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Por un lado, lo liberales, el grupo opositor más grande y organizado, continuó dividido entre el Partido Liberal Constitucionalista y el Movimiento Vamos con Eduardo, antes Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, hasta que el Consejo Supremo Electoral, CSE, retiró la representación legal al ex candidato presidencial Eduardo Montealegre Rivas.

Los intentos de unidad de estas dos fuerzas sucumbieron en reiteradas ocasiones, aunque lograron contra reloj una alianza electoral en medio de la desconfianza y los pleitos internos, minutos antes de que se cumpliera el período de inscripción de alianzas tras la sorpresiva modificación del calendario electoral. Las diferencias afloraron en todos los niveles, desde la cúpula arnoldista en el PLC hasta los allegados a Montealegre.


El bloque quebrado
Los primeros tropiezos fueron relacionados con las interpretaciones del acuerdo de Alianza y el llamado acuerdo interbancada, que suponía un trabajo coordinado desde el Parlamento entre las bancadas del PLC y la Bancada Democrática.

Este punto causó serias diferencias, previo a la campaña que inició el 21 de septiembre, cuando se disponían a elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, CSJ. Al final, el PLC puso a sus leales y obvió el consenso con VCE, aludiendo que sólo tenía responsabilidad de consultarle como aliado, eligiendo las vacantes en la Corte al unísono con el FSLN.

Adicionalmente, el PLC terminó poseyendo la representación legal de la alianza al “descubrir” que la co-representación planteada en el acuerdo era ilegal.


Diferencias irreconciliables
Las diferencias llegaron a los niveles locales, y surgieron discusiones irreconciliables en los municipios entre los miembros del PLC y de Vamos Con Eduardo. Los problemas se dieron principalmente en el Pacífico, donde Montealegre tenía la mayor cantidad de candidaturas a alcaldes y el PLC las vicealcaldías.

Situaciones como éstas se vivieron en Nindirí, San Rafael del Sur y Tipitapa. Con la representación legal en mano, el PLC cambió candidatos a alcaldes y a concejales y puso a los suyos, pese a la oposición del grupo de Montealegre. Tal acción terminó llevando a la oposición en algunos municipios a correr dividida en dos o tres fuerzas, luego que los guillotinados se trasladaran a competir en las casillas del PRN y de la ALN.

En Managua, el PLC rechazó la candidatura a vicealcalde del diputado Enrique Quiñónez, pues tras su sorpresivo acercamiento a Montealegre, realizó severos señalamientos a Arnoldo Alemán, presidente honorario del PLC, y a la cúpula arnoldista. Al final, las presiones de Montealegre dieron fruto y se consolidó la fórmula Montealegre-Quiñónez.


La guillotina de Roberto Rivas
Las otras dos fuerzas políticas opositoras --el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y el Partido Conservador, PC-- fueron guillotinados por el CSE a petición de Wilfredo Navarro, representante legal del PLC.

Tras la resolución del Poder Electoral, saltó a escena la lideresa del MRS, Dora María Téllez, ex guerrillera sandinista, quien se declaró en huelga de hambre, desencadenando las protestas más firmes de oposición en el año.


La huelga de Dora María Téllez
Doce días tardó la huelga de hambre, creando un consenso nacional sobre la arbitrariedad de la inhibición del MRS y del PC, incluso desde lo interno del PLC. La huelga de Téllez dio paso a la sociedad civil que organizó y convocó a marchas desde la “champa” de Téllez, en un terreno baldío de la Catedral, cerca de la Rotonda “Rubén Darío”.

El 21 de junio, la primera protesta convocada por el Movimiento por Nicaragua, apoyada por decenas de ONG, la Coordinadora Civil, el MRS, el PC y el Movimiento Vamos con Eduardo, fue exitosa. Se movilizaron unas 15 mil personas y saltó al tapete la carestía de la vida, evidenciada en el alza de la canasta básica.

Veinte días más tarde, la otra marcha convocada por la Coordinadora Civil y apoyada por decenas de ONG, los partidos decapitados y simpatizantes de Montealegre, superó la primera movilización, pese a haber sido un día de semana y casi a medio día.


Legitimidad de sociedad civil
El rol de la oposición recayó en las organizaciones civiles y en las ONG. Evidencia de ello fueron las consultas que la Unión Europea hizo a estas organizaciones sobre la situación política en Nicaragua. Esta acción concedió más credibilidad a las organizaciones civiles que a los partidos políticos. Adicionalmente, fueron los principales blancos de los ataques del gobierno con los allanamientos a las oficinas y la persecución con investigaciones de la Fiscalía.

