Jorge Eduardo Arellano
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El presidente Daniel Ortega saludó ayer a su homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad, y al Supremo Líder, el Ayatollah Jamenei, por la revolución que hace 30 años dio lugar a la república islámica.

“Hace 30 años el pueblo nicaragüense libraba las últimas batallas contra la criminal dictadura somocista, y seguía con pasión revolucionaria, por la televisión y otros medios internacionales, las multitudinarias movilizaciones que culminaron con el triunfo del pueblo iraní contra la dinastía de Mohammad Reza Pahlevi”.

En la carta dirigida al presidente Ahmadinejad, Ortega expresa que “tenemos la inquebrantable certeza en la realización de las visiones proféticas de nuestros líderes y maestros, que anuncian un porvenir de luz, para la hermandad de los hombres y mujeres que poblamos la tierra”.

Ortega califica la revolución iraní como una “gesta heroica y sublime” y la compara con la Revolución Popular Sandinista. “Se celebran en hermandad libertaria, frente a los desafíos de un mundo cuyo modelo político y económico ha venido colapsando, y frente a la urgencia de crear nuevas alternativas que procuren equidad, justicia y bienestar a los pueblos, y respeto en las relaciones internacionales...”.