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¿Cuáles son las intenciones del presidente Daniel Ortega al llamar “hermano” a Manuel Marulanda, “Tirofijo”, en el contexto de una guerra interna en Colombia y el clamor por la liberación de secuestrados? En Colombia se lo preguntan y con mucha insistencia.

Los analistas de la Revista Semana, una de las más prestigiosas de Colombia, y de otras publicaciones de aquel país, se tienen un quebradero de cabeza por estos días: ¿Qué pretende Daniel Ortega con Manuel Marulanda? ¿Busca la liberación de secuestrados de las FARC en un gesto humanitario tras la solicitud del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy? ¿O atiza un conflicto con Colombia, auspiciado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez?

“Llamar “hermanos” a las FARC puede leerse de varias formas: o se desconocen los problemas internos de Colombia a raíz de una guerra fratricida, con una ingenuidad que raya en la ignorancia; o se tiene una intención clara de legitimar un grupo armado que ha pasado de sus iniciativas sociales a la degradación moral, al acudir al secuestro, a la extorsión y al narcotráfico, como formas de la lucha; o tiene un fin implícito de crear desconcierto en el escenario internacional del hemisferio cuando los asuntos internos no andan bien, como lo hace Hugo Chávez”, afirma el análisis de Semana.

Sacar provecho

Lo cierto es que la salida de Ortega no tiene precedentes, dice la revista. “Especulando, se puede entrever que lo que busca Ortega es sacar provecho de la situación y busca un apoyo en Hugo Chávez, luego de que se conociera la decisión del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya”, dijo a Semana.com, la analista internacional Sandra Borda.

El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo en la radio colombiana, La FM, que “este señor no sé si como dice la oposición estará demente, pero sí está muy confundido, entre otras cosas porque le oí decir que estábamos exigiéndole a las FARC que se desmovilizara antes de hablar sobre el intercambio”.

Hubo nota de protesta

El diario El Tiempo informó que el gobierno del presidente Álvaro Uribe envió una nota de protesta contra Nicaragua para rechazar las expresiones de “hermanamiento” del presidente de ese país, Daniel Ortega, con el jefe de las FARC, ‘Manuel Marulanda’ y por su intromisión en asuntos internos de Colombia.

“Es la segunda nota de protesta más dura que Colombia ha proferido contra un país vecino, después del último incidente con Venezuela que puso fin a la mediación del presidente Hugo Chávez en el acuerdo humanitario”, arguyó el diario colombiano.

Es claro, entonces, que una de las principales razones por las que Ortega halaga a las FARC y hostiliza a Uribe, es su cercanía con Chávez, concluye el análisis de El Tiempo.

Bonilla reacciona a polémica con Colombia

Matilde Córdoba

Para la presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional, Jamileth Bonilla, no es extraño que el presidente Daniel Ortega llame hermano al jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), Manuel Marulanda, “pues se identifica con él”.

“Nosotros no nos sentimos representados con esas declaraciones (de Daniel Ortega)”, expresó Bonilla, quien dijo referirse en su calidad personal, ya que no se ha reunido en la comisión parlamentaria.

Según Bonilla, Ortega llamó hermano a Marulanda, conocido como “Tirofijo”, por sus aires “guerreristas”. El mandatario hizo un llamado a su homólogo de Colombia, Álvaro Uribe, en el que le pide que reinicie el diálogo con las FARC para evitar la muerte de la ex candidata presidencial, Ingrid Betancourt. En ese llamado fue cuando Ortega llamó hermano a “Tirofijo”.

La historia

El ministro de Interior y de Justicia de Colombia, Carlos Holguín, aseguró el domingo que la actitud del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, “era descarada y desconsiderada”.

Lo secundó el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, afirmó que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, está más cerca de la guerrilla de las FARC que de la democracia colombiana, ya que califica de “hermano” al líder de ese grupo rebelde.

“Esa es una actitud descarada, desconsiderada. Se trata de una persona que tiene unas concepciones muy equivocadas acerca de lo que nos corresponde como latinoamericanos, de seguir luchando para que el terrorismo sea erradicado”, precisó Holguín a periodistas.