Jorge Eduardo Arellano
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Las reveladoras declaraciones del magistrado del Consejo Supremo Electoral, René Herrera, sobre su actuación en un cuestionado proceso electoral dejó en entredicho la inocencia del PLC en lo que ellos mismos consideraron un fraude electoral. Tales afirmaciones dan sentido a las siguientes negociaciones entre el PLC y el FSLN que llegaron a feliz término.

Por un lado, el FSLN acumuló mayor poder en las instituciones del Estado al tener mayoría en el CSE, la CSJ, Asamblea Nacional, y, evidentemente, en el Ejecutivo. Por su parte, el PLC logró sólo una cosa: la liberación del ex presidente Arnoldo Alemán.

“Ahí (entre los miembros del PLC) hay un buen número de personas que saben qué es lo que hice, cómo lo hice y por qué lo hice, y en esto no hay dinero”, afirmó Herrera doce días después de las elecciones de noviembre pasado. La reacción del magistrado ocurrió tras las airadas reacciones de las autoridades del PLC que lo excluyeron del partido.

Basta con revisar detalles antes de las elecciones para darse cuenta de que el PLC estaba bien informado. El cinco de septiembre del año pasado, todos los brazos del poder del PLC colocados en las instituciones del Estado realizaron una encerrona en una finca en Chiquilistagua, propiedad de Samuel Kontorovsky.

Ahí estaban cerca de 40 miembros del Comité Ejecutivo Nacional, CEN, el Fiscal Julio Centeno Gómez; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, Manuel Martínez, y los magistrados electorales, Luis Benavides y René Herrera. Es decir, a pocas semanas de las elecciones, el PLC se reunía sin acceso a medios a planear sus estrategias, en las que figuraban Benavides, Herrera y probablemente Martínez.

Extraño mensaje

Mientras tanto, once días antes de las elecciones, el aliado del PLC, Eduardo Montealegre, reveló que la cúpula del partido hacía todo el esfuerzo para que perdiera las elecciones. “Sí, esa pequeña cúpula está tratando de que yo pierda”, dijo Montealegre.

Las denuncias de fraude del PLC fueron enérgicas, pero no lograron ningún resultado, de hecho, la iniciativa de Ley de Nulidad de las Elecciones, bandera de los opositores, murió luego de que el PLC entregara la mayoría de la Junta Directiva del Parlamento al FSLN.

De nuevo, la conformación de comisiones causa protesta del PLC hacia el FSLN, pero el mismo diputado liberal, Enrique Quiñónez, asegura que tal distribución sólo es posible con el consentimiento del PLC. Por lo tanto, tal distribución a favor del FSLN no es sorpresivo para los liberales, pues así fue que dejaron conformada la directiva parlamentaria.

Para la reunión en Chiquilistagua, extraoficialmente se manejaba que el PLC negociaba la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, la conformación de la Sala Civil y reformas constitucionales. Los primeros tres asuntos ya ocurrieron al pie de la letra, en el caso de las reformas veremos si los vaticinios siguen siendo perfectos.