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A su juicio, la base para el desarrollo económico es la energía, y en eso este Gobierno “ha sentado las bases para el futuro”.

¿Cómo impactará la crisis financiera en Nicaragua a mediano plazo?
Impactará básicamente en dos líneas: en la disminución paulatina de las remesas de los emigrantes debido a la disminución de la oferta de empleos en los países receptores, en el caso de Estados Unidos (...). Debemos prepararnos muy en serio porque la crisis estadounidense es demoledora.

¿Qué tan demoledor será para Nicaragua, aparte del impacto en las remesas?
Es que las remesas son un elemento esencial para equilibrar la balanza de pago. Nicaragua tristemente es un país poco productivo, no de ahora, carece de infraestructura industrial, carece de tradición exportadora, y se ha vivido aquí básicamente de la exportación de una docena de productos que verán reducidos sus mercados porque son, muchos de ellos, productos de lujo. El tabaco, la langosta y el camarón no son productos que están en la canasta básica.

Y para este tipo de productos la tendencia es que el mercado se reduzca. El problema es que nosotros no tenemos alternativas a corto plazo, por lo tanto será necesario, desde una perspectiva nacional, responsable y seria, empezar a plantearse el modelo agroexportador de Nicaragua y, sobre todo, una cuestión muy esencial: comprender que el futuro de los mercados está en Asia.

No serán Europa ni Estados Unidos las grandes plazas comerciales para nuestros países, y esa es una tendencia prácticamente irreversible.

¿Y de qué forma podemos competir con los otros países que también ven a Asia como su mercado?
Competir no es el término correcto, porque recordemos que el 60 por ciento de la población mundial está en Asia, y esta población tiene enormes carencias en ámbitos como el alimenticio y el energético.

Muchos de estos países han llegado a un nivel de agotamiento de su capacidad productiva y necesitan importar cada vez más productos alimenticios, y Nicaragua tiene tanto en tierras como en clima y como en recursos hídricos, los elementos fundamentales para convertirse en una potencia agroexportadora, no al nivel de Argentina, por supuesto, porque Argentina tiene casi tres millones de kilómetros cuadrados, pero sí a un nivel suficiente para dar respuesta a las necesidades económicas de Nicaragua.

¿Por dónde se debe empezar?

(Por) una revolución agraria. Nicaragua necesita redistribución de la tierra, redistribución del modelo productivo y la incorporación masiva de tecnología y nuevos modos de producción que permitan optimizar los recursos que tenemos, que son básicamente tierra y agua.

¿Y eso está en dependencia del gobierno?

El problema de Nicaragua es que no puede seguirse haciendo descansar en el gobierno la solución a los problemas del país. En ningún país ha sido así. El gobierno tiene una labor rectora fundamental, pero de este proceso deben participar activamente los pequeños y medianos productores y también el sector bancario e importador, porque debe hacerse un plan estratégico que permita reorientar en el menor tiempo posible la estructura productiva de Nicaragua hacia el mercado energético.

Países como Taiwan o Corea del Sur pudieron hacer su milagro industrializador a través de una revolución agraria radical que se dio en los años 50 y 60. Ellos cambiaron el modo de propiedad y de explotación de la tierra, y fue el excedente agrícola lo que les permitió reunir divisas para fomentar el modelo industrial.

En Argentina y Brasil se ha hecho esta revolución agraria, que es lo que les ha permitido entrar con un enorme potencial y fuerza en el mercado mundial.

El impacto en la cooperación

¿Qué tanto disminuirá la cooperación a Nicaragua, tomando en cuenta que los países más afectados por esta crisis son los países cooperantes?
Va a haber una disminución, que era una tendencia que venía desde años atrás. Por ejemplo, en la Unión Europea la tendencia a la disminución hacia América Latina, en general, ha estado marcada por dos factores.

Uno, la ampliación de la Unión Europea al este, que son países más pobres y que por lo tanto requerían mayores volúmenes de fondos para nivelarse con el resto de Europa; y por otra parte, la presión migratoria africana que ha llevado a los países europeos a priorizar África para detener esta bomba de tiempo, que es la inmigración masiva a niveles dramáticos (...).

Es decir, hiciéramos lo que hiciéramos, en América Latina los fondos europeos van a seguir reduciéndose.

¿Y qué pasa con países como Estados Unidos?

Desde el fin de la guerra fría, en el que la cooperación externa era parte de la lucha de bloques y súper potencias, Estados Unidos fue cerrando el grifo de la cooperación externa, y lo que ha quedado ahora ha sido residual en comparación a lo que fue la cooperación en los años 70 y 80, y ahora, con la crisis demoledora, el país se verá obligado a reducir (la cooperación) porque no sólo tiene su crisis, sino también tiene dos guerras que están hipotecando inmensamente su economía.

¿Cómo debe prepararse Nicaragua a corto plazo?

