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El año electoral 2008 dejó marcado con rojo la credibilidad de los magistrados del Poder Electoral, y principalmente la de su máximo representante, Roberto Rivas Reyes. Su imagen robusta, con hojas de papel entre sus manos regordetas, leyendo decisiones de los magistrados o resultados del Consejo Supremo Electoral, CSE, fueron la antesala para probar la resistencia humana en una huelga de hambre de 12 días y del intento de peleas masivas con banderas políticas en mano.

El primer zarpazo
El 11 de junio pasado el presidente del CSE no sólo dictó la cancelación legal de dos partidos políticos, sino que también fue el principio de las críticas de actores nacionales e internacionales. Con la cancelación de la personería jurídica del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y del Partido Conservador, PC, el CSE evitó que ambas organizaciones políticas participaran en las elecciones municipales del pasado nueve de noviembre.

La decisión generó 12 días de ayuno de la ex guerrillera Dora María Téllez, dirigente del MRS. Organismos nacionales e internacionales, como la Organización de Estados Americanos, OEA, la Iglesia Católica y Evangélica y otras personalidades reaccionaron con preocupación por el destino democrático de Nicaragua.

Iglesia lamenta
Monseñor Leopoldo Brenes lamentó el hecho y expresó que sería “hermoso que hayan muchas opciones, porque en Nicaragua cada quien tiene su manera de pensar”.

“Lo óptimo sería que todos participaran, es lamentable (lo de la cancelación de la personería jurídica), y hay que esperar que en otras contiendas se pueda opinar. Me hubiese gustado una amplitud de partidos políticos, y ojalá, pues, que se organicen sólidamente y así el pueblo de Nicaragua pueda tener opciones”, dijo monseñor Brenes con un tono muy ponderado.

OEA versus Rivas
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo, con una posición más crítica, que el hecho era una violación a los compromisos adquiridos por Nicaragua al momento de firmar la Carta Interamericana Democrática, con la que todos los países se comprometieron a respetar los derechos humanos y la democracia.

En reacción, Rivas manifestó que lo expresado por Insulza constituía una intromisión en el proceso electoral nicaragüense. “Por eso es que yo le dije que no tenía moral para venir como observador (a las elecciones municipales), puesto que ya había emitido una opinión”, dijo el primer magistrado del CSE.

La observación
La insistencia por acreditar a los organismos de observación nacional persistió todo el año previo a las elecciones. Sin embargo, dos días antes de los comicios, Rivas anunció lo que ya de antemano se sospechaba, la decisión de no acreditar a los organismos de observación electoral Ética y Transparencia y el Instituto para el Desarrollo y la Democracia, Ipade.

Roberto Rivas acusó a ambas entidades de asumir “posiciones políticas” contra el Poder Electoral. El presidente del CSE se mostró molesto por las críticas de estos organismos y, particularmente, por los señalamientos de representantes de Ética y Transparencia en torno a un supuesto fraude electoral.

Al final, el CSE sólo acreditó al Consejo de Expertos Electorales de América Latina, Ceela, organismo creado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, e integrado por ex magistrados de tendencia izquierdista de las instituciones electorales de América Latina.

Rivas aseguró a los medios de comunicación que las elecciones iban a estar bien observadas, principalmente por los fiscales de cada partido, sin embargo, el día de las votaciones éstas fueron las primeras fichas que se sacaron del juego.

Fiscales expulsados de las Juntas Receptoras de Votos, JRV, cierres prematuros de las mesas de votación, números invertidos, boletas tiradas en los basureros de León, actas perdidas, fue lo que predominó el nueve de noviembre por la noche y en días posteriores. Un sinnúmero de irregularidades denunciado oficialmente por la oposición, pero principalmente experimentado por todos los ciudadanos.

“Fui despojado”
El ex vicepresidente de la República y escritor Sergio Ramírez Mercado, reveló en una entrevista en el programa de televisión “Aristegui”, de CNN, que la Junta Receptora de Votos donde votó con familiares y vecinos, desapareció de las listas del Consejo Supremo Electoral, CSE.

“Yo fui despojado de mi derecho ciudadano”, dijo Ramírez a la entrevistadora Carmen Aristegui, y agregó que las desapariciones de Juntas Receptoras de Votos se repitieron en todo el país.

