Melvin Martínez
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Contrario a lo que expresó este fin de semana el presidente Daniel Ortega, el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, dijo que el tema de las elecciones municipales debe ser incluido en cualquier negociación política que se lleve a cabo en el país.

“Es parte del diálogo político que tiene que darse. En aquel momento la Conferencia Episcopal dijo que miraba algunas anomalías en el desarrollo de las elecciones”, expresó Brenes, tras concluir la misa dominical en la Catedral de Managua.

Sin embargo, Ortega expresó en un acto político en Matagalpa, que el gobierno está dispuesto a negociar con todos los sectores políticos del país, pero que las elecciones municipales “son innegociables”.

“No endurecer el corazón”

El máximo representante de la Iglesia Católica en Nicaragua instó a los políticos que se pongan de acuerdo sobre los temas que discutirán, antes de sentarse a negociar.

“Antes de llegar a la mesa deben ponerse de acuerdo en los puntos. No endurezcáis el corazón, como dice la Escritura, abramos nuestro corazón al Señor, para que podamos hacer de Nicaragua una mejor nación”, agregó Brenes.

Monseñor Brenes dijo que todos los donantes ponen condiciones para entregar su ayuda, y que cada cual es libre de decidir si acepta dichas condiciones o no.

“Toda ayuda tiene sus condiciones, por ejemplo, cuando a algunos organismos les solicitamos la ayuda, ellos nos ponen las reglas del juego... A toda ayuda estas instituciones ponen las condiciones, y si uno acepta la ayuda tiene que aceptar las condiciones”, expresó Brenes.

Entre estadista y arrogante

El jurista y analista político, Sergio García Quintero, expresó ayer que el presidente Daniel Ortega cada día deja en evidencia “su comportamiento bipolar” y su arrogancia, que hacen quedar mal a Nicaragua ante “los ojos” del mundo.

“El discurso que pronunció el comandante Ortega este fin de semana pone de manifiesto los problemas de salud mental que está padeciendo. La sociedad nicaragüense debe tener cuidado”, dijo García Quintero.

Expresó que, en ocasiones, Ortega se expresa como un presidente serio, como un estadista, pero en otras ocasiones se expresa de manera “grosera y arrogante”, y no se da cuenta del perjuicio que se ocasiona como gobernante y del perjuicio que ocasiona al país.

Dijo que Ortega pretende “dar atol con el dedo”, dejar el fraude electoral como tema olvidado. “No hay concertación, no hay diálogo si antes no se toca el fraude en las elecciones municipales”, expresó.

Indicó que Ortega en su discurso reconoce implícitamente que sí hubo fraude, al comparar esas elecciones con las que se realizaron en 1996 y el año 2000.

La ciudadanía debe reaccionar, porque como ciudadanos, somos los únicos responsables de la prolongación de la dictadura”, agregó.