Jorge Eduardo Arellano
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Un informe del Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos sobre derechos humanos durante el año 2008, consigna que en Nicaragua, “las elecciones municipales se vieron empañadas por el fraude generalizado, la intimidación y la violencia”.

Dicho informe que criticado amargamente por el oficialista Procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas Lacayo, se refiere con especial énfasis a la situación de los derechos humanos en Bolivia, Colombia, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Venezuela.

En este sentido refiere que en términos generales, “las instituciones electorales del Hemisferio Occidental mantuvieron la independencia y el rigor que habían alcanzado en años recientes. Varios procesos electorales, como las elecciones presidenciales en Paraguay, las elecciones internas de candidatos a la presidencia en Honduras, y los referendos en Bolivia y Ecuador, se consideraron, en general, libres e imparciales”.

No obstante, cuando llega al caso de Nicaragua, el informe señala al gobierno sandinista de excluir de las elecciones municipales a los observadores internacionales.

Según el informe, el gobierno de Nicaragua no respeta el Estado de Derecho, pero además, “sigue teniendo corrupción sistemática y politización del Poder Judicial y otros órganos gubernamentales”.