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El ex embajador en Estados Unidos Arturo Cruz negó que su renuncia fue por diferencias con Rosario Murillo, con quien asegura tuvo poca comunicación, “pero de una gran civilidad”.

“En honor a la verdad, los dos (el presidente Daniel Ortega y Rosario Murillo) siempre me trataron con un enorme respeto y una gran civilidad”, dijo Cruz en su primera comparecencia pública desde que dejó la Embajada en Washington.

La comunicación entre el mandatario y Cruz, según este último, fue fluida y, a pesar de que Ortega siempre escuchaba su postura, el gobernante tomaba las “decisiones tal como él entendía que era lo mejor”.

“Que el Presidente tiene su visión muy peculiar de lo que está ocurriendo y que yo tengo la mía, eso siempre estuvo claro”, expresó.

Sobre el fraude

Cruz Sequeira expuso ayer ante empresarios un análisis sobre las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos y otro sobre el proceso de transición en ese país.

Durante la actividad, organizada por la Cámara de Comercio Americana-Nicaragüense, Amcham, el ex diplomático recibió duras críticas de los presentes, quienes escribieron preguntas sin identificarse, que luego fueron respondidas por Cruz.

“Su respuesta a la pregunta del fraude pareció algo cínica e irrespetuosa a los miles y miles de nicaragüenses cuyos derechos fueron violados por el orteguismo”, escribió uno de los presentes, entre quienes estaban dos prominentes opositores, Eduardo Montealegre y Edmundo Jarquín.

Cruz sonrió ante el comentario y respondió: “Cuando asumí el cargo me aboqué a un objetivo central: que la relación (con Estados Unidos) no se saliera de las manos. Que en el proceso tuve que tomar decisiones que tal vez no coincidían con mi ideal conceptual, sí, y tal vez eso fue de las cosas más difíciles”.

Como buen diplomático

Más tarde le preguntaron a Cruz sobre la veracidad de las denuncias de fraude, y respondió como buen diplomático: “Voy a mantener lo que en diplomacia se llama silencio administrativo”.

Cruz aseguró que nunca discutió con los funcionarios estadounidenses por las denuncias de fraude. “Obviamente los norteamericanos siempre tuvieron una gran prudencia en discutir el tema conmigo, y yo una gran prudencia de no discutirlo con ellos”, dijo poco antes que lo llamasen cínico, un calificativo “muy fuerte y tal vez merecido”, según expresó él mismo.

“¿Cómo llevarse bien con el gobierno sandinista?”, preguntó uno de los presentes. Cruz respondió que “tiene mucho que ver la educación y el tono” con el que se dicen las cosas.