, una cuadra al este, dos al norte, en la Junta 1181. Esta junta, impugnada por el FSLN, PRN y ALN y AC, obtuvo como resultados 117 votos para el PLC, 100 para el FSLN y cero para los demás partidos.

De las 587 actas en manos de EL NUEVO DIARIO, apenas diez fueron impugnadas, de ellas, ocho fueron impugnadas por el FSLN, el PRN, ALN y AC, las otras dos únicamente por el PLC. Curiosamente en esas juntas sólo la ALN obtuvo un voto en dos ocasiones, los demás, pese a haber impugnado, ni siquiera votaron por el partido que representaban.