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Antes de iniciar la entrevista, Hugo Torres aclara que los análisis y descripciones de los posibles escenarios son con base a su experiencia desde afuera de ese partido. Para el ex general en retiro, a corto plazo no habrá una división evidente de los orteguistas, así que la pareja presidencial seguirá arrastrando a sus miembros al escenario donde ella quiera: las reformas constitucionales, la reelección indefinida o hacia una forma de cambio en el sistema político que le permita, ya sea como Presidente de la República o como primer ministro, seguir jugando en la primera línea de la política nicaragüense.

Torres, que es miembro de la alianza Movimiento Renovador Sandinista, MRS, considera que más que la relación marital, a la pareja presidencial la une un pacto superior al de Ortega-Alemán. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la primera dama de la República, Rosario Murillo, comparten la misma visión de la política y los mismos objetivos de fortalecerse económicamente, para seguir en el poder hasta los 97 años o más.


Se observan diferencias entre los miembros del FSLN, divididos entre los que respaldan las reformas constitucionales para una reelección presidencial indefinida y los que apoyan la candidatura presidencial de la primera dama Rosario Murillo para las elecciones de 2011.

Es cierto. En las filas del orteguismo hay contradicciones, no de ahora, y no exclusivamente como resultado de una pugna de las elecciones de 2011. Hay contradicciones por enfoques de la forma de hacer política y por el rol que debe jugar ese partido. Esto es como una especie de Palo de Mayo.

¿Palo de Mayo?

Ese baile tiene un palo del cual se desprende un montón de cintas, cada bailarín coge una cinta y va bailando alrededor del palo de mayo; en este caso el palo de mayo es el presidente Ortega y doña Rosario Murillo pegada, porque ya son indisolublemente ligados, como decía el magistrado Rafael Solís: “Los dos son uno”. Entonces, cada bailarín expresa una contradicción que gira principalmente alrededor de doña Rosario, más que de Daniel.


¿Cuál es la contradicción más evidente que se ha podido observar?
Una contradicción pública, muy visible, fue la de doña Rosario y Daniel con su viejo amigo y camarada Dionisio Marenco. Esa ha sido una de las contradicciones públicas más relevantes de los últimos años dentro de las filas del orteguismo, porque Dionisio Marenco no es cualquier personaje, es un hombre que ha acompañado durante 40 años a Daniel Ortega en los ires y venires de la política. Había sido uno de sus consejeros fundamentales y hombre leal a todas luces y a toda prueba. La diferencia vino por haberse atrevido a manifestar su inconformidad por las acciones que venía realizando la pareja presidencial, como el caso de la destrucción de la fuente danzarina y la ocupación de la sede de la Secretaría del partido como casa de gobierno. Esa contradicción ha sido de las más relevantes, pero hay otras que están más ocultas, donde uno de los elementos de la contradicción se muerde los labios para no decir nada.

¿Con quiénes tiene diferencias la Primera Dama?

Doña Rosario tiene contradicciones con Nicho Marenco; antes las tuvo con Herty Lewites, también por el delito de haber sido alcalde de Managua y haberse proyectado como una figura potable para la Presidencia de la República; pero también tiene contradicciones con otros personajes como Bayardo Arce y Edwin Castro, recordemos que corrieron a la esposa de este último del cargo que tenía en Amunic.

¿Cuál es el origen de estas contradicciones?

Yo creo que en alguna medida obedece al hecho de negarle méritos históricos a doña Rosario como para creer que ella pueda asumir un rol de primera línea en el protagonismo de la Presidencia de la República.

También diría que obedece a la personalidad de la señora esposa del presidente: una personalidad un tanto fuerte, avasalladora, que manifiesta pocos escrúpulos para tratar de imponer sus designios y posiciones políticas, pero creo que pesa más lo primero en la mente de personajes con mucha más historia, con mucha más relevancia en la lucha revolucionaria que la que ella tiene. Y además, sabedores de que nadie votó por doña Rosario para que ocupara la silla presidencial, por lo menos la mitad de la silla presidencial, o tres cuartas partes de la silla presidencial, como a veces parece que ocupa. Todos esos elementos sumados, incluidos intereses económicos y pujas por negocios, por espacios de poder económico y político, creo que han llevado a que se alimente este tipo de contradicciones.


Quienes difieren de la influencia o imagen de la Primera Dama, ¿qué cree que es lo que más les molesta de ella?
Pesa la valoración política de creer que la Primera Dama está influenciando negativamente al Presidente de la República, y que lo está haciendo cometer un error tras otro en política, eso lo he escuchado no sólo yo, muchos lo han escuchado, no se manifiesta públicamente, pero son contradicciones sordas que están allí, debajo de la mesa. Somos muy dados además a decir: “No, si es que lo están mal aconsejando al Presidente, no de ahora, de siempre”.


Para los miembros del FSLN, ¿cuál es el impacto de la omnipresencia de la Primera Dama en el gobierno de Daniel Ortega?
Yo tengo muchísimos años de relacionarme con esta pareja, y hay gente que la conoces más que yo porque han estado dentro de ese círculo. Yo lo que repito aquí es lo que he escuchado, es decir, lo que se dice dentro de las filas del orteguismo. Hay en algunos casos irritación por el papel que se ha autoimpuesto la Primera Dama y que ha aceptado el comandante Ortega. ¿Basado en qué? En una cuota de poder que le ha arrancado a su esposo.


¿Qué le debe Ortega a Murillo para aceptar esas imposiciones?
Bueno, ahí hay un mundo de especulaciones de por qué tiene tanto poder doña Rosario. Esto ha sido una historia de concesiones, de dame y te doy, a lo largo de estos últimos 25 años. Se ha venido creando, además de la relación familiar, una relación política más fuerte que el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, casi indisolublemente ligado en sus propósitos, en sus objetivos.

¿Comparable con el pacto Ortega-Alemán?

Comparten una visión de la política, comparten objetivos políticos de fortalecerse económicamente y como grupo de poder, para seguir jugando en política hasta los 97 años o más, como dijo el comandante Ortega, y después vendrán sus hijos, porque esa es su mentalidad.


Pero a su alrededor comienzan a verse inconformidades por esa relación. ¿Cree que esto provoque división en el partido?
Ésa es una pugna sorda que va caminando, mientras la correlación de fuerza no favorezca a uno de los sectores en pugna que no sea la pareja presidencial, todos los demás van a seguir sumisos hacia donde los quieran llevar Ortega y Murillo, ahí van, no se van a separar del poder en términos de lo que eso significa, en términos de prebendas, de intereses, pero ahí están rumiando sus molestias, sus resentimientos, a la espera de mejores momentos para salir a flote, porque hoy por hoy, la correlación de fuerza favorece marcada y contundentemente a la pareja presidencial. Así que aunque se molesten en su interior, ahí van arrastrados.

¿Cuál es el temor de confrontar a la pareja presidencial?

Porque no son capaces de oponerse, y porque en sus cálculos políticos oponerse significa ser corrido del Frente, ser acusado de cualquier cosa o ser ofendido, como en el caso de Nicho Marenco, a quien Ortega le dijo: “Zapatero a tu zapato”. Entonces sumás o te sumás, porque si no vas para afuera.


¿Este ritmo de la correlación de fuerzas tiene un tiempo estimado?
A corto plazo no lo creo. A corto plazo van arrastrando al resto de los miembros de ese partido al escenario donde ellos quieren, que son las reformas constitucionales, la reelección indefinida y hacia una forma de cambio en el sistema político que les permita, ya sea como Presidente de la República o como primer ministro, seguir jugando en la primera línea de la política nicaragüense. Y además, van con la complicidad