Jorge Eduardo Arellano
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El optimismo por la aprobación de la Ley de Zonas Costeras en un plazo de dos meses se mantiene, tanto de diputados del FSLN como de liberales, pese a que hay diferencias extremas en tres artículos que darían a la ley dos enfoques diferentes: reducir las playas de uso público al mínimo o dejar la mayor cantidad de tierras bajo dominio estatal.

El presidente de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios, el diputado Agustín Jarquín Anaya, señaló que hay consenso en 41 artículos, por lo que sólo falta la aprobación de 33 de los 74 artículos del proyecto de ley.

Pese a ello, el diputado Javier Vallejos, de la Bancada Democrática Nicaragüense, BDN, aseguró que se oponen a dejar el libre acceso en 50 metros de distancia desde pleamar (la última línea de arena que moja el agua), pues consideran que es excesivo. En cambio, propone reducirla a 30 metros, tal como lo establece la Ley del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, Marena.

Es sobre esta ley que Vallejos defiende la posición de la Cámara Nacional de Turismo, Canatur, que considera que los 50 metros destruirían los planes de inversionistas que ya hicieron sus planos y estudios considerando la Ley del Marena.

“Es ‘Don me opongo’, no hay contradicciones”

Pero Jarquín asegura que en realidad no hay ninguna contradicción y que la distancia de 50 metros fue aprobada por consenso por los miembros de la comisión anterior de la que Vallejos formó parte.

El rechazo a ese artículo de la ley, según Jarquín, obedece a una política de oposición tanto de los diputados como de Canatur, pues los derechos que reclaman están consignados en excepciones que declaran de dominio público los núcleos urbanos y se garantizan los derechos adquiridos. Es decir, si los inversionistas tienen permisos de construcción hasta los 30 metros, lo podrán hacer.

Otro punto de la ley es la inclusión de estas disposiciones sobre los ríos navegables e islas. En ese sentido, Vallejos asegura que deben salir del proyecto de ley, pero Jarquín aclara que los ríos no están considerados porque se regirán por la Ley de Aguas.

Dos kilómetros de tierra o sólo 250 metros

Por otra parte, Vallejos se mostró a favor de que luego de las disposiciones que se han hecho en la ley, el artículo dos de la Reforma Agraria de 1917 debe desaparecer, pues no es aplicable a la realidad.

Dicho artículo en su segundo párrafo establece que: “No pueden enajenarse: los terrenos comprendidos en una zona de dos kilómetros de latitud a lo largo de las costas de ambos océanos; y a orillas de los lagos y ríos navegables en una latitud de 800 metros; y las islas de los mares territoriales y de los lagos; pero la zona reservada en la ribera sudeste del Gran Lago, desde el río de Las Lajas hasta El Tule, y en cada uno de los lados del San Juan, será de tres mil quinientos metros. Tampoco podrán enajenarse los terrenos comprendidos en una zona de cinco kilómetros de ancho a lo largo de la línea fronteriza con la República de Honduras”.

Jarquín no cree que este artículo detenga la discusión, aunque no tiene ninguna propuesta dijo que bien podría dejarse o derogarse porque en todo caso ya ha sido modificado al establecerse los 250 metros de área restringida.

La ley tiene más de seis años de gestación y en el mejor de los caso vería la luz antes del mes de junio de este año.