Antes, el mismo MRS, junto al Partido Conservador, realizaron una marcha hasta terminar en la Rotonda “Rubén Darío”, desde donde Téllez propuso que la oposición sería desde la sociedad civil, y anunció la creación de asambleas cívicas.

Más reactiva que prepositiva
Fuera de estas protestas, la oposición se volvió únicamente reactiva. El CSE decidió suspender las elecciones en los municipios de Bilwi, Waspam y Prinzapolka, en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN. Tal decisión paralizó el Parlamento e inició una crisis que desencadenó violencia entre indígenas miskitos en Bilwi. La confrontación fue entre quienes se oponían y quienes respaldaban la decisión, que, de alguna manera, favorecía al FSLN y a su aliado el partido indígena Yatama.

La crisis terminó con el traslado de las elecciones en todo el país del dos al nueve de noviembre, y con la posposición de las elecciones en siete municipios de la RAAN para el 18 de enero de 2009. Con esta decisión tomada a través de una reforma a la Ley Electoral, la oposición consideró que se había devuelto una facultad que le correspondía a la Asamblea Nacional y no al CSE. Pese a ello, sacó de escena la temática del cierre de los espacios políticos con la decapitación del PC y del MRS.

Tentáculos del pacto dejaron a oscuras fondos venezolanos
Otro tema al que reaccionó la oposición fue al uso de las ganancias que quedaban del crédito del petróleo venezolano. Desde el gobierno se cambio de tácticas continuamente. Al inicio sería manejado por la empresa Petróleos de Nicaragua, Petronic, pero tras la posibilidad de ser fiscalizado por la Contraloría General de la República, al final, los fondos se manejaron a través de ALBA Nicaragua S.A., Albanisa, empresa mixta creada entre Venezuela y Petronic.

Desde la Asamblea Nacional, las bancadas PLC, Bancada Democrática y MRS propusieron una ley que hiciera transparente el uso de los recursos de la llamada cooperación venezolana.

Al final, en combo, con la elección de los magistrados, el PLC y el FSLN aprobaron una ley más a la medida del gobierno y muy poco se supo de esos recursos.


Arrogancia evaporó diálogo
Quizá la única propuesta desde la oposición fue el llamado a un diálogo nacional, una historia con raíces antiguas que nunca llegó a concretarse, ni en este intento ni en anteriores. Lo propuso inicialmente la sociedad civil. Desde mayo, el MRS desde la champa donde Dora María Téllez hizo una huelga de hambre, la Cámara Americana de Comercio, Amcham, y el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep.

“Instamos a todos los ciudadanos, organizaciones civiles y clase política a que fortalezcamos la democracia a través de expresiones cívicas, pacíficas, así como participando activamente en las elecciones municipales a través del voto”, señalaron.

También hizo el llamado Vamos Con Eduardo y hasta el PLC en su convención del 11 de julio. Aunque la propuesta del PLC estaba restringida a un acuerdo entre dos partes, pues pedía que fuese entre los partidos con personalidad jurídica, es decir el PLC, el FSLN y tres organizaciones partidarias minúsculas.

“¿Diálogo para qué?”, fue la respuesta del gobierno. Así lo afirmó Gustavo Porras, Presidente del Consejo de Planificación Económica y Social, Conpes, al considerar que los Consejos del Poder Ciudadano o CPC eran suficientes para dar gobernabilidad al presidente Daniel Ortega.


Llega la campaña
Ya entrado el proceso electoral, todo el discurso opositor giró en torno a la campaña, en el mismo se quería difundir la idea de unirse para vencer a Ortega. En este tema, el PLC descuidó el tema local que ocupaba la campaña para elecciones municipales, mientras los decapitados, MRS y PC, terminaron dando su respaldo a los candidatos liberales, sobre todo en el Pacífico.

Por lo demás, continuó reaccionando a lo que ellos consideraron desaciertos del gobierno, uno de los más férreos fue relacionado a la diplomacia con los países donantes. Desde el gobierno hubo poco tacto para con Eva Zetterberg, Embajadora de Suecia, y con la representante de la Unión Europea, Francesca Mosca.

Por su parte, la ALN logró el número de diputados para ser bisagra en el Parlamento, y en momentos apoyó a la oposición y en otros favoreció al gobierno. Alternativa por el Cambio y el Partido Resistencia Nicaragüense no jugaron ningún papel.

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