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“Tenemos que divulgar las bondades del  Código de la Familia, de esta forma crearemos una cultura de no violencia en la sociedad e impediremos que las futuras generaciones crezcan con maltratos”, aseguró ayer el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes Solórzano, tras la eucaristía dominical.

Según Brenes, el Código de la Familia “es una ley que debe originar toda una cultura de paz”, pero advirtió que “si no se vive con el corazón, no servirá de nada”.

“El Código de la Familia puede ser muy bonito”, dijo,  pero si las personas no lo conocen, no lo pondrán en práctica. “Hay que conocer la ley, leerla y luego practicarla, solo así dará resultados”, estimó.

COPIA AL PAPA

El cardenal Brenes también afirmó que próximamente enviará al papa Francisco un ejemplar del nuevo Código de la Familia, aunque no reveló la fecha específica de la correspondencia.

“Efectivamente uno de los ejemplares del Código se le enviará al Santo Padre, a través de la Nunciatura (Apostólica en Nicaragua) y otro al Consejo Episcopal para América Latina”, indicó.

Según el cardenal, los ejemplares enviados servirán como un “buen aporte de Nicaragua ante los temas de violencia”, además cree que se pueden recibir algunas observaciones sobre esta nueva legislación que entró en vigor el 8 de abril pasado.

Preocupado por clima

Calor. El cardenal Leopoldo Brenes Solórzano también manifestó ayer su preocupación sobre los efectos del cambio climático y sus consecuencias en la salud de las personas, así como en el deterioro de los recursos naturales e hídricos del país.

“Personalmente me da mucho pesar la situación de los caudalosos río Grande de Matagalpa y río Coco porque están quedando secos, ahora solo se mira una corriente pequeña. Yo haría un llamado para que respetemos el medioambiente y todo el caudal que va a orilla de los ríos”, declaró.

Brenes también calificó como preocupante las altas temperaturas que están afectando varias zonas del país, incluso regiones que se caracterizaban por tener un clima más fresco que el resto del país, como el caso de Jinotega.

“Tenemos que hacer todo un ejército con nuestras voces para que la naturaleza no siga siendo violentada. La naturaleza no perdona, le cuesta a la naturaleza perdonar, porque la estamos violentando”, advirtió.