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Las posibilidades de mantener una oposición beligerante a Ortega se cerró el sábado cuando clausuró el principal foro político del país, la Asamblea Nacional, y se acerca una semana signada por el recogimiento y una relativa paz, opina el doctor José Rizo, para quien la apuesta de asumir la candidatura de la Alcaldía de Jinotega fue una broma de Eduardo Montealegre.

El presidente honorario del PLC dice que adora a Jinotega, pero que desde los 12 años abandonó su pueblo natal. “Sí podría apoyar la candidatura de Eduardo Montealegre y cualquier relevo que asuma responsabilidades políticas”, declaró el doctor Rizo, quien avizora una semana de distensión y de acumulación de energías para protestar en enero, “evitar que se instaure una dictadura en Nicaragua”, dijo.

En círculos políticos, la proclamación de la fórmula de Eduardo Montealegre y Enrique Quiñónez para la Alcaldía de Managua se vio como un pretexto para asimilar el golpe propinado a Alemán con la confirmación de la sentencia judicial.

“No es lo mismo que Ortega persiga al presidente de ALN, que al candidato a alcalde de Managua por la oposición, hecho que se llevaría a pensar que en Nicaragua no hay libertad electoral”, piensa una fuente ligada a los liberales.

Pacto se tambalea

Para Eliseo Núñez Morales, en política hay quienes piensan de esa manera, sin embargo, su visión de los acontecimientos es que la oposición está dando el salto a una era pos pacto, una vez que Alemán perdió su opción negociadora cuando se le presentó la negativa de muchos diputados del PLC a votar por el anteproyecto de reformas constitucionales acordadas por los operadores del pacto.

Núñez cree que el año entrante estará marcado por el proceso electoral municipal, “pero no hay que olvidar batallas cruciales para la institucionalidad del país, una de las más importantes será la elección de ocho nuevos magistrados de la CSJ, que deberá ser la punta de lanza de todo un proceso que procure devolverle al país la institucionalidad perdida”, sostiene.

También cree en la posibilidad de “un diálogo nacional que le ponga fin a la crisis actual, porque a Ortega le conviene una salida negociada e institucional que reenfoque el rumbo del país; lo otro es su caída o la imposición de una dictadura”.

¿Y el papel de la oposición en un diálogo nacional? Núñez es de la opinión que debe exigir reformas que edifiquen institucionalidad y no buscar cuotas de poder con base a arreglos prebendarios.