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La política exterior de la administración del Frente Sandinista resulta “totalmente incoherente y contradictoria”, considera el especialista en temas internacionales y ex embajador ante las Naciones Unidas durante el primer gobierno del FSLN, Julio Icaza Gallard.

Aborda también la relación con la Unión Europea, que tiene congelada la partida presupuestaria por denuncias de fraude en las elecciones municipales, y el liderazgo de Ortega en la región.

“Enviar a un representante de cuarto nivel (a la reunión con Biden) no es lo más acertado. Eso es parte de una política totalmente incoherente y contradictoria hacia Estados Unidos”, sostiene.

¿Cuál es su valoración sobre las últimas decisiones en política exterior del gobierno?
Empecemos por la de enviar al vicecanciller Coronel Kautz a la reunión con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Esa ha sido una decisión desacertada. Será un primer encuentro con el gobierno norteamericano y usted sabe que la primera impresión en cualquier relación es importantísima, porque esa primera impresión marca el desarrollo de esas relaciones.

Enviar a un representante de cuarto nivel no es lo más acertado. Eso es parte de una política totalmente incoherente y contradictoria hacia Estados Unidos, por un lado se quiere aparentar que existe un verdadero interés de que existan relaciones cordiales y de cooperación; y por otro lado persiste una retórica y decisiones que muestran que realmente no existe ningún interés en tener relaciones constructivas.

¿Entonces cómo se explica que el presidente Ortega solicite una partida de dinero extra a Estados Unidos para enfrentar los efectos de la crisis financiera global?
Eso es como la relación amorosa codependiente: se quiere y se odia; quiero que te vayás, pero seguí conmigo. No es una relación constructiva. Necesitamos un planteamiento serio. La forma como Nicaragua ha estado manejando su política (exterior) es totalmente inmadura.

¿Inmadura en qué sentido?

No son planteamientos constructivos. Si el presidente Ortega tiene muchas cosas que plantearle a la nueva administración de Estados Unidos, debe dejar a un lado los insultos, la retórica, y llegar con planteamientos constructivos.

En la reunión del SICA quedó demostrada la falta de capacidad de Nicaragua para liderar Centroamérica, en el sentido de que hay un gobierno con problemas de legitimidad que difícilmente iba a poder liderar el proceso de integración centroamericana que está construido sobre las bases del respeto a la libertad y la democracia.

¿Por qué cree que fracasó, tomando en cuenta que aún faltan tres meses para que el presidente Ortega entregue la presidencia pro témpore del SICA?
Porque no pudo salir de ahí un planteamiento claro, conjunto. Salió una propuesta de temas de agenda para la reunión con Biden.

¿Cómo interpreta la ausencia de Ortega en esa reunión? ¿Considera que existe alguna posibilidad de que él prefiera el acercamiento directamente con Barack Obama?
¿Y qué más quiere? El vicepresidente Biden fue escogido por su amplísima experiencia en asuntos internacionales, ¿qué mejor oportunidad podría tener el presidente Ortega que hablar directamente con el vicepresidente de Estados Unidos, que es el principal asesor que tiene el presidente Obama en materia de política exterior?
Al menos el presidente (Manuel) Zelaya tuvo la decencia de enviar a su vicepresidente, que es un funcionario del mismo nivel.

Se puede interpretar también como un desaire, como una falta de interés de tener una relación positiva, cordial, constructiva, de cooperación con Estados Unidos. Por eso te digo que es una relación típica codependiente.

¿Esa falta de interés qué efectos negativos puede tener?

Puede tener efectos devastadores para Nicaragua. La mayor parte del comercio de Nicaragua es con Estados Unidos, ya estamos viendo cómo ese comercio está afectado producto de la crisis mundial. A eso le agregamos factores de ruido por malos manejos de las relaciones político-diplomáticas, de las relaciones con ese sector.

(Además) tenemos pendiente la extensión del Estatuto Temporal, del TPS, del cual depende que los migrantes puedan continuar en el país y sigan enviando sus remesas a Nicaragua.

¿Esto es parte del alineamiento con el presidente Hugo Chávez?
La verdadera política consiste en volver a ser el papel de corifeo de Chávez, similar al papel de la Cumbre Iberoamericana el año antepasado en Chile. Si ese es el plan, de ir a hacer un “show” a Trinidad y Tobago, estamos muy mal porque con ese “show”, de circo, no se logra absolutamente nada.

¿Qué lograría Nicaragua si cambiase hacia una posición constructiva, como usted la llama?
Hablar en términos realistas, tratar de encontrar áreas en las que pueda existir cooperación constructiva que vaya encaminada a la solución de los problemas. Hay que examinarlo, trabajarlo, pero para poder trabajarlo con objetividad necesita dejar a un lado la retórica.

Estás tratando con la nueva administración de la primera potencia mundial que está inmersa en una de sus peores crisis a lo largo de su historia, y los esfuerzos que este país pueda dedicar para resolver los problemas planteados por Centroamérica deben ser tomados en cuenta.

