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“A las 10 y cuarto de anoche, un grupo de miembros del llamado Frente Sandinista de Liberación Nacional irrumpieron a sangre y fuego en una fiesta que daba el Dr. José María Castillo Quant y señora, en su residencia de Los Robles de esta capital. Cerca de 10 facinerosos abrieron fuego…”, publica Novedades en su edición del 28 de diciembre de 1974.

No toda la versión del diario somocista estaba falseada. Un grupo de 13 guerrilleros al mando del Comandante Cero, quien entonces era Eduardo Contreras, irrumpió en la casa del ministro del gobierno de Anastasio Somoza Debayle, José María Castillo Quant, para secuestrar a los presentes y presionar al régimen somocista.

“El compañero Eduardo Contreras, que le decíamos Marcos y en esta operación ‘Cero’, porque la dirigía, sale del carro disparando a los guardias. El objetivo era tomar la casa. Había que irrumpir metiendo tiros, haciendo bulla para hacer más grande la sorpresa, el susto. Todos los compañeros que iban con nosotros se tiraron también detrás de Marcos, a pesar de que había algunos que nunca habían combatido antes”, narró El Danto a un periódico panameño.

El Comando que asaltó la casa se denominaba “Juan José Quezada”, y estaba integrado por el actual jefe del Ejército de Nicaragua, Omar Halleslevens, Leticia Herrera, Hilario Sánchez, Javier Carrión, Joaquín Cuadra, Alberto Ríos, Róger Deshon, Eduardo Contreras, Germán Pomares, Hugo Torres, Olga Avilés, Eleonora Rocha y Félix Pedro Picado.


Gracias a Laszlo Pataky
Hugo Torres, General retirado y ahora diputado opositor, recuerda que Germán Pomares estaba en la casa de seguridad en Managua, donde hacía de jardinero, cuando el locutor Laszlo Pataky leyó en su radioperiódico una nota social a la que había sido invitado: “Chema” Castillo daría una fiesta donde estaría la alcurnia somocista. “El Danto”, recuerda Torres, corrió apresurado a decirles a sus compañeros que había encontrado la ocasión por la que se habían estado preparando durante meses.

“No recuerdo ni la fecha ni el mes, pero sí, nosotros estuvimos reconcentrados en Las Nubes desde octubre, entonces fue tres meses antes de la acción”, cuenta Joaquín Cuadra en “Y se rompió el silencio”, un libro editado por el Departamento de Propaganda y Educación Política del FSLN, que existía en la época de la Revolución Popular Sandinista.


… Empezó todo
Cuando los guerrilleros entraron en la casa no encontraron a ninguno de los funcionarios del gobierno de Somoza, a quienes secuestrarían para lograr la liberación de algunos guerrilleros presos, la entrega de cinco millones de dólares y un decreto de ley elevando el salario mínimo, y donde también se otorgaba el aguinaldo sobre el ciento por ciento del salario de los trabajadores.

Los pedidos incluían también el aumento del salario a los guardias rasos y la suspensión total de las medidas represivas. El manifiesto del FSLN decía textualmente que “si no se cumplían las condiciones especificadas en un plazo de 36 horas, o no están en vías de cumplirse, será ajusticiado el primer rehén; doce horas más tarde el segundo rehén y así sucesivamente”.

El documento fue publicado por todos los medios de comunicación cuando concluyeron las negociaciones.

Los “peces gordos” del somocismo se escondieron en el jardín de la casa de Castillo, recuerda Torres, quien agrega que fue una decepción para los guerrilleros no encontrar rápidamente a los funcionarios de Somoza.

Allí estaban el embajador en Washington, Guillermo Sevilla Sacasa; el alcalde de Managua, Luis Valle Olivares; el embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Noel Pallais; el ministro Alejandro Montiel Arguello y el embajador de Chile en Nicaragua, quien estaba acompañado del agregado militar, un general de Carabineros, entre otros. El Embajador de Estados Unidos, Turner Shelton, había salido de la casa momentos antes que llegaron los guerrilleros.

