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El próximo 28 de febrero, el Movimiento por Nicaragua, organizaciones de la sociedad civil y movimientos políticos tendrán que enfrentarse a la casualidad de las marchas en todos los municipios que promoverá el gobierno para iniciar las celebraciones del 30 aniversario de la Revolución Sandinista.

Para el analista Carlos Tünnermann Bernheim, el gobierno pretende entorpecer la marcha o reducirla a la mínima expresión, pese que fue convocada con 15 días de anticipación y de forma simultánea en diez diferentes puntos del país.

“Con los antecedentes que hemos tenido cuando se dan estas marchas en forma paralela, y a pesar de que se hacen en rutas diferentes, los simpatizantes del partido de gobierno se vienen a los lugares de las otras marchas para tratar de entorpecerlas”, señaló Tünnermann.

El analista recordó que en ocasiones anteriores Ortega había llamado a la no violencia, por lo que exhortó a quienes asistirán a la manifestación a no imitar acciones que busquen la confrontación.

“Lo único que hay que llevar a las marchas es la bandera de Nicaragua, porque la convocatoria es para unas marchas cívicas, por lo que es lamentable que este gobierno anuncie marchas exactamente en la misma fecha”, indicó.