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¿Qué pasará en Trinidad y Tobago entre viernes y domingo de la presente semana? ¿Se sentará Rosario Murillo al lado de su esposo con los otros jefes de Estado y de gobierno, como suele hacerlo en otras reuniones? ¿Podrán los presidentes Hugo Chávez y Daniel Ortega limitarse a las breves intervenciones impuestas en la Cumbre de las Américas por la presencia de tantos líderes? ¿Se dará otro incidente como el que provocó un exabrupto del Rey de España en la última Cumbre Iberoamericana, en donde Juan Carlos le dijo al presidente de Venezuela la famosa frase: ¿Por qué no te callas?
Esas y otras interrogantes surgen a medida que se acerca el momento en que por primera vez el presidente Barack Obama se reunirá con los líderes del continente en la Cumbre de las Américas entre el 17 y el 19 de abril en Puerto España, Trinidad y Tobago, cita que ha generado alguna expectativa por la presencia del mandatario de EU.

EL NUEVO DIARIO conversó con el ex canciller de Nicaragua y Presidente de la Comisión del Exterior del Parlamento, Francisco Aguirre Sacasa, quien hace un análisis de esa importante reunión y aporta sus puntos de vista.

¿Es Latinoamérica una prioridad para el presidente Obama?

Por la proximidad de nuestro subcontinente a Estados Unidos y por el gran número de latinos que viven en ese país legal e ilegalmente -–y el poder político doméstico que este bloque representa-- nuestra región es una prioridad para el presidente Obama. Sin embargo, no podemos engañarnos y creer que Latinoamérica es una de sus mayores prioridades.


¿Cuál cree usted que será el enfoque de la política de Obama hacia Latinoamérica?
No creo que Obama le haya dedicado mucho tiempo a Latinoamérica. Nunca, por ejemplo, ha visitado a un país latino. Pero esta semana tendrá que prepararse para la Quinta Cumbre de las Américas que tendrá lugar del 17 al 19 de este mes en Trinidad y Tobago, y calentará motores visitando al país más importante de la región para Estados Unidos, México.

Me parece que el presidente Obama continuará muchas de las políticas de sus predecesores. Anticipo, por ejemplo, que continuará enfatizando temas como el fortalecimiento de la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos; la lucha contra el terrorismo, la migración ilegal y el crimen organizado; la integración económica del continente y la lucha contra la pobreza y la desigualdad en Latinoamérica. Éstos son temas perennes que se imponen, no importa quién ocupe la Casa Blanca.

Lo que sí creo que cambiará es su estilo y el énfasis que le dará a estas políticas, y a su ejecución. Conversando con latinoamericanistas demócratas en Washington, piensan que Bush fue demasiado injerencista e insensible con la región. También piensan que sus políticas fueron ingenuas y que no tomaban en cuenta las realidades de Latinoamérica, que la aplicación de éstas fue torpe y que este conjunto de factores hizo que los enemigos de los Estados Unidos perdieran su temor a ellos y que sus amigos perdieran respeto hacia Washington. Señalan que Clinton le entregó una región democrática y tranquila a Bush y que en los últimos ocho años las cosas se complicaron políticamente, a pesar de un desempeño económico bastante bueno. Este deterioro fue especialmente notorio en temas de gobernabilidad democrática.

Anticipo que Obama será más respetuoso de la soberanía de nuestras naciones, que escuchará, en lugar de orientar, y que enfrentará con vigor algunas tareas pendientes desde hace años y algunos desafíos que se han impuesto más recientemente.


¿Cuáles son esas tareas pendientes y esos nuevos desafíos?
Una de las tareas pendientes es el tema de los inmigrantes hispanos indocumentados en los Estados Unidos. Porque es un imperativo económico y ventajoso políticamente para los demócratas, pienso que Obama buscará cómo legalizar el estatus de los 10 millones de ilegales latinos en Norteamérica. Tiene la mayoría en el Senado y en la Cámara Baja para hacerlo, y le conviene, repito, políticamente.

Otra tarea pendiente es el tema de Cuba. El momento está propicio para adelantar este tema. Obama no les debe nada a los votantes cubanos del sur de la Florida, una creciente coalición de demócratas y republicanos en el Congreso está buscando un acercamiento con Cuba, y el hecho que una transición política se acerca en la isla son factores que apuntan hacia un ajuste, una flexibilización en la política estadounidense hacia La Habana.

