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  • AFP

El gobernante Frente Sandinista de Nicaragua no descarta postular a la primera dama Rosario Murillo en las elecciones de 2011, si el Congreso no aprueba la reelección presidencial sucesiva, que permitiría al presidente Daniel Ortega tratar de seguir en el poder. Las aspiraciones de Ortega dependen del parlamento, donde los sandinistas enfrentan dificultades para conseguir apoyo de la derecha liberal para lograr los 56 votos necesarios (de un total de 91) para aprobar una reforma constitucional que autorice la reelección continua, la cual fue prohibida en 1995 para asegurar la alternancia en el poder.

"Si no hay reformas, hay una fuerte probabilidad de que Rosario sea candidata sandinista a la presidencia", afirmó uno de los principales colaboradores del mandatario y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, a una televisora local.

La posible nominación de Murillo, quien dirige varios organismos públicos y es portavoz del gobierno, es interpretada por críticos de Ortega como la determinación del líder sandinista de consolidar un poder familiar. El Frente Sandinista está "chantajeando a la clase política", advirtiéndole que si no apoya la reforma que allane el camino a la reelección de "Ortega, ponemos algo peor" como Murillo, estimó la presidenta del privado Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y miembro de la oposición sandinista, Vilma Núñez.


Murillo, apenas goza de un 17,4% de popularidad
Según una reciente encuesta de M&R consultores, Murillo goza apenas de un 17,4 % de popularidad, muy por debajo del propio Ortega y de líderes de la oposición. Aunque en las esferas del gobierno y del partido nadie se atreve a hablar mal o a contradecir a la primera dama, de 57 años, muchos nicaragüenses la consideran responsable de malas decisiones tomadas por Ortega, quien asumió su segundo mandato en 2007.

Los sectores de derecha creen que Murillo "sería buena candidata" sandinista para enfrentar, "aunque no creo que los demócratas voten por ella", observó el congresista opositor Enrique Quiñónez.

Ante este panorama, el oficialismo, que tiene 38 diputados, apuesta a obtener los votos del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) del ex presidente Arnoldo Alemán, con el que ha logrado acuerdos en el pasado y con el cual lleva casi un año negociando el proyecto de reformas, que debe ser aprobado en dos vueltas (en dos años).

"Es un problema de 56 votos y yo espero conseguirlos" este año, prometió el coordinador de la bancada sandinista, Edwin Castro, a la prensa local. El PLC, principal partido de oposición, reiteró sin embargo su desacuerdo con la reelección continua, aunque dijo estar anuente a respaldar la propuesta de Ortega de aprobar una enmienda que sustituiría el sistema presidencialista por uno parlamentario, que les garantizaría a los dos partidos alternancia en el gobierno.