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Reducir el Presupuesto 2009 en un mil 312 millones de córdobas, disminuir el gasto corriente en un 20%, mantener la tasa de deslizamiento del córdoba en relación al dólar en 5%, maximizar el ahorro en las instituciones del Estado, incrementar la producción y priorizar la partida presupuestaria para Salud, Educación e infraestructura son algunas de las medidas que el Presidente Daniel Ortega anunció el pasado 20 de enero para enfrentar la crisis económica internacional.

Sin embargo, los economistas Alejandro Aráuz y José Luis Medal las califican como insuficientes y pro crisis.

Según Aráuz, las medidas de la mayoría de los países del mundo, incluidas las de Estados Unidos, son anticíclicas, es decir, están aumentando el gasto público para reactivar la economía.

Ello consiste en incrementar la demanda agregada, que son los bienes y servicios que los habitantes, las empresas, las entidades públicas y el resto del mundo desean y pueden consumir del país, con el objetivo de generar impulsos al crecimiento del producto, según explicó el economista.

“Por ejemplo, la inversión del sector público: carreteras, edificios, etc. ¿qué es lo que va a generar? Va a generar que se paguen salarios, que se compren materiales, que se compren los servicios de agua y energía, y entonces ¿qué es lo que hace eso? Estimula la actividad productiva”, puntualizó.

No obstante, Aráuz destacó que la capacidad de los países para aplicar ese tipo de medidas está determinada por sus condiciones económicas, las que a su vez dependen de las reservas que tienen. De ahí que la mayoría de los países del mundo, entre ellos Chile, que cuenta con reservas de 35 mil millones de dólares, estén aplicando este método.

“No así es el caso de Nicaragua”, advierte el experto, pues las reservas del país, según dijo, sobrepasan el límite de 2.5 por ciento del equivalente de las importaciones, tal y como lo condiciona el Fondo Monetario Internacional, FMI, pues están en 3.2 por ciento.

Además, señaló que Nicaragua es un país dependiente de la cooperación externa, a la vez que tiene una economía vulnerable a todos los fenómenos económicos que se producen a nivel externo, por lo que los impactos como la reducción de las remesas, del turismo y de las exportaciones son severos.

Más bien, señala que el que se haya reducido en un mil 312 millones de córdobas el Presupuesto 2009 es una medida pro-cíclica, es decir, a favor de la crisis. “¿Que para poder cuidar que la parte macroeconómica sea más estable y esté alineada va a tener que hacer recortes del gasto? Entonces eso se llama pro-cíclico, está a favor de la crisis y no en contra de la crisis”, indicó.

Problemas políticos también afectan

Sin embargo, en medio de todos esos elementos que imposibilitan que Nicaragua haga un exitoso frente a la crisis económica mundial, Aráuz destaca la situación política del país.

El economista asegura que dos de las primeras medidas que Nicaragua debe tomar para enfrentar la debacle mundial es la gobernabilidad y el Estado de Derecho. Pero a la vez pregunta: ¿Está Nicaragua dentro de esos parámetros para poder manejarse ante una crisis y poder unir a los sectores alrededor de esa crisis? Para él, el gobierno “debe de hilar muy fino” ese tema para evitar un mayor golpe de la crisis.

Y sobre la suspensión de la cooperación externa, principalmente la de Estados Unidos y Europa, Aráuz advierte que “enamorar a la cooperación externa no es fácil, (para hacerlo) tienen que haber cambios en la dirección de la política”.

“Fortalecer el Estado de Derecho y de esa manera dar credibilidad a los sectores sociales, generaría credibilidad externa y podría retornar la cooperación”, explicó.

No todo está perdido

Por su parte, el economista José Luis Medal, asegura que Nicaragua no está “atada” frente a la crisis económica internacional; señala que económicamente hay un rumbo a seguir y que es el gobierno el que se ha “amarrado de manos” por razones políticas.

Hacer una reforma tributaria integral, incluir la cooperación venezolana en el presupuesto como lo han demandado en reiteradas ocasiones los partidos políticos de oposición, recuperar la cooperación estadounidense y europea y reforzar los incentivos pro exportadores son algunas de las medidas que Medal propone como eficientes para hacer frente a la crisis.

Las reformas tributarias podrían consistir, según este economista, en una reforma salarial a través de una Ley de Remuneraciones del Sector Público, pues dijo que hay estudios que demuestran que el sistema retributivo de remuneraciones del Estado no es técnico, ni responde a los criterios de acuerdo a los niveles de responsabilidad de los cargos y a los niveles de la escala salarial.

