• |
  • |
  • END

Los cuestionamientos de la jerarquía eclesial a los actos gubernamentales fueron una constante en el año 2008; tres cartas pastorales y diferentes comunicados y pronunciamientos de la Conferencia Episcopal lo demuestran. El último exhorto oficial del episcopado giró en torno a la necesidad del recuento de votos, como resultado de las elecciones municipales del pasado nueve de noviembre, un proceso por demás controvertido.

En una actitud de confrontación y en un intento por acallar las críticas de la jerarquía católica, el Poder Ejecutivo -–sin autorización alguna de la comuna capitalina ni de la Iglesia-- ordenó la colocación de imágenes de la Virgen María por toda la capital, mismas que fueron objeto del escarnio por quienes adversan esa religión. Las solicitudes episcopales de retirar los iconos de la vía pública fueron desoídas por el gobierno.

Los hechos están registrados. Un mes antes de los comicios municipales, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, inauguró la Plaza de la Biblia en compañía del entonces candidato a alcalde de Managua por el FSLN, Alexis Argüello, hoy electo en el cargo.

En el mismo evento, realizado el 29 de septiembre, Ortega exoneró de multas a todas las Organizaciones No Gubernamentales de carácter evangélico, porque “a Dios no se le puede multar”. Ortega se comprometió, además, a cumplir con la entrega de las escrituras de los lotes para levantar más templos cristianos.

Sólo días antes de las elecciones amanecieron en las rotondas y principales avenidas de la capital estatuas de la Inmaculada Concepción de María, símbolo de la Iglesia Católica de Nicaragua.

Irrespeto y manipulación
Para un presidente que se declaraba ateo en los años revolucionarios de los 80, sus manifestaciones religiosas y su amistad con el cardenal Miguel Obando sólo pueden ser interpretadas como una manipulación por la teóloga y poetisa nicaragüense Michelle Najlis.

Para Najlis, la relación del gobierno con la religión en general ha sido de irrespeto y manipulación de sus respectivos símbolos, al igual que lo han dicho los mismos representantes de la Iglesia Católica.

El vocero de la Curia Arzobispal, Rolando Álvarez, advirtió que la instalación de las efigies de la Virgen María podría ser un indicativo de una “ideologización de los símbolos católicos, es decir, que algún partido político puede estar usando los símbolos para sus fines políticos, y si es así, exigimos el cese a esa manipulación y que se retire las vírgenes”.

Las imágenes de la Virgen María fueron colocadas en los primeros días de noviembre sin la autorización de la Curia Arzobispal. Lo único que se conoció es que eran parte de una jornada de paz y reconciliación promovida por los Consejos del Poder Ciudadano, CPC.

Estado laico
“Es una bofetada a las conquistas históricas de este país, entre ellas el Estado laico”, dice Najlis. La teóloga explica que el Estado laico implica una relación de respeto mutuo entre las religiones y el gobierno, y que esto no quiere decir que sea antirreligioso, sino que es el único que puede garantizar la libertad de religión.

En el caso de la Plaza de la Biblia, Najlis lo interpreta como una manipulación más de los símbolos religiosos, al igual que las estatuas de la virgen. “Las buenas intenciones de entregar propiedades a los evangélicos quedan opacadas porque se evidencia que son actos oportunistas”, señala.

“La entrega de casas a los pastores es bueno, como también es bueno que le den casas a cualquier ciudadano de este país, pero desgraciadamente esa entrega de casas es un acto oportunista en un período preelectoral”, manifiesta Najlis.

Orteguistas contra todos
El proceso electoral de los comicios municipales y posteriormente los resultados definitivos provocaron una crisis social y política; además de la preocupación de diferentes sectores de la población y organizaciones civiles e institucionales, entre ellos la Conferencia Episcopal.

El 18 de noviembre, una marcha encabezada por el padre Modesto López, de El Crucero, fue frustrada por las amenazas de simpatizantes orteguistas armados con machetes, palos y piedras, que se apostaron en los principales puntos de la capital.

Debido a los ataques de los simpatizantes del gobierno de Ortega, la Conferencia Episcopal publicó un comunicado titulado: “La primera que quiere la paz es la Iglesia Católica”. En la nota de prensa los obispos hicieron un llamado condenando el uso de símbolos católicos en los eventos políticos, lamentaron la violencia política y pidieron transparencia a las autoridades electorales.

“Obispos aliados de Montealegre”
A finales de noviembre, los funcionarios del gobierno casi en coro calificaron a los obispos de opositores y aliados del candidato a alcalde de la Alianza Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Eduardo Montealegre, y amenazaron con impedir sus procesiones católicas.

El Comandante Cero, Edén Pastora, ahora delegado de la Presidencia en Río San Juan, dijo en relación a la marcha católica que él no iría a fortalecer a los obispos a esa procesión. “Iría a fortalecer mi fe cristiana, a pedirle a Dios en esa manifestación que los sandinistas queremos la paz (...): ¡Señor, ilumina a tus obispos! Que no tomen partido y que todos gritemos queremos la paz...”, dijo Pastora.