Los países centroamericanos tienen que saber con mucha exactitud y con mucha prudencia política aquellos temas prioritarios para que puedan sacar algún tipo de acciones constructivas.

El día que se realizó la reunión del SICA, el presidente Ortega le orientó al vicecanciller Coronel Kautz que expusiera el tema de la cooperación no condicionada, de la que insistentemente habla el mandatario.

Éste es un tema que viene tratando de impulsar Nicaragua. En la declaración que impulsaron los cuatro presidentes hacen un llamado a la comunidad internacional a continuar brindando cooperación a la región, que permita fortalecer las desigualdades económicas y sociales que persisten en nuestros países bajo los principios de respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos democráticos y soberanos.

Eso dice textualmente la declaración, principios de respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, que es un principio consagrado universalmente. Aquí tenemos que estar claros de que ese respeto a la soberanía y la autodeterminación es a través de los procesos electorales, de los referendos.

La autodeterminación de los pueblos fue un principio que se puso muy de moda a raíz del proceso de descolonización auspiciado por las Naciones Unidas. Lo fundamental es que se respete esa voluntad popular expresada a través del voto. El respeto del voto es una parte indisoluble del respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Eso es lo que hay que aclararle al mismo gobierno, que tanto clama por la soberanía y la autodeterminación. Si lo que hacemos es fraude, estamos falsificando el principio de soberanía. Si no tenemos reglas democráticas para que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos puedan expresarse con toda libertad, no estamos respetándola.

Esto también tiene que ver con la situación que está pasando Centroamérica. Usted vio allí tres presidentes que van de salida. El presidente (Antonio) Saca está entregándole al presidente (Mauricio) Funes, quien tampoco estuvo presente. El presidente (Martín) Torrijos va de salida, y el presidente (Manuel) Zelaya también se va.

¿Cuál considera que debe ser la actitud más adecuada de Nicaragua en Trinidad y Tobago?
En primer lugar Centroamérica no lleva una posición conjunta. Aquí lo que ha puesto también es la falta de capacidad de Nicaragua para ejercer un efectivo liderazgo en la región. Es falta de capacidad para construir consenso acerca de los temas estratégicos.

Vamos a Trinidad y Tobago sin una posición conjunta, a escuchar qué es lo que van a decir los grandes latinoamericanos, países como Brasil, Chile y México. O vamos a ir a hacer de corifeo de (Hugo) Chávez porque Chávez ya anunció que está montando la carpa de su circo.

“¿Piensan que somos tontos?”

A criterio de Julio Icaza, los problemas entre Estados Unidos y Cuba, aunque no deben verse de lado por los demás países latinoamericanos, sólo pueden ser resueltos por esos países.

“Ese es un problema que finalmente tendrán que decidir los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, es bilateral”, expresa Icaza. El presidente Daniel Ortega ha insistido en que la ausencia de Cuba debe ser un tema abordado en la Cumbre de las Américas que se celebrará en Trinidad y Tobago a mediados de marzo.

Las relaciones con la Unión Europea también están desgastadas, considera Icaza. “Fueron a Europa a repartir un Libro Blanco que no tiene ninguna credibilidad, que fue a parar directamente al basurero porque es un libro lleno de mentiras y de falsedades. ¿Qué es lo que piensa este gobierno? ¿Que está tratando con tontos?”

¿Cuál cree que puede hacer la relación de Funes con Ortega?
Yo espero que sea una relación constructiva. El presidente Funes está marcando su estilo de gobierno, sus preferencias, sus prioridades. Que la primera visita que haya hecho sea al presidente de Brasil dice mucho de su gobierno. Lo que vemos es a un Funes más interesado en encontrar soluciones para su país más que en una retórica.

En ese marco las relaciones pueden ser constructivas, no podríamos esperar menos. Si las relaciones con Saca no fueron malas, no esperaría otra cosa, pero de ahí a que Funes se va a prestar a la demagogia trasnochada y destructiva, hay una gran distancia.

El otro capítulo son las relaciones con Europa.

¿Qué tan fracturadas están
las relaciones con la UE?
Si no están fracturadas están seriamente golpeadas por la intransigencia y el juego sucio de este gobierno. Hizo un fraude que está reconocido hasta por los mismos magistrados del Consejo Supremo Electoral.

La posición de los países cooperantes es muy sencilla: “Señores, yo no quiero seguir tirando dinero en un barril sin fondo. Yo quiero que mi dinero, mi apoyo, mis donaciones, puedan realmente contribuir a que usted se mantenga independiente en un futuro cercano”.

¿Qué consecuencias tendrá
la falta de interés
del gobierno?
Si el gobierno insiste en que este capítulo de las elecciones no se va a reabrir “ni con los historiadores”, provocará que las relaciones se sigan deteriorando. Tenemos un Presupuesto deficitario y el FMI dice que va a revisar. El problema económico es serio. Aquí la única salida es aceptar las realidades y con pragmatismo tratar de buscarle soluciones.