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Ningún opositor se escapa de las críticas de Andrés Pérez Baltodano, un nicaragüense experto en ciencias políticas y catedrático de la Universidad de Western Ontario, de Canadá. La oposición, a su juicio, “es un arroz con mango” que no ha podido construir una “visión alternativa de país”.

“La democracia la entiendo yo porque acabo de desayunar y porque tengo ciertos problemas resueltos. Y por supuesto que es un gran valor la democracia, no estoy negando el valor de la democracia, pero aquí la oposición no se ha preocupado por construir mensajes sustantivos que reflejen un proyecto de nación que anime a la gente a moverse”, sostiene.

¿A su juicio cuál debería ser el papel de la oposición tomando en cuenta la situación económica que atraviesa Nicaragua?

Cualquier organización de oposición tiene por lo menos dos cosas que hacer: enfrentar los problemas y (enfrentar) los retos coyunturales que surgen en cada momento de la historia de un país.

Obviamente que un partido de oposición tendría que tener algo qué decir alrededor de los temas coyunturales. Sin embargo, hay otro papel que tendría que jugar la oposición en Nicaragua, y es un papel donde yo veo que hay muchas debilidades, y esto tiene que ver con la construcción de una visión alternativa de país.

Si está en oposición es porque no está de acuerdo con la realidad actual, con la manera en que se hacen las cosas, cómo funciona el país (…). Esta segunda parte no la hacen los movimientos de oposición actual

Una de las críticas que desde el gobierno se le hacen a la oposición es que es una oposición básicamente mediática y no ofrece soluciones.
 
(…) Este gobierno no ofrece ni medianamente las soluciones que exigen los problemas del país, y precisamente por eso, por la incapacidad de este gobierno, por la ineficiencia y ausencia de valores éticos fundamentales, por el oportunismo, por todos los vicios, es que la oposición tendría que ofrecerle a la población una visión de una nueva Nicaragua, y este no es un programa de gobierno (…).

¿Cree usted que en la oposición hay gente que carece de esos vicios que le señala al Gobierno?

Indudablemente, en la oposición las hay. Dentro del mismo gobierno hay individuos que no son corruptos. Hay gente honesta dentro del FSLN. Lo que predomina, sin embargo, en el FSLN es el chantajismo, el oportunismo (…).

Lo que predomina en la oposición es un estilo de hacer política que es coyunturalista, cortoplacista. “¿Qué hacemos en las elecciones, qué hacemos después de las elecciones?” en eso se desgastan y todo eso hay que hacerlo, pero además de eso tiene que ser capaz de ofrecerle al pueblo nicaraguense una esperanza y las esperanzas no son vacías, deben ser articuladas de una forma concreta.

Te voy a poner un ejemplo: Aquí en 1979 había un régimen como el de Somoza y por otro lado, un movimiento de oposición hasta militar, y también político. Un movimiento que ofrecía la visión de otra Nicaragua, en la que las prioridades del Estado iban a ser otras, en las que el tema de la pobreza iba a ser importante, el tema de la justicia social, soberanía nacional… y se sabía la visión de un país diferente, uno sentía que lo que estaba en juego la posibilidad de hacer otra Nicaragua. A eso me refiero.

Si en este momento vos te preguntás: ¿existe eso? ¿ofrece eso la oposición? ¿ofrece eso Edmundo Jarquín, Eduardo Montealegre, la sensación de una nueva Nicaragua? Yo diría que no.

¿No cree que uno de los problemas es que no hay un liderazgo?

No, ese precisamente es el vicio de la política nuestra: buscar una persona alrededor de la cual juntarnos, en vez de pensar en una ideología, un pensamiento político si le querés llamar así.

Si tuviésemos una visión alternativa de país, las personas ya no serían tan importantes. (Aunque) siempre juegan un papel importante. Tendría que haber alguien que tuviera carisma, que supiera hablarle a la gente, pero ¿qué cosa es llegarle a la gente? No es presentarse y decir “aquí está el feo que quiere una Nicaragua bonita”, ¿ y cómo es la Nicaragua bonita? No hay muchas respuestas (…). De nuevo, el ejemplo más concreto es lo que sentimos en 1979.

Pero en 1979 habían varias corrientes políticas que impulsaban esa nueva visión y gente comprometida con la causa, pero aquí ni hay liderazgo ni gente…

(…) La persona en sí no nos saca de esto, los problemas de este país son serios. ¿Qué ofrece usted a los pobres que son la mayoría en Nicaragua? Y ahí depende de que partido querés ser (…). Ahí vamos a empezar a ver visiones de país, qué es lo que ofrece la derecha, qué es lo que ofrece la izquierda.

En el arroz con mango que se forma acá, casi siempre antes de una elección, uno pierde la capacidad de distinguir entre la izquierda y la derecha. Miremos lo que pasó en las elecciones municipales: (Arnoldo) Alemán está agarrado de la mano de (Daniel) Ortega; (Eduardo) Montealegre se agarra de la mano de Alemán; el MRS se cuelga de la cola de Montealegre; el Movimiento por el Rescate al Sandinismo está agarrado de la colita del MRS.

¿Cómo se le llega a la gente con eso? La gente no entiende. Ah, decía Edmundo Jarquín: “Hay que salir de la dictadura. Democracia contra la dictadura”. Mirá, el concepto de democracia no tiene ningún sentido cuando tenés el estómago vacío.

La democracia la entiendo yo porque acabo de desayunar y porque tengo ciertos problemas resueltos. Y por supuesto que es un gran valor la democracia, no estoy negando el valor de la democracia, pero aquí la oposición no se ha preocupado por construir mensajes sustantivos que reflejen un proyecto de nación que anime a la gente a moverse. Aquí en el 79, la gente hasta dio la vida, pero porque tenían una idea de lo que se quería (…).

