Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Impredecibles necesarios
La noche del 14 de enero, cuando el Ejecutivo llamó al Consejo Supremo Electoral a juramentar a 146 alcaldes, a sabiendas de que una buena parte de ellos estaban ahí producto de graves irregularidades electorales, ocurrió algo singular. Daniel Ortega no frunció su seño para atacar a sus adversarios ni a los medios; y aunque paradójicamente declaró que era “el momento de fortalecer la institucionalidad en el país (...)”, por primera vez dijo que “no podemos regresar a la guerra, a la violencia, tenemos cauces institucionales”.

Las palabras del Presidente fueron dejadas en reserva por sus críticos que ven en Ortega a una persona que cambia radicalmente su discurso de una hora a otra.

Además, ese día dijo: “(...) nosotros, que hemos utilizado la violencia como método de lucha (...)”. Autocrítica o cambio, aún no lo sabemos.

El Presidente no es un hombre de cifras. Improvisa, pero a veces lee y, en su último discurso dijo que el techo por egresos del Presupuesto General de la República disminuirá en mil 300 millones de córdobas, una cantidad que parece ser consecuente con el déficit presupuestario que economistas independientes lo estiman en 3 mil millones de córdobas. ¿Cómo resolverá ese déficit?
El presidente Ortega ve en lo inmediato los efectos de una crisis económica mundial, por eso apelará a la cooperación, a los donantes europeos, a los préstamos a diversos organismos y bancos, y disminuir el gasto corriente en un 20%.

La cooperación está a la expectativa. No se explica las actuaciones del mandatario. Para apelar a la ayuda tiene que crear condiciones objetivas a las que lamentablemente no se refirió el Presidente: las políticas.

La presión de la cooperación internacional para que el Consejo Supremo Electoral cuente de nuevo los votos es tan urgente como lo era estabilizar la Asamblea Nacional a cambio de liberar a Alemán.

Por el tono del discurso en sus dos últimas comparecencias, no es remoto que un día de éstos insinúe que el CSE debe reconsiderar los resultados en al menos 22 alcaldías, hecho podría coincidir con una resolución moral y política de la Asamblea Nacional en los mismos términos.

Los hechos evidencian. El martes 20 de enero se informa que, “Aunque (René) Núñez insiste en lo inconstitucional de la iniciativa, (de anular las elecciones), señaló que discutirán si se presenta oficialmente al plenario y se crea o no una comisión especial para que emita el dictamen correspondiente”.

Antes no se había dejado esa posibilidad, los diputados del FSLN se oponían a que la iniciativa ni siquiera entrara a la Primera Secretaría. Las declaraciones de René Núñez dejan entrever la voluntad de enmendar la iniciativa, y de esa probabilidad puede salir una resolución que recomiende al CSE recontar las actas y con ello obtener el beneplácito de la cooperación internacional.

La pregunta es, ¿regresarán Managua a Eduardo Montealegre? El FSLN podría estar interesado en quitarle la inmunidad al dirigente liberal, sin embargo, eso lo dirá el tiempo y los cálculos políticos.