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“Cambian los tiempos y los modos de actuar”, dice diputada Miriam Argüello

Igual que durante Somoza
La diputada Miriam Argüello critica los decretos del Presidente Ortega. “No se puede pasar por encima de la Constitución”, afirma, y emplaza a los magistrados del Consejo Supremo Electoral a recontar las actas y despejar las dudas que una buena parte de la población tiene sobre las elecciones pasadas. “Ellos pueden, la Constitución los ampara”, insiste.

De usted se tienen excelentes referencias sobre su honradez y rectitud en la política nacional. ¿Cómo explica esas cualidades al estar en una bancada cuyo partido, el FSLN, es criticado por violentar la Constitución en reiteradas ocasiones?
En este país he vivido y visto tanto que este tipo de cosas que usted señala no son ninguna novedad. Hoy mismo estos hechos no sólo se dan en el sector político que usted señala (el FSLN), sino en el otro. En este país no hay santos. Dentro de esas cosas lo que uno debe hacer es mantener una posición de principios. En ese ámbito de cosas, lo mínimo que uno puede hacer es manifestar sus posturas.

¿Usted ha tenido contradicciones en su bancada?
No digamos contradicciones. He manifestado mi posición pública reciente; cuando lo hago procuro hacerlo de manera objetiva. Yo tengo mucho respeto hacia dónde estoy ubicada pero debo dar mi criterio cuando hay que darlo. Considero que el decreto emitido por el Presidente para reformar el Presupuesto no se ajusta a la Constitución, y no ando buscando cámaras para hacerlo.

Pero conociendo los grados de intolerancia que existen en el partido a cuya bancada usted pertenece, ¿esto no le ha causado problemas? En absoluto. Hasta el momento ellos han respetado mi posición, porque yo también los respeto a ellos.

¿Cómo ha sido la comunicación con la Convergencia?
Había una relación bastante estrecha y continua; el comandante Ortega llegaba y nos consultaba…

¿Y ahora?
Después de las últimas elecciones esa comunicación no se da.

¿Usted cree que el discurso de Ortega ha vuelto a los años ochenta?
A veces es bastante emotivo en sus discursos. Yo creo que eso le perjudica, aunque creo que él no quiere causarse daño, pero por la emotividad lo lleva a manifestarse no como un jefe de estado. No todas las personas pueden manejar el control de sí mismos.

¿Estamos frente al mismo Daniel Ortega o ha cambiado?
Hay posiciones que el maneja actualmente que me extrañan, porque no es la forma cómo él manejaba las cosas con nosotros. Ha habido giros y entre ellos incluye, por ejemplo, lo del Presupuesto, el decreto que da por hecho la legitimidad de las elecciones; él no tiene por qué meterse en eso y estar pasando por encima de eso.

¿A qué se refiere cuando afirma “está pasando por encima de…?
Hay actitudes que se han puesto sobre la ley, como los dos casos que te menciono.

¿Sobre la Constitución?
Sí, sobre la Constitución. Por ejemplo, el decreto del Presupuesto está pasando por encima de la Constitución. Puede ser que tenga asesores que… vos sabés que eso pasa cuando la persona está en el poder, hay personas que tal vez queriendo quedar bien o ganar puntos, lo aconsejan mal.

¿Usted ha planteado estos problemas en su bancada?
Yo he planteado situaciones con las cuales no estoy de acuerdo, doy mis razones.

Pero no lo he visto expresado en votos.
Es que no ha habido oportunidad para externar mi voto, ni ha habido sesiones. Los decretos que ha emitido el Presidente nos los van a someter a votación en la Asamblea.

¿Usted no le ha hecho ver estos criterios al Presidente?
No. Él me visitó en estos días pero fue algo personal, debido a mi enfermedad. No hablamos de política.

