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La posible candidatura de la primera dama de la República, Rosario Murillo, abrió un debate a lo interno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, pero es recientemente que grupos cercanos al presidente Daniel Ortega apuraron la discusión a la que se unió el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, entrelazando el asunto con su propuesta de reforma constitucional disfrazada de reforma electoral.

El jefe de la bancada del FSLN, Edwin Castro Rivera, aseguró que su partido busca reformas constitucionales, que según él, no sólo han sido una propuesta pública, sino que las han planteado a diferentes fuerzas políticas, pero rehusó referirse a alguna en particular.

Castro Rivera señaló la propuesta de un cambio de sistema presidencialista a uno parlamentarista, algo que según su tesis, se ha venido haciendo desde 1990, cuando el Parlamento disminuyó el periodo a Ortega para convocar a elecciones, las facultades de veto a convenios internacionales y ratificación de ministros en 2004 y 2005, y el retiro de las facultades tributarias al presidente de la República en las reformas de 1995.

Castro y Solís tras reformas

Un día antes habló el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, otrora vocero de los acuerdos políticos entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, reveló que el FSLN sólo requiere de siete votos para lograr los 56 necesarios para las reformas constitucionales que asegura se darán en el mes de noviembre. Curiosamente Solís dejó entrever que si las elecciones hubieran sido observadas, se hubieran evitado problemas, y fue más allá para hablar de los recursos que se han interpuesto por el asunto del fraude. Para quienes conocen las pugnas, eso denota un sumo disgusto del magistrado y a la vez presión para Ortega quien habría dado el visto bueno a la candidatura de Murillo.

Tanto Castro como Solís son partidarios de las reformas que permitirían la reelección presidencial, por consiguiente, la posibilidad de una candidatura de Murillo diminuye. Pero un comunicado del PLC publicado la mañana de ayer lo deja todavía más claro, y deja también en evidencia un enorme conocimiento desde los liberales constitucionalistas sobre el rumbo de las reformas.

Grupos en pugna

“Hay sectores importantes en el FSLN que se oponen rotundamente a la candidatura presidencial de la primera dama Rosario Murillo, y quieren involucrar al país en una reforma constitucional para bloquear la candidatura presidencial de la primera dama”, señalan los PLC en el comunicado.

Según el PLC, quienes respaldan una reforma constitucional en el FSLN han provocado un problema a lo interno del partido rojinegro. Fuentes extraoficiales del FSLN revelaron que las posiciones de Castro han provocado las malas relaciones con la Primera Dama, aunado al retiro de la esposa de Castro, Patricia Delgado, de la Dirección de la Asociación de Municipios de Nicaragua, Amunic. Por otro lado, es público en la Asamblea Nacional que tras los incidentes entre Castro y Murillo, quien realmente funciona como jefe de bancada es el diputado José Figueroa.

“El FSLN pretende trasladar sus problemas internos al ámbito político nacional, insistiendo en reformas constitucionales. El FSLN tiene un serio problema interno y por eso insiste en la reelección presidencial inmediata”, advierten.

PLC también tras reforma Constitucional

Pero el ex presidente Arnoldo Alemán, en el mismo comunicado, asegura que está a favor de una reforma electoral total que elimine al CSE y se transforme en un instituto. Tal como lo han afirmado varios constitucionalistas, el PLC en realidad propone una reforma constitucional, pues no hay otra forma de lograr su cometido.

Pero paradójicamente el PLC rechaza reformas a la Constitución, aunque fuentes ligadas dicho partido aseguran que será sólo una postura oficial y que poco a poco soltará a diputados que sí lo harán. Una de las primeras que se mencionan es la diputada Ana Julia Balladares, muy cercana a Alemán y que recientemente votó con los sandinistas a favor del Presupuesto General de la República.

Curiosamente, Balladares todavía pertenece a la bancada, no ha recibido sanción alguna en su partido y sigue en los cargos partidarios, excepto el de vicejefa de bancada en el Parlamento.

“Ella pidió una tregua, pidió que quería hablar con nosotros, y todos merecen ser escuchados”, dijo Ramón Gonzáles, jefe de la bancada PLC.

De no lograrse las reformas y no haber reelección, la candidatura de Murillo se vuelve más viable, por lo que las reformas deben ser este año. El magistrado Solís reveló algo al respecto: “Lograr estas reformas este año, porque si no se hacen este año, ya no se hacen”.