 ¿No hay alternativas en el Gobierno y tampoco en la oposición entonces?

Precisamente a eso se debe la debilidad de la oposición y de eso se aprovecha el gobierno porque tiene el poder. El gobierno tampoco tiene visión de país, es el mayor arroz con mango que hay en Nicaragua, ahí hay cristianos fundamentalistas, hay izquierdistas trotskistas, hay maoístas, lenninistas, hay de todos, no hay visión de país, pero tienen poder y pueden aglutinar a un buen sector de la población, que es lo que ellos han hecho.

¿Cómo? El clientelismo es uno. La oposición lo único que tiene es la palabra y la acción política, pero una acción política que no está enmarcada por una palabra, por  un mensaje, dentro de una visión, es puro activismo.

(…) Mirá las movilizaciones, este sábado hubo otra, y pueden haber protestas como la de Dora María, pero, ¿a qué apunta todo eso? Eso no se sabe.

Aquí es increíble, estaba leyendo, y un fulano Talavera está creando otro partido. Aquí se crean los partidos con una facilidad, porque nadie entiende que un partido es una oferta política que implica un mensaje, una ideología, una visión de país. Aquí no, parece que un partido político es un problema de qué letras le ponemos.

“A la democracia hay que llenarla de contenido”

Pérez Baltodano critica los discursos vacíos de los opositores, quienes se enfocan en luchar por la democracia sin explicar qué conlleva esto ni ahondar en los problemas apremiantes de los más necesitados.

“Usan la bandera de la democracia como la democracia porque la democracia es buena, ¿qué cosa es eso?”, expresa.

¿Qué papel juega en todo esto el liderazgo de Arnoldo Alemán, quien sí tiene una base y un partido fuerte?

Yo creo que la fuerza de caudillos como Arnoldo Alemán y Daniel Ortega es proporcional a la debilidad de los partidos de oposición. En ese vacío de ideas en el que se mueve la oposición, caudillos como Arnoldo Alemán tienen la capacidad de hacer muchas cosas, lo llenan.

Lo llenan de muchas maneras: el clientelismo, la demagogia. En un país con los niveles de desesperación bárbaros que existen en Nicaragua, y lleno de desesperanza, es fácilmente cautivo de la palabra demagógica. Cuando te hablo de una visión de país no te hablo de una cuestión demagógica, no para que ofrezcan ríos de leche y miel, como pasó en el 79.

¿Podrían esas palabras demagógicas convertirse en una corriente fuerte?

Sí, aquí se ha demostrado: la demogagia es efectiva, el clientelismo es efectivo. Cada vez que un partido llega al gobierno y consigue el poder para juntar esas dos cosas, se eterniza en el poder.

¿Cómo combatir eso? A la demagogia se le combate con la verdad (…) Que nos expliquen por ejemplo, cuáles son las coincidencias entre Montealegre y el MRS porque yo entendía que tenían visiones diferentes.

Nosotros no tenemos el hábito de reclamarle a los líderes que expliquen sus posiciones, no tenemos esa cultura. Alguien que le pregunte a Talavera, ¿y esa cosa nueva que formaste cuál es su ideología, por qué se separa del otro, en qué te diferenciás de los otros? Te aseguro que no tiene una sola palabra que decir.

La palabra democracia es una palabra linda, pero hay que llenarla de contenido. Para los suizos es una cosa, para nosotros otra, y ese es otro problema que tienen algunos miembros de la oposición, que quieren hacer oposición como si estuviesen en Suecia. Para que la democracia en Nicaragua tenga sentido tiene que responder los problemas del país.

¿A qué se refiere con que quieren hacer democracia como si estuviesen los países europeos?

Usan la bandera de la democracia como la democracia porque la democracia es buena, ¿qué cosa es eso? Uno puede pensar inmediatamente, libertad de prensa, libertad de expresión, libertad de asociación, ¿qué si quiero eso? Por supuesto, pero ¿si nos vamos donde están los del negamón?.

La libertad de expresión te interesa a vos, a mí, a Mundo Jarquín, y es buena y es necesaria, y hay que defenderla, pero si el mensaje de la oposición se queda a ese nivel de abstracción, eso para el de la champa, el que no come, no tiene sentido.

En ese vacío llega un demagogo que puede ser Arnoldo Alemán o puede ser aquel fulano Robelo el que llegue con una gallina, ese gana. La psicología te lo dice: si amanecés con hambre tu pensamiento se va a hacer un plato de comida, no cuántas páginas de opinión hay en EL NUEVO DIARIO.

No es que no sea importante, te repito, pero no puede ser esa la premisa de un mensaje de un partido de oposición. A ese concepto de democracia hay que ponerle un sentido. Si organizan una marcha y les preguntás por el concepto de democracia a Enrique Quiñónez, te vas a encontrar con algo muy diferente incluso con el mismo Eduardo Montealegre.

Me hablaba de sin sentidos, ¿no cree que uno de ellos sea que Eduardo Montealegre esté acompañado de un Somoza y diga luchar contra un dictador?

Es que ahí, como dicen, la sacaron del estadio (…). Son los enredos que te explicaba antes. Hasta para los que tenemos tiempo para dedicarnos a entender esto se nos hace complicado, pero carajo, para el soldador que anda pensando en que le salga un trabajo en el día, vos crees que esa persona tendrá tiempo para tratar de entender los relajos que arman esos grupos cuando organizan esas seudo coalisiones alrededor de nada  (…)