¿No será que está preocupado porque se habla de que usted y el diputado Agustín Jarquín están por irse de la Convergencia?
Mire. A mí no me agradan las especulaciones periodísticas. Yo sé dónde estoy y por qué estoy. Yo no necesito correrme para ningún lado para manifestar lo que yo pienso. No es necesario para mí andar de “saltimbanqui”. Mis posiciones yo las planteo donde estoy. No me hace falta irme a refugiar a ninguna parte para decir lo que creo y pienso. Yo estoy consciente de que salí electa con los votos del Frente Sandinista y por lo tanto yo debo un respeto. Eso no implica que mis principios, por esa situación, van a cambiar. Suficiente he luchado en mi vida para que se conozca mi manera de ser y pensar.

Usted cerró filas con Fernando Agüero después de que éste pactó con Somoza y ahora está de lado de otro pactista, Daniel Ortega. ¿En qué se diferencian esos momentos?
Viví una lucha muy dura a la par del doctor Agüero en el Partido Conservador para tener un cambio en ese partido, a esa lucha se le antepusieron poderosos intereses políticos y económicos. Así se malogró un enorme movimiento en Nicaragua. No creás que me sentí feliz con ese pacto pero como vi y viví esas interioridades de doce años de lucha comprendí lo que estaba pasando.

Hoy Nicaragua ha tomado otro giro. El Frente Sandinista, en este nuevo escenario, llegó a tener el mejor equipo político de los últimos tiempos que después se fue con el MRS y la institución se quedó con ocho diputados, completamente debilitada.

Viendo las cosas de largo y analizándolas, el jefe de ese partido buscó cómo salir adelante al darle fuerza institucional a su partido. No estoy justificando los pactos. Te hablo políticamente, poniéndome en los zapatos de un jefe de partido.

Daniel Ortega buscó eso, para bien o para mal, la verdad es que él lo buscó, lo que no se consiguió en la época del doctor Agüero.

Pero ahora se habla de una dictadura institucional…
Una dictadura institucional, si es que la hay, en cierta manera la hay. Esto fue producto del pacto y esto se hace entre dos, a mí no me digan ahora que sólo fue el FSLN, el PLC es responsable también.

Pero el FSLN tiene el control absoluto.
Ah, es que ahora al FSLN le tocó estar en el gobierno. La forma cómo esta fuerza quiere manejar su poder institucional es asunto de ellos, que si es correcto o es incorrecto, que si les beneficia o no, no lo podemos saber, pueden haber beneficios presentes pero no futuros.

¿Hay o no hay dictadura?
Dictadura institucional le llamamos porque hay un dominio sobre las instituciones, pero yo creo que esas dictaduras se consolidan si el pueblo lo permite.

¡Pero si no hay libertad de protestar en las calles!
También en la época de la Guardia Nacional te apaleaban o te mataban, sólo los tiempos y los modos de actuar son los que han cambiado. No me van decir que ahora por primera vez sucede esto en Nicaragua. Los nicaragüenses tienen que hacer conciencia para ver qué les conviene y qué no.

La calle está vedada para los sectores que critican al gobierno. Bueno… está vedada pues… siempre ha estado vedada. ¿Y en la época de los Somoza no estaba vedada? Con esto no es que quiera disculpar o decir que porque en el pasado ocurrió ahora está bien, no; se trata de corregir. Es incorrecto que los hijos del somocismo ahora se quieran hacer pasar como ángeles.

¿Para qué se luchó por más de cincuenta años, incluyéndola a usted, si ahora estamos en lo mismo?
Bueno, al pueblo nicaragüense le corresponde seguir luchando pero con actitudes positivas. No es asunto que vos me tirás una ilegalidad y yo te la devuelvo con otra. Con eso no resolvemos nada.

Pareciera que usted quiere justificar lo presente apelando al pasado. De ninguna manera. Si yo he luchado en mi vida es para que eso que sucedió no vuelva a suceder.


La población, sin embargo, podría ver ahora una deuda de lucha en usted. Yo estoy luchando. Sólo el hecho de dar mi opinión sobre lo incorrecto que está haciendo el gobierno, desde donde estoy, y esta misma entrevista, ¿qué es esto? ¿No es lucha?.