En reacción a las denuncias de Ramírez, el presidente del CSE lo llamó “mentiroso” a través del mismo programa de entrevista, y aseguró tener en su poder el acta del Centro de Votación número 501, donde ejerció su derecho ciudadano el escritor.

Mostrando una hoja de papel apenas visible para los televidentes, Rivas dijo en el programa de Aristegui que esa era el acta en la que está registrado y contabilizado el voto de Sergio Ramírez. Sin embargo, en la página web del CSE, que dejó de funcionar después de las elecciones del nueve de noviembre, nunca se registró la información del Centro de Votación 501, según el monitoreo que hizo EL NUEVO DIARIO el día de las votaciones.

“El doctor Ramírez ha mentido con una desfachatez absoluta a la teleaudiencia mundial de CNN, y eso no lo vamos a permitir”, dijo Roberto Rivas.

Congelan ayuda internacional
Las irregularidades ocurridas durante las elecciones municipales y posteriormente en los resultados definitivos que otorgaron como ganador al FSLN con 105 alcaldías en todo el país, provocaron que el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea congelaran fondos millonarios de cooperación internacional y los condicionaran hasta que se resuelva la crisis política por las acusaciones de un fraude electoral.

“Una vez resuelto el problema (de las elecciones municipales), el congelamiento de la Cuenta Reto del Milenio va a desparecer. Si el país no puede llegar a un acuerdo, entonces temo que la cuenta vaya a ser cancelada para Nicaragua, y esto podría precipitar una cadena de consecuencias serias para este lindo país y su querido pueblo, especialmente los pobres”, expresó el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert J. Callahan.

Otra crisis producto de los cuestionados resultados de las elecciones es la parálisis legislativa. La oposición quiere aprobar una ley para anular las elecciones del nueve de noviembre, y mientras la propuesta no se acepte, la Asamblea Nacional se encuentra paralizada.

Por otra parte, las próximas elecciones municipales en siete municipios de la Región Autónoma del Atlántico (Caribe) Norte, RAAN, comienzan hacer ruido y ya se ha comenzado a especular que van a ser una réplica del terremoto que provocaron las elecciones del nueve de noviembre.

Suspensión de las elecciones en la RAAN
Debido a la destrucción que causó el huracán “Félix”, el partido político Yatama, aliado del FSLN, propuso posponer las elecciones municipales en la RAAN, programadas en ese entonces para el dos de noviembre. El PLC y sus aliados rechazaron la propuesta hecha por Yatama. Emmett Lang, Vicepresidente del CSE, visitó la región para valorar la situación.

Al final, las elecciones fueron postergadas para el 18 de enero de 2009 en Bonanza, Mulukukú, Siuna, Rosita, Prinzapolka, Waspam y Bilwi. La experiencia con los comicios del pasado nueve de noviembre hace pensar a la oposición que la misma historia se repetirá en los siete municipios de la RAAN. Esta historia aún continúa en 2009.


Iglesias se pronuncian
La Conferencia Episcopal de Nicaragua, junto a la oposición política, pidió “la revisión y cotejo de las actas en manos de los partidos políticos participantes, tal y como fueron firmadas en el momento de cierre de las JRV”, como solución a la desconfianza generalizada de la población.

Los obispos estimaron que esa revisión y cotejo debía realizarse ante fiscales de los partidos políticos y organismos de observación nacionales e internacionales. Esa solicitud les valió a los obispos ser acusados por el orteguismo de “pertenecer a un plan de desestabilización orquestado por Estados Unidos y la oposición local, para derrocar al gobierno del presidente Daniel Ortega”.

Otros que se pronunciaron contra las irregularidades de las elecciones fueron los líderes evangélicos, quienes hicieron un llamado al CSE para que investigue las votaciones del nueve de noviembre.

“El Consejo Supremo Electoral no debe esperar a que le señalen posibles desviaciones que se hayan dado, si no que con sus equipos de organización están en el deber de hacer sus propias investigaciones y rendir un informe a la sociedad nicaragüense”, dijo el reverendo Benjamín Cortés, Rector de la Universidad Evangélica Nicaragüense “Martin Luther King”.