Nosotros tenemos dos opciones a lo inmediato: reorientar el mercado hacia nuestra propia región, y dirigir la política hacia sectores de infraestructura. Uno de los problemas más graves de Nicaragua es que carece de infraestructura.

¿Qué efectos se sienten desde ya?

Ya tenemos problemas de exportación porque en un país en crisis, como Estados Unidos, la gente no va a gastar dinero en comprar camarones o langostas.

¿Cuál sería el panorama más desolador?

Creo que todavía tenemos margen de maniobra para minimizar en buena medida el impacto de esta crisis, y eso se debe a un factor paradójico, y es que nuestra economía está poco internacionalizada. Si nuestra economía fuese dependiente de las exportaciones sería demoledor (...).

“Europa lo pide todo a cambio de nada”

El doctor Zamora evita insistentemente meterse en temas peliagudos. El de las denuncias de fraude electoral por ejemplo. “Entendámonos, Europa ha estado acostumbrada durante siglos a tratar con una América Latina gobernada por oligarquías blancas, de repente esa situación ha cambiado radicalmente y entonces los europeos están en un proceso que para muchos de ellos no deja de ser traumático”, dice el embajador.

Sobre las denuncias hechas por miembros opositores del Ayuntamiento de Sevilla asegura no saber nada. “Yo de saber, no sé nada, yo me informé por los periódicos”, dice, refiriéndose al escándalo en el que está involucrado el Instituto de la Juventud (Injuve), porque se encuentra en la lista de beneficiarios de una donación con fines humanitarios y a la que ahora critican en España porque aseguran, es con fines propagandísticos.

“En España hay una lucha muy fuerte entre el Partido Socialista y el Partido Popular, que se evidencia en que se sacan trapos, acusaciones”, justificó Zamora.

¿Se disminuirá la cooperación española?

No, las relaciones entre Nicaragua y España están en un nivel óptimo, la comunicación es muy fluida. Además, Latinoamérica es área prioritaria, estratégica, esencial de la política exterior española.

España afectará cualquier ámbito o rubro antes de tocar lo que se refiere a Latinoamérica
¿Sienten que tienen alguna deuda?
Deuda ninguna, simplemente son relaciones de amistad y de cooperación. Nosotros olvidamos que durante 310 años fuimos parte de una misma entidad política y que se crearon vínculos demasiado fuertes.

Pero con la Unión Europea las cosas cambian.

Es que ya es distinto (...).

A la decisión que anteriormente me explicaba que tomó la Unión Europa, se suma la que tomó debido a los resultados de las elecciones municipales y la polémica por denuncias de fraude...

Son hechos puntuales, y en política nada es permanente. La tendencia entre América Latina y Europa es resolver amistosamente los problemas. En su momento hubo un problema gravísimo con Bolivia, y se resolvió de manera positiva.

Entendámonos, Europa ha estado acostumbrada durante siglos a tratar con una América Latina gobernada por oligarquías blancas, de repente esa situación ha cambiado radicalmente, y entonces los europeos están en un proceso que para muchos de ellos no deja de ser traumático, de cambio de relaciones: de subordinación y un cierto protectorado de fondo colonialista, a unas relaciones de igualdad.

Funcionarios del gobierno y gente del FSLN aseguran que no hay tal relación de igualdad.

Es un problema que afecta en general las relaciones entre Europa y Latinoamérica, es decir, vuelvo, ellos siempre nos han mirado desde la independencia con ojos de superioridad, desde el imperialismo y colonialismo, con condescendencia, nuestros hermanos menores, pobrecitos, y de repente les decimos: “No”. Las relaciones deben ser de igual a igual si quieren nuevo marco, ese marco debe ser de igualdad.

Han fracasado las negociaciones con el Mercosur, Europa lo pide todo a cambio de nada, por eso fracasaron las relaciones con la comunidad Andina (...).

¿Qué tanto han progresado las relaciones de igualdad?

Con España bastante bien, con otros países de Europa bastante mal, pero entendámonos, hay nuevos países de Europa que tienen poca o ninguna relación con nosotros. Los países del Este de Europa, los países bálticos, para ellos somos como marcianos, entonces no acaban de entender a Latinoamérica y adoptan posiciones muy rígidas.

¿Hay posibilidades de que la Unión Europea desembolse la partida presupuestaria prevista para este año y que no ha desembolsado por el tema de las elecciones municipales?
Yo soy optimista.

¿Ya iniciaron las pláticas amistosas?

Estamos en el proceso y tenemos voluntad de ambas partes, pero es más complejo negociar con Europa en el baturrillo que es ahora. Nosotros nunca habíamos tenido relaciones con los países bálticos ni con Europa del Este (...), entonces su posición es más rígida.

¿Obviamente Nicaragua está dispuesta a ceder algo?
Negociar es ceder.

¿Qué está dispuesta a ceder?

Depende de lo que pidan, hay cosas que son cedibles y otras que no.

¿Qué están pidiendo?
Estamos en secreto...