¿En qué se parece esta oposición a la que vivió y de la que formó parte usted en el pasado?
El mercado persa de ahora es el mismo de antes. Antes eran los zancudos porque estaban legalizados solamente dos partidos, ahora hay un zancudero por todos lados. Las oportunidades del pluralismo para acabar con las paralelas --que en su época yo pertenecí a una de ellas como conservadora que soy-- dejaron de tener razón. Pero ahora dentro del pluralismo aparecen zancudos de todo calibre.

Yo libro mi lucha
En las actuales circunstancias defiende su lucha pero con respeto al lugar donde está. También justifica por qué votaría por René Núñez para presidente de la Asamblea Nacional.

¿Cómo se siente una mujer de principios conservadores, tener que votar por un liberal en determinado momento?
Silencio. “Nunca lo he hecho”.

Pero a través de su bancada no me diga que no le ha ocurrido. Mi opción de voto en el Asamblea Nacional es René Núñez y no es porque sea del FSLN sino porque ha hecho una buena administración, es un hombre ponderado, honrado y prudente.

¿Pero si su bancada, a través de negociaciones, apoya a un liberal? Depende del liberal.

Pero antes dijo que todos eran del mercado persa
Hay gente buena entre ellos que ni siquiera las han mencionado.

¿Usted le daría su voto?
Pero no a cualquier liberal.

¿Y si es decisión de su bancada?
Si la persona no me parece no voto.

¿Sería la primera vez que no votaría con su bancada?
No, ya lo he hecho en otras ocasiones.

¿Ha votado en contra o se ha abstenido?
Sencillamente no he votado.

Las elecciones
Sobre el tema de las elecciones es muy franca. El Consejo Supremo Electoral debe disipar las dudas acerca de las elecciones pasadas.

¿Usted cree que hubo fraude en las pasadas elecciones?
Lo que sí sé es que hay una inconformidad general sobre las elecciones, es obligación del Consejo Supremo Electoral disipar esas dudas del pueblo nicaragüense y hacer ese recuento de actas para satisfacer esas inquietudes y que el pueblo nicaragüense no pierda una vez más la credibilidad y la esperanza que había perdido en la época del somocismo en relación a las elecciones.

Pero su llamado tendría eco si tuviésemos un CSE independiente
Pero eso no quiere decir que voy a dejar de hacer este llamado.

Si, pero ese Consejo se maneja desde los hilos del poder del Daniel Ortega y Arnoldo Alemán
Entonces qué quiere que haga, que vaya donde la magistrados, los garrotee y los cuelgue.

Pero además el Presidente Ortega legitimó esas elecciones Yo no estoy de acuerdo con ese decreto, el Presidente no debía involucrarse en ese asunto; es una responsabilidad de los magistrados del Consejo Supremo Electoral. El artículo de la Constitución en el cual se establece la independencia de los poderes del Estado, en su parte final dice que los poderes del Estado deberán actuar de acuerdo con los intereses supremos de la Nación. Ellos deben actuar conforme eso aunque se acabe el mundo y se desbarate Nicaragua.

¿Qué debe hacer el CSE?
Debe analizar qué consecuencias ha traído esa falta de credibilidad y esa angustia en el pueblo nicaragüense. Si es negativo como en efecto lo estamos viendo, ellos están obligados ante los intereses supremos de la Nación a darse cuenta que lo que ellos dicen no es cierto. Si se equivocaron, errar es de humanos. Ellos tienen la potestad mediante la Ley Electoral de anular una elección.

El magistrado Luis Benavides dice que el CSE es manejado por Roberto Rivas y Emmet Lang, solamente
¿Y que acaso es mudo ese magistrado Benavides, había perdido el ejercicio de la palabra durante más de un año cuando se preparó el proceso de las elecciones? ¿Por qué no había abierto la boca?  Aquí que no me vengan con cuentos ellos (PLC) son unos angelitos y que los cogió de sorpresa. Que si les falló una cosa u otra ése es cuento de ellos.