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El gobierno de Estados Unidos podría revisar todo su programa de cooperación con Nicaragua; además de cancelar la Cuenta Reto del Milenio, si en tres meses el gobierno del presidente Daniel Ortega no toma las medidas necesarias para resolver el problema ocasionado por las irregulares elecciones municipales del pasado nueve de noviembre.

La advertencia la hizo ayer el embajador de Estados Unidos en Managua, Robert J. Callahan, durante una conferencia de prensa en la sede diplomática, en la cual exhortó “a los nicaragüenses” a resolver los problemas de gobernabilidad y democracia originados a raíz de los cuestionados comicios municipales.

“Una vez resuelto el problema (de las elecciones municipales), el congelamiento de la Cuenta Reto del Milenio va a desparecer. Si el país no puede llegar a un acuerdo, entonces temo que la cuenta vaya a ser cancelada para Nicaragua, y esto podría precipitar una cadena de consecuencias serias para este lindo país y su querido pueblo, especialmente los pobres”, expresó.

Noventa días para contar actas
Según Callahan, el gobierno nicaragüense “tiene aproximadamente 90 días” para resolver la crisis, considerando que en marzo del próximo año los miembros del Consejo Directivo de la Cuenta Reto del Milenio realizarán una segunda evaluación para decidir si cancelan definitivamente los fondos de esta iniciativa para Nicaragua.

“Es probable que la Cuenta sea cancelada definitivamente; pero también el gobierno de los Estados Unidos podría revisar el programa de nuestra ayuda en todos los aspectos hacia este país”, advirtió el diplomático al contestar una de las preguntas.

No obstante, Callahan fue comedido al señalar que corresponde a los nicaragüenses encontrar la mejor solución a la crisis. “No vamos a imponer ni a sugerir una solución. Los nicaragüenses son capaces de encontrar una solución a este problema”, señaló.

Una y otra advertencia
El embajador Callahan fue parco, pero directo en sus palabras, y las advertencias llegaron una y otra vez a medida que contestaba las preguntas de los periodistas nacionales y extranjeros.

Una de las consecuencias a las que se refirió Callahan es precisamente la revisión de todo el programa de cooperación de Estados Unidos hacia Nicaragua, el cual, según datos del diplomático, ronda los 1,400 millones de dólares desde 1991 a la fecha.

“No podemos continuar normalmente con este apoyo hasta que este problema no esté resuelto”, advirtió nuevamente.

Según Callahan, el congelamiento de los fondos de la Cuenta Reto del Milenio fue la “decisión menos dañina” que pudo haber tomado el gobierno de Estados Unidos, en referencia a que la suspensión del desembolso de los fondos sólo afecta a los más pobres y no necesariamente al gobierno de Nicaragua.

DR-Cafta, “difícil de modificar”
Callahan también se refirió a la petición que hicieron la semana pasada cuatro congresistas republicanos y dos demócratas al gobierno del presidente George W. Bush para eliminar “algunos beneficios para Nicaragua” contenidos en el Tratado de Libre Comercio, conocido como DR-Cafta, por sus siglas en inglés.

A juicio del embajador norteamericano, muy poco puede hacer su gobierno por modificar los términos del DR-Cafta, considerando que se trata de “un tratado comercial legal”.

“Esa (la solicitud) fue una expresión de preocupación de nuestros congresistas, pero creo que es un proceso complicado y es muy difícil hacer cambios en un tratado comercial”, señaló.

Por otra parte, el embajador Callahan no vislumbra un cambio en la decisión de los directivos de la Cuenta Reto del Milenio, una vez que asuma el presidente electo, Barack Obama, la conducción del gobierno, y la presidencia de la Corporación Reto del Milenio, la designada Secretaria de Estado, Hillary
Clinton.

Insistió en que congelar o no los fondos dependerá siempre de la solución que el gobierno de Nicaragua le encuentre a la actual crisis. Callahan señaló que su país no está tan interesado en los resultados de los comicios electorales, sino más bien en el proceso de los mismos.