Monseñor Abelardo Mata, de la Diócesis de Estelí, reaccionó al mensaje de Edén Pastora expresando que la Iglesia “condena la manipulación política y la profanación de sus eventos”.

“La Iglesia Católica convoca a todos los nicaragüenses, sin distingos de colores políticos, a orar por la paz, pero no nos gustaría que los políticos mancharan la fe católica con sus manoseos, así que nosotros reiteramos a la feligresía a comulgar con nuestro Señor Jesucristo y a los fanáticos del odio nosotros les decimos: ‘No profanen a la Iglesia’”, advirtió Mata.

Por su parte, el presidente ejecutivo del Fondo de Inversión Social de Emergencia, FISE, Nelson Artola, acusó a la cúpula católica de ser parte de un plan de desestabilización orquestado por Estados Unidos y la oposición local, para derrocar al gobierno de Ortega.

Fueron acusados hasta del robo de los Cenis
El presidente del FISE criticó a los obispos y les insinuó complicidad con el robo de millones de dólares, del cual el gobierno responsabiliza a Eduardo Montealegre, por su participación en el caso de los Cenis.

El presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, un histórico protegido del cardenal Miguel Obando y Bravo, manifestó que la postura de los obispos es abiertamente partidaria a favor de los liberales, y como prueba de ello dijo haber visto a varios sacerdotes participando en actos y manifestaciones de apoyo a Eduardo Montealegre.

“Lo que he visto son sacerdotes que ya están militando abiertamente en un partido político”, dijo Rivas.

Periodistas, funcionarios y comentaristas afines al gobierno hablaron ampliamente sobre el tema en los medios oficialistas, y consideraron que la convocatoria católica era una manera de apoyar a Montealegre y ofrecerle la oportunidad de marchar por las calles de Managua bajo la figura de una procesión por la paz con el Santísimo Sacramento.

“Agarrarse duro del evangelio”
“Lo único que pueden hacer los sacerdotes ante las arbitrariedades del gobierno es agarrarse duro del evangelio”, considera la teóloga Michelle Najlis. “Que el evangelio sea su centro de vida, sea su centro de reflexión y que sea desde el evangelio que se defienda la dignidad de este país”, enfatizó.

Najlis augura que la pareja gobernante continuará manipulando los símbolos religiosos “hasta que los paremos”, pero además, duda de la religiosidad de la familia Ortega-Murillo.

“Cardenal Obando da vergüenza”

La teóloga distingue dos posiciones muy distintas dentro de la organización de la Iglesia Católica: la del arzobispo emérito de Managua, cardenal Miguel Obando Bravo, y la posición de los líderes de la Conferencia Episcopal.

Para Najlis el cardenal Obando “es la vergüenza de la Iglesia Católica”. La teóloga interpreta la relación de Obando con la pareja gobernante Ortega-Murillo como un oportunismo recíproco, “porque se ha prestado a la manipulación de la fe del pueblo católico”.

Desde que el cardenal Obando y Bravo aceptó, a título personal, la invitación que le hizo el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de presidir el Consejo de Reconciliación y Paz, su persona ha sido blanco de críticas. La misión del cardenal Obando en ese cargo es cumplir con los acuerdos firmados con los nicaragüenses afectados por la guerra de los 80.

Obando desobedeció
En agosto de 2008, el secretario ejecutivo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, monseñor Juan Abelardo Mata, reveló que los obispos de la Conferencia Episcopal habían dado un plazo de tres meses al cardenal Obando y Bravo para retirarse de la Comisión de Paz y Reconciliación.

Monseñor Mata explicó que habían pedido a Obando que se retirara de ese cargo porque el gobierno utiliza la imagen del purpurado para aparecer como un orteguista. Pero el cardenal Miguel Obando y Bravo anunció que no abandonaría la Comisión de Reconciliación, Verificación, Paz y Justicia que le encargó el presidente Daniel Ortega.

Conferencia Episcopal digna y valiente
Por otro lado, Najlis valora la posición de la Conferencia Episcopal como digna y valiente.

“Se ha recuperado la misión profética de los líderes religiosos que durante mucho tiempo se había perdido por razones diversas”, considera Najlis.

La escritora y poetisa ve a los líderes da la Iglesia Católica como una “parte de la conciencia crítica de la noción de país”, y para ella lo único que pueden hacer los sacerdotes ante las arbitrariedades del gobierno es “agarrarse duro del evangelio”.

“Son tiempos de resistencia y de firmeza, espero que la conferencia episcopal mantenga su posición digna”, dice Najlis.

“Dada la manipulación blasfema de los símbolos religiosos, yo dudo de que realmente sean católicos, porque una persona que se cree su espiritualidad, lo menos que se atreve es a manipular los símbolos de su religión”, opina Najlis.