En cuanto al nuevo desafío, tengo en mente la abierta guerra entre los narcos y el gobierno en México. La virulencia de este fenómeno y la proximidad de esta guerra con los propios Estados Unidos han alarmado a Washington y han despertado un interés de encontrarle solución ayudando a la administración de Calderón y a los países centroamericanos que son percibidos como permeables a este conflicto.


¿Qué postura tomará Obama hacia Nicaragua? ¿Cuáles serán los temas que impulsará hacia nuestro país?
Si partimos de la tesis que el presidente Obama no le ha puesto mucha mente a Latinoamérica, es obvio que ha pensado aun menos sobre Nicaragua. Pero a pesar de nuestro pequeño peso específico, Nicaragua sigue siendo un tema latente entre los latinoamericanistas de los Estados Unidos. No olvidemos que muchos de ellos -–tanto de la derecha como de la izquierda-- se formaron en el crisol de los años 80 cuando Nicaragua sí era importante. Tan es así que los Estados Unidos financió una guerra de baja intensidad contra el gobierno sandinista.

Adelantando la película, creo que el tema de la gobernabilidad democrática y el retroceso que en él se ha dado en los dos últimos años, se impondrá a mediados de 2009, cuando se vuelva a ver la suspensión de la Cuenta Reto del Milenio por no cumplirse su condicionalidad política. Sé, también, que algunas de las amistades que el presidente Ortega cultiva, preocupan a Estados Unidos.

¿Se refiere a Cuba y Venezuela?

En parte sí. Pero más bien me refería a Irán, cuyo presidente ha dicho en repetidas ocasiones que Israel se tiene que borrar del mapa. No hay que olvidar que Israel ejerce una poderosa influencia sobre los gobiernos norteamericanos, y sé que la comunidad judía en los Estados Unidos no ve con buenos ojos la amistad entre Nicaragua e Irán. Por otro lado, no están contentos, me han dicho, con la “dirección” que el padre Miguel D’Escoto le ha dado a la Asamblea General de la ONU.

Creo que la ausencia del presidente Ortega en la “mini cumbre” de los presidentes centroamericanos con el Vicepresidente Biden no abonó al fortalecimiento de las relaciones difíciles que tenemos que admitir existen entre Nicaragua y Estados Unidos. Es más, sé que el envío de un vicecanciller a esa reunión fue visto como un desaire por los norteamericanos y que les irrita la retórica antiestadounidense del comandante.

Por otro lado, creo que la química tiene mucho que ver con las relaciones internacionales. Una participación constructiva, madura y de estadista por parte de nuestro presidente en Puerto España podría contribuir enormemente a afianzar esa relación.


¿De qué se trata la Cumbre de las Américas y cuán importante será para Latinoamérica?
Ésta será la quinta Cumbre de las Américas. La primera fue un invento de Bill Clinton y se llevó a cabo en 1994, en Miami. La cumbre, en sí, es una reunión periódica de las democracias de las Américas. Asisten a ella los líderes de los 34 países del continente cuyos gobiernos fueron electos democráticamente. Por eso, el gran ausente de estas cumbres es Cuba, y te aseguro que la incorporación de Cuba al Sistema Interamericano será uno de los principales temas en Trinidad y Tobago, aunque no esté en agenda. El otro gran tema, que tampoco está en agenda, es la crisis económica global y qué se puede hacer para paliar su efecto en nuestro subcontinente.


¿Cuál será la agenda del presidente Ortega en esta cumbre?
No olvidemos que Hugo Chávez ha convocado una reunión de los países miembros del ALBA inmediatamente antes de la cumbre. Esta reunión es para coordinar estrategias, y no se puede descartar que se decida no asistir, aunque considero que esta posibilidad es remota. En todo caso, sería un error.

En cuanto a su agenda, el presidente Ortega ha dicho que hay varios temas que le interesan. Uno de ellos es Cuba, su exclusión de las cumbres y el embargo. Otro es la condicionalidad que los países donantes aplican a la ayuda y que Daniel considera inapropiado.


¿Se espera turbulencia en esta cumbre o está todo cocinado de antemano?
En todas estas reuniones, la Secretaría -–en este caso la OEA-- procura que todo sea tranquilo y de acuerdo a un guión consensuado. Todo está cuidadosamente coreografiado para evitar sorpresas. Pero como se demostró en Mar del Plata, la cumbre se puede descarrilar. En Trinidad y Tobago puede haber chispas.