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El año 2008 no fue amigable para los periodistas en Nicaragua. El balance nos lleva a considerarlo como muy negativo, pues se produjo un incremento desmedido en las agresiones y violaciones contra la libertad de expresión, en su mayoría, cometidas por agentes ligados al partido de gobierno, y, en algunos casos, hasta de sus funcionarios.

Pero las agresiones no se limitaron a periodistas de medios de comunicación independientes. También los oficialistas fueron víctimas de fanáticos políticos de oposición, quienes no toleraron al periodismo propagandístico que han puesto en práctica los colegas de los medios ligados al gobierno.

El Colegio de Periodistas de Nicaragua convocó, en varias ocasiones, a los periodistas del país a un plantón para exigir respeto y protección a la labor de los hombres y mujeres de prensa, pero la iniciativa, aunque valedera, resultó insuficiente, ya que a medida que se agitaba el conflicto político en el país, la escalada de agresiones continuó.

Mercedes Rivas, presidenta del Colegio, expresó que la idea es llamar la atención de las autoridades gubernamentales, de los líderes políticos y de sus bases, y de las organizaciones de derechos humanos, a que cesen los ataques y la violencia contra los periodistas en ejercicio de sus funciones.


Treinta periodistas agredidos
Según datos del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, al menos 30 periodistas fueron agredidos verbal y físicamente en los violentos sucesos ocurridos en Managua y León después de las elecciones del pasado 9 de noviembre.

En medio de las protestas, varios periodistas fueron conminados por sujetos armados de machetes, palos, morteros y piedras, a no cubrir los eventos callejeros. A otros los agredieron físicamente, les quitaron sus equipos de trabajo y les destruyeron los medios de transporte.

Otros gremios, como la Asociación de Periodistas de Nicaragua, se sumaron a los plantones y realizaron un propio homenaje a 30 periodistas y reporteros gráficos afectados durante las violentas protestas.

Por su parte, la Unión de Periodistas de Nicaragua, la Asociación de Reporteros Gráficos, la Asociación de Corresponsales Extranjeros, y el Sindicato de Periodistas de Nicaragua, han clamado demandando respeto y protección a los periodistas en el ejercicio de sus funciones informativas.

La justificación del Procurador
El controversial y cuestionado por diferentes sectores, procurador de Derechos Humanos Omar Cabezas, justificó las agresiones de las que fueron objeto algunos periodistas, por parte de fanáticos políticos, aduciendo que “quien siembra vientos, cosecha tempestades”.

El Procurador, irónico, fue claro en sus palabras al ser entrevistado en conferencia de prensa, sin embargo, cuando se le preguntó si estaba justificando el ataque, inmediatamente se autocorrigió, asegurando que en ningún momento había dicho eso, para luego hacer un llamado a la tranquilidad a todos los simpatizantes de los partidos.

Las agresiones a periodistas --como la sufrida por el periodista Antenor Peña, del oficialista Canal 4--, los daños ocasionados a un vehículo de Canal 2 y la brutal agresión por parte de turbas orteguistas en contra del periodista Iván Olivares, más otras agresiones a periodistas de medios opositores y afines al gobierno, provocó alarma y preocupación entre expertos en comunicación.


Actuar apegados a la verdad
Guillermo Cortés Domínguez, periodista y director de la revista especializada en comunicación, Medios y Mensajes, condenó y deploró las agresiones, y dijo que el hecho era un ataque contra la integridad de todos los periodistas del país y una amenaza real a la libertad de expresión.

Cortés llamó a todos los periodistas, independientemente del medio donde trabajaran o del partido con que simpatizaran, a realizar su labor de manera profesional y apegada lo más cerca posible a hechos verificables.

“Los periodistas tienen la obligación ética de actuar apegados a la verdad de los hechos, y no a ser ni voceros ni propagandistas de los partidos políticos”, expresó Cortés.

“Los periodistas debemos informar, es la misión original, el principio del periodismo, el postulado de la carrera. Sudar calenturas ajenas es propio de los políticos, y los periodistas debemos separarnos de eso, de levantar banderas políticas de ningún partido”, señaló el periodista, al explicar que el mensaje era válido para todos los periodistas sin distingo de medios.

Pero las agresiones a los periodistas no fueron exclusivas de las turbas orteguistas. Una turba de simpatizantes del ex candidato a vicealcalde Enrique Quiñónez, agredió a nuestro colega y compañero de labores Ary Neil Pantoja.

Las agresiones afectaron tanto a periodistas de medios oficiales como de medios independientes, lo que muestra claramente el nivel de intolerancia que se viene gestando poco a poco en el país, dijo Cortés.


Antecedentes
El actual gobierno inició las represalias y agresiones verbales cuando, en 2007, el periodista Carlos Fernando Chamorro fue víctima de una campaña difamatoria por medios oficiales, tras denunciar un intento de soborno del ex diputado sandinista Gerardo Miranda.

En diciembre de 2007, el periodista Jorge Loáisiga, en ese entonces reportero del diario La Prensa, fue agredido durante una cobertura del presidente Daniel Ortega por elementos civiles, que con camisas azules, daban seguridad a la pareja presidencial.

Luego, al iniciar este año, la periodista de Canal 10, Eleam Jarquín, fue agredida física y verbalmente por un funcionario de la Portuaria Nacional. El fotógrafo del periódico Trinchera de la Noticia, Abraham Miranda; Germán Miranda, de La Prensa e Isidro Hernández, de EL NUEVO DIARIO, fueron agredidos cuando cubrían actos oficiales del gobierno y marchas políticas de la oposición.

