Jorge Eduardo Arellano
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Para el presidente del Movimiento de Izquierda de Resistencia Social, William Rodríguez, los CPC tienen que ver con la instauración de formas de organización mayor que responden estrictamente a ordenanzas de orden político-partidista, con el fin de preservar el poder en las próximas elecciones nacionales.

“Esto lo digo porque el partido de Gobierno se ha llamado garante de las reivindicaciones sociales, pero la verdad es que no hay nada de eso, nunca decidieron apoyar grupos sociales que trabajaran en beneficio de las comunidades o territorios. En los últimos años, el FSLN renunció a su estrategia de rebeldía social y popular, decidiéndose única y exclusivamente por ser un partido de lucha parlamentaria”, indicó.

Eso, precisamente --añadió--, ha dejado en evidencia que no tienen, como antes, incidencia en la población, lo que fácilmente se refleja en los resultados electorales, y por esa razón ahora están de una forma equívoca tratando de llegar a la población, a los sectores de la sociedad donde han perdido terreno.

La credibilidad perdida
Añadió que esto se suma a que como partido político de Gobierno, el FSLN perdió mucha credibilidad, y esto no puede ser recuperado por la vías de las estructuras partidarias, puesto que sus líderes están desgastados a nivel de los barrios y las comunidades.

“Ahora deben robustecerse, tienen que buscar cómo presentar a ‘una mona con distinto rabo’, a fin de manipular el sentimiento que tiene la ciudadanía en torno a la luchas sociales y populares”, destacó.

Rodríguez sostiene que el FSLN desde la oposición, en vista de que no tenía organismos sociales que los respaldaran, más que aquellos gremios conocidos, se montó en luchas que organizaciones de la sociedad civil venían denunciando y combatiendo desde los años 90, cuando inició en Nicaragua el período del neoliberalismo.

En ese sentido, expresó que el Frente Sandinista tiene que construir una figura social que no se involucre con las instituciones clásicas, con las que la población ya tenía decepciones, como la UNAG, Anmlae, FNT, ATC, el Movimiento Comunal, entre otras, “todas esas organizaciones vienen trabajando en una dinámica al servicio del FSLN, con el objetivo de que este partido político recobre su credibilidad social”.

Los nuevos instrumentos
Por eso, los CPC surgen como instrumento para recomponer aquellas fuerzas sociales que aglutinaba ese partido que una vez estuvo como Gobierno y ahora le molesta que existan.

Manifestó que este tipo de estructura paralela que el FSLN quiere imponer con enfoque de sociedad civil, es un instrumento que fracasará cuando cambie este Gobierno, ya que dejarán de percibir recursos.

En cuanto al futuro del Conpes, dijo que durante el gobierno del presidente Enrique Bolaños se manejaba que era una estructura que respondía a las expectativas de esa administración, y por lo menos ese enfoque estaba asimilado, porque realmente los órganos allí representados se presentaban como contraparte social.

“El problema del actual Conpes es que ya no responde a una figura de Gobierno, sino a una estructura partidaria”, sostiene.