Ary Pantoja
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Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua advirtieron sobre las consecuencias de lo que llaman “el pecado social”, entre ellas, “la corrupción institucional, la manipulación y compra de voluntades, el egoísmo colectivo y las faltas en la aplicación de la justicia”.

A través de un mensaje a la feligresía en particular, y a los nicaragüenses en general, en ocasión de la Semana de Cuaresma que empieza hoy, los obispos exhortaron a la “conversión social”, como una manera de combatir los flagelos antes señalados, así como el narcotráfico y la drogadicción, los abortos clandestinos, la destrucción del medio ambiente, el incremento de la miseria, la deshonestidad, el desorden moral, la negligencia y la irresponsabilidad.

La jerarquía eclesial señala que todos los ciudadanos, de alguna manera, “hemos sido protagonistas o víctimas de muchos pecados sociales”. Por ello, la Conferencia Episcopal señala como un paso importante en la lucha contra esos flagelos, la conversión personal, la cual, según el mensaje, “exige sobreponerse al egoísmo, a los intereses personales y partidarios, al desorden moral, a la injusticia y cualquier tipo de estructura social corrupta”.

Sobre la crisis

“Este llamado a la conversión social debe alcanzar a todos, desde el servidor público y privado en su más alto grado, hasta el más anónimo de los nicaragüenses, cada uno en su conciencia sabe lo que tiene que cambiar”, se lee en el mensaje episcopal.

“Los expertos en materia social, política, historia y economía buscan y dan razones sobre la causa de la crisis que embarga el mundo de hoy, sin embargo, con mucho y que sus razones sean válidas, no descartemos una mayor y más profunda: ‘el pecado social’ del que hemos hablado”, reiteran los obispos en su mensaje.

Por otra parte, los obispos también exhortan a los medios de comunicación “para que las programaciones de la Semana de Dolores nos ayuden a crear un clima de reflexión sobre nuestra realidad personal y social; las mutuas acusaciones pueden llevar a que el otro se sujete caprichosamente a su error, la exhortación puede ayudar al prójimo a salir de su error”.

Finalmente, los obispos llaman a los sacerdotes y a la ciudadanía católica a “que hagamos de la Semana de Dolores, última de la cuaresma, una semana de especial penitencia por la conversión de los nicaragüenses”.