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Para el arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, la despenalización del aborto terapéutico “sería un retroceso y una ofensa a los católicos”, sin embargo, no lo ve como una revancha de parte del gobierno por la posición crítica de los líderes de la Iglesia ante las cuestionadas actuaciones del Presidente Daniel Ortega.

“Es triste que esta situación se dé cuando toda la población nicaragüense presentó 150 mil firmas al Parlamento. La despenalización (del aborto terapéutico) sería un retraso, una ofensa al sentimiento del pueblo católico y a quienes optan por la vida…”, dijo Brenes.

Además de Brenes, los demás líderes de la Iglesia Católica han demostrado su inquietud ante la posibilidad de una despenalización del aborto terapéutico. El obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, expresó en una misa que la Iglesia ya tiene conocimiento de que hay un proyecto de resolución en la Corte Suprema de Justicia, CSJ, favorable a la despenalización del aborto terapéutico.

Para Hombach la aprobación del aborto en Nicaragua no sólo sería una falta de respeto a la vida, sino también a la mayoría de nicaragüenses que ya se pronunciaron al respecto.

Por su parte, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Abelardo Mata, en entrevista con EL NUEVO DIARIO, lamentó que el gobierno quiera manejar el tema del aborto terapéutico como algo político y consideró que “el pensamiento del pueblo se tira por la borda por una coyuntura política”.

Conferencia tomará medidas

En el Domingo de Ramos, el arzobispo Leopoldo Brenes aseguró que si se despenaliza el aborto “en su momento la Conferencia Episcopal tomará su propias medidas”, pero no detalló cuáles serían.

Monseñor Brenes también lamentó que haya organismos que tienen una “cultura de muerte y van totalmente contra la cultura de la vida”. Agregó que la Iglesia ha presentado argumentos fuertes para penalizar todo tipo de aborto.

Condón promueve la promiscuidad

Por otra parte, monseñor Brenes también manifestó que la campaña de verano del Ministerio de Salud, Minsa, la cual consiste en repartir preservativos (condones) en los distintos balnearios, es “promover la promiscuidad y decir: acuéstese con el que le dé la gana”.

Agregó que todos saben que el condón no es 100 por ciento seguro, “o sea que el día de mañana lamentaríamos muchas enfermedades, muchos embarazos y eso recaería contra aquellos que están promoviendo esta campaña”, dijo.