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Los diputados ante la Asamblea Nacional no salen de un escándalo para caer en otro. Ayer les tocó el turno a los liberales Enrique Quiñónez Tuckler y Eliseo Núñez Hernández, quienes se trenzaron en una discusión, en la cual se dijeron de narcotraficante para arriba, convirtiendo el hemiciclo de sesiones legislativas en una especie de mercado.

“Baboso”, “estúpido”, “idiota”, “pollero”, “huevero” y “coimero”, fueron sólo algunos de los epítetos utilizados en la discusión entre ambos legisladores, antes de acusarse mutuamente de narcotraficantes. La discusión se originó por el reclamo de Quiñónez Tuckler sobre la insuficiencia de diputados para sesionar, al recordarle al presidente del Parlamento, René Núñez, que la Ley Orgánica del Poder Legislativo establece un mínimo de 47 diputados presentes y registrados para las sesiones plenarias.

“Diputados gasparines”

Quiñónez reclamaba la existencia de “diputados gasparines” que sólo llegan, se registran y luego se retiran y están votando con el FSLN sin estar físicamente presentes, en alusión a los legisladores de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, encabezada por Eliseo Núñez Hernández; además del diputado del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Carlos Olivas.

Núñez Hernández respondió a Quiñónez, pero el intercambio de palabras subió de tono cuando el primero le recordó al segundo que le habían suspendido la visa de entrada a Estados Unidos por su presunta vinculación con actividades de narcotráfico.

Quiñónez que no acostumbra callarse nada, acusó a Núñez Hernández de ofrecerle dinero hace un año y medio para que, en su carácter de presidente de la Comisión de Gobernación, agilizara el trámite de indulto para el diputado ante el Parlamento Centroamericano, Parlacén, de origen hondureño, César Augusto Díaz Flores, enjuiciado y condenado en Nicaragua en junio de 2003 por traficar siete kilos de heroína.