El ministro de Salud, Guillermo González, también mantuvo una actitud hostil en contra del periodista de EL NUEVO DIARO Melvin Martínez. Este funcionario, en un acto de arrogancia, de autoritarismo y de prepotencia ordenó a la seguridad de “su Ministerio” impedir el acceso del reportero, por una serie de publicaciones que criticaban las pésimas condiciones del sistema de salud del país, a pesar de la cacareada gratuidad.


Presidente a la carga
A ello hay que sumarle los reiterados discursos del presidente Ortega, descalificando la labor fiscalizadora y crítica de los medios de comunicación independientes y de los noticieros que transmiten notas rojas. Sin embargo, olvidó mencionar que la radio oficialista, propiedad del partido de gobierno, se especializa en la emisión de notas similares.

Todo ello, sumado a la amenaza de juicio contra La Prensa, la cobertura mediática politizada y el manejo informativo sesgado, a favor o en contra del gobierno, más los recuerdos de las muertes a balazos de la periodista María José Bravo, en 2003, y de Carlos Guadamuz, en 2004, son elementos que deben llamar la atención a los periodistas y a todos los sectores políticos para evitar más derrame de sangre, indicó Cortés.


Límites peligrosos
El profesor Guillermo Rothschuh Villanueva, ex Decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana (UCA), dijo que “la no muy grata relación” de los medios con quien ejerce el poder siempre provoca choques, pero que se está llegando a límites peligrosos cuando se atenta directamente contra la vida de cualquier periodista.

“Creo que es fundamental hacer un llamado a que se respete la integridad física de los periodistas, porque la lista de actos en su contra se viene incrementando. El gobierno como tal debe ser tolerante a la crítica, y los medios --por su lado-- deben evitar el convertirse en objeto de los políticos que son los que se encuentran en contienda”, dijo Rotshchuh.

Recordó que el poder es reacio a las críticas, y, sobre todo, a la fiscalización social que han venido ejerciendo los medios en los últimos años; y que su reacción ha sido virulenta ante la posición de los periodistas de mantener y defender su trabajo de informar a la población a cualquier costo.


Preocupación generalizada
El periodista Arturo Wallace calificó la escalada de violencia como sumamente preocupante, y advirtió que los dueños de medios, periodistas y actores políticos, deben asumir sus responsabilidades para no generar más violencia.

“Las amenazas en contra de la integridad de los periodistas no están limitadas por sus simpatías políticas. Es decir, periodistas de cualquier orientación política, o que trabajan para medios de cualquier orientación, están igualmente expuestos”, afirmó.

Según él, a los periodistas se les debe garantizar las mejores condiciones para que puedan realizar su trabajo y para que estén debidamente protegidos. “Obviamente, dentro de eso hay responsabilidades que deben asumir los propios medios de comunicación”, señaló.


Sesgo en la distribución de publicidad
El Comité de Periodistas Independientes integrantes de la Coordinadora Civil condenó las amenazas y descalificativos que durante 2008 hizo el presidente Daniel Ortega a los medios de comunicación y a periodistas independientes.

Karla Siles, periodista independiente y presidenta de dicho comité, dijo que el presidente Ortega “debe respetar al gremio periodístico”. “Demandamos al presidente Ortega que se abstenga de descalificar y desprestigiar la labor de los medios de información independientes, tal como lo ha estado haciendo desde que asumió el poder”.

“Esperamos que el próximo año el gobierno cumpla con la Ley de Acceso a la Información que no ha sido aplicada a cabalidad en las instituciones del gobierno que representa”, sostuvo.


Los exabruptos de Ortega
Las organizaciones de periodistas y de derechos humanos lamentaron y rechazaron los ataques que el presidente Daniel Ortega vociferó contra los medios de comunicación independientes.

Los epítetos del presidente de “la paz y la reconciliación”, que fueron una característica durante 2008, subieron de tono cuando acusó a medios de comunicación independientes de “asesinos”, de ser pagados por los “yanquis” como artífices del trabajo sucio del “imperio”.


Gremio preocupado por subida de tono
“Yo lamento mucho las expresiones del Presidente y el trato mostrado al periodismo profesional, que en los años setenta fue el que le acompañó en la insurrección contra la dictadura de Anastasio Somoza, poniendo su nivel de sacrificio para la existencia del Frente Sandinista, que no es de la familia Ortega-Murillo”, dijo Elsa Gómez, Presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua.

Indicó que el periodismo profesional e independiente no es enemigo de este gobierno, sino de los errores gubernamentales y de la corrupción de los funcionarios públicos, pero el mandatario se empeñó en lanzar esas frases tan ofensivas.


Mandatario acusa a la ligera
La presidenta del Colegio de Periodistas, Mercedes Rivas, también consideró el discurso como un exabrupto que la sorprendió por su rudeza. Ese discurso subió de tono a medida que se aproximaban las elecciones municipales.

“Creo que sus declaraciones contra los medios de comunicación fueron muy a la ligera. Es algo que no fue muy adecuado para un Presidente”, indicó Rivas.

El Colegio de Periodistas reaccionó por las reiteradas agresiones de las que fueron víctimas varios colegas durante 2008. Rivas dijo que las protestas fueron en “rechazo a las agresiones físicas y verbales de las que han sido víctimas reporteros, camarógrafos y fotógrafos”. Llamó a la unidad del gremio y condenó las agresiones que se dieron antes, durante y después de las elecciones municipales.

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