Reducir exoneraciones

Asimismo, señaló que se podrían desmantelar las exoneraciones y tratamientos especiales que, según cifras oficiales, representan el 4% del Producto Interno Bruto, PIB, cuando, a criterio de Medal, bien podrían significar solamente un 2% del PIB. “Con el 4% estamos hablando como de 100 mil millones de córdobas en exoneraciones y tratamientos especiales”, reprochó.

Así, calificó como absurdo el hecho de que el gobierno esté anunciando mantener la exoneración de la bolsa agropecuaria y al turismo, y no querer aumentar el techo salarial de 50 mil a 100 mil córdobas anuales para el pago del Impuesto sobre la Renta, IR.

Sobre la cooperación venezolana, Medal desmintió las declaraciones que el diputado sandinista y presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional, Wálmaro Gutiérrez, diera hace unos días. Gutiérrez justificó el hecho de no incluir la cooperación venezolana en el presupuesto calificándola como no deuda. Sin embargo, Medal dijo que en el presupuesto se incluye todo ingreso que tenga por lo menos un elemento de donación.

“Lo que se está creando de hecho es un nuevo grupo económico que está utilizando al Estado como un mecanismo de acumulación ilícita de capital”, apuntó al respecto.

Por otro lado, Medal considera que cabe reforzar los incentivos pro exportadores que están establecidos en la Ley de Equidad Fiscal, pues pese a que se hable de una caída en las exportaciones del café, ésta no es tan grave y “estamos en una crisis internacional donde la demanda de alimentos no va a contraerse como la de bienes suntuarios”.

En ese sentido, señaló, “Nicaragua puede inclusive aumentar sus exportaciones al resto de Centroamérica y diversificar sus mercados internacionales”.

En resumen, este economista cree que Nicaragua no está de manos atadas ante la crisis, ya que en el aspecto tributario puede hacer una reforma integral, puede incluir la cooperación venezolana y puede negociar con los cooperantes.

No obstante, advierte que “lo que sí tiene atada a Nicaragua es el factor político y los que van a pagar ese atamiento son los sectores de menores ingresos”. “Recursos hay, pero hay un empecinamiento político que no permite acceder a esos recursos”, sostiene.

“Aquí los técnicos y los economistas nos podemos poner de acuerdo rápidamente, pero el problema no es económico, sino político y en principio ya se sabe cuál es”, expresó en alusión a la negativa del gobierno de sentarse con los cooperantes para abordar el tema del fraude electoral.

“El problema coyuntural de corto plazo es la crisis internacional, (pero), el problema del crecimiento y el desarrollo económico a largo plazo Nicaragua no lo resolverá mientras no resuelva sus problemas institucionales”, enfatizó.

A raíz de las denuncias de fraude electoral en las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008, países donantes suspendieron el desembolso de sus donaciones directas al PGR que el año pasado representaron 600 millones de dólares.

Controlar lo controlable

Medal propone que ante la debacle económica internacional -que sin duda golpeará una economía tan vulnerable como la de Nicaragua-, el gobierno se dedique a controlar variables que están a su alcance, como lo son las instituciones del Estado, la calidad del Poder Judicial y del Poder Electoral, así como, de cierta forma, controle la estructura del gasto público.

Al respecto, puso como ejemplo la ejecución del Programa de Inversiones Públicas, PIP, pues dice que el gobierno ni siquiera demuestra suficiente capacidad técnica para ejecutar de manera eficiente el PIP.

Al igual que Aráuz, Medal calificó de pro-cíclico el plan que presentó el gobierno, pues lo que esas medidas implican es que “ante la recesión económica se está contrayendo el gasto público, lo que profundiza la desaceleración”.

Además, asegura que “este gobierno que paradójicamente dice que está en contra de los lineamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) está siguiendo al pie de la letra la política ´fondomonetarista´”.

“El FMI dice lo siguiente: que si se expande más el gasto público, eso (para un país pobre como Nicaragua) acarrearía más importaciones y se tocarían las reservas internacionales, y por lo tanto, el FMI receta austeridad fiscal, que es lo que está haciendo el gobierno de Nicaragua”, argumentó.

“Este gobierno sigue con políticas neoliberales fondomonetaristas, adicionándole un elemento de populismo financiado por Venezuela”, agregó.