“Chema” Castillo murió en el asalto. Cuenta Torres que éste se metió en su cuarto, donde tenía un arsenal de lujo. Luego intentó armar a los músicos y a los empleados de la casa, y cuando salió, tenía una escopeta en la mano, disparaba, y uno de los guerrilleros respondió.

Germán Pomares cuenta así este suceso: “Una vez adentro se dio el caso de José Castillo Quant. Nosotros lo recordábamos bien a él, porque cuando era presidente del Banco Nacional un día, un grupo de compañeros nuestros fue a hacer una recuperación a ese Banco, uno de ellos se tiró con la Guardia y cayó herido. Cuando llegó Castillo ordenó que lo terminaran de matar y lo pateó herido. Así y todo, él lo pateó”.

“Nosotros sabíamos eso, y decíamos: ‘Chemita’ nos las debe, pero no hubo ninguna necesidad de ajusticiarlo porque él tampoco sabía que tenía una deuda grande con el FSLN”, prosiguió El Danto.


Todos escondidos
Rozando la mañana, los funcionarios seguían escondidos. Fue entonces cuando un guerrillero le ordenó a una empleada que cerrara una puerta que daba con el patio vecino, recuerda Torres. La mujer volteó la mirada hacia unos arbustos y los guerrilleros divisaron a los funcionarios escondidos. Así habían pasado toda la madrugada.

“Joaquín reconoció la pelona de Montiel Arguello”, cuenta Torres, quien recuerda entre risas que Joaquín Cuadra llamó a una radio para informar sobre la acción guerrillera, y que no le creyeron porque era el Día de los Inocentes.

Las negociaciones iniciaron en la madrugada del 28 de diciembre. “Tacho habló con Sevilla Sacasa. Cuando Sevilla Sacasa habló con él, parecía que hablaba con el amo… con gestos y con la voz le está implorando que acceda, que ayude, porque él está hasta el cuello, le hablaba de mi general, mis respetos para usted, mi consideración, esas eran las palabras del viejo Sevilla con el perro de Somoza”, narra en Y se rompió el silencio Omar Halleslevens, ahora jefe del Ejército de Nicaragua.

Tres días duraron las negociaciones. El mediador fue el cardenal Miguel Obando y Bravo. “Por insondable designio de Dios me tocó actuar como mediador en los trágicos sucesos que conmovieron nuestra patria en los últimos días del mes de diciembre de 1974”, escribe en Golpe Sandinista.

Somoza sólo accedió a dar un millón de dólares, pero, asegura Torres, faltaba un fajo de cinco mil dólares. “Alguien metió la mano”, expresa.


34 años después y muchos cambios…
De los 13 miembros del Comando, siete están vivos. Tres de ellos han sido jefes del Ejército: Joaquín Cuadra, Javier Carrión y Omar Hallesleven, quien aun está en el cargo.

Cuadra actualmente está alejado de la vida política, pero luego de retirarse del Ejército formó un movimiento político que murió en el intento. Carrión, recientemente operado del corazón, ha evitado pronunciarse sobre acontecimientos políticos.

Leticia Herrera es cónsul en Costa Rica del gobierno de Daniel Ortega, quien fue liberado por esta operación junto a Lenín Cerna, Carlos Guadamuz, Leonel Espinoza, Jacinto Suárez, Carlos Argüello, Daniel Cuadra, Jaime Cuadra, Julián Roque, Oscar Benavides y José Benito Escobar.

Eleonora Rocha y Olga Avilés viven alejadas de la vida pública y no fue posible que diesen su versión para este reportaje, igual que los generales en retiro Carrión y Cuadra.

Hugo Torres, quien compone ahora la oposición al gobierno de Daniel Ortega, es uno de los principales detractores del mandatario, y considera que Ortega encabeza “un régimen dictatorial en ciernes”.

Según Torres, es “objetiva la comparación” entra la dictadura de Somoza y el gobierno de Ortega. “Un régimen que no tolera la mínima crítica, es un régimen que ofende… Sólo le falta una Guardia Nacional”, insiste.

A su juicio, “Ortega ha sufrido un proceso de involución, ha retrocedido en términos de concepción política. El Daniel Ortega de hoy es el líder eterno del FSLN, a cuyos miembros ha hecho creer que es insustituible”.