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“La justicia es la única que puede resarcir el pesar por nuestros muertos”, dijo Dorila Márquez este sábado durante los emotivos actos para conmemorar los 35 años de la masacre de El Mozote, cometida por el ejército salvadoreño contra más de 1,000 civiles en 1981.

Los ojos claros de Márquez se humedecen al recordar que diez miembros de su familia fueron asesinados, entre ellos su madre Clementina Argueta, su padre Cesario Márquez y su hermana Hilda, el esposo de esta y sus dos niños.

Sin embargo, a esta mujer de 60 años, de piel blanca y 1.70m de estatura, presidenta de la Asociación de Derechos Humanos de El Mozote, la nostalgia no la ha derrotado.

“Para mí es doloroso recordar, pero nuestros muertos nos dan la fortaleza para no dejar morir la historia de esta terrible masacre en la que ni los niños se salvaron”, declaró a la AFP.

Bajo ráfagas de viento, centenares de salvadoreños participaron en el acto central de este aniversario, coreando la consigna “El Mozote nunca más”.

“Bienvenidos a este lugar de mucha tristeza”, exclamó Márquez al inicio de la ceremonia, en esta pequeña comunidad ubicada a unos 200 km al noreste de San Salvador. “Esta desgracia que ocurrió aquí no se la deseamos a nadie”.

El vicepresidente Óscar Ortiz, que presidió el acto, señaló que las “terribles masacres” representaron “uno de los momentos más oscuros” del conflicto armado que vivió el país. Dos de sus hermanos desaparecieron a manos de los cuerpos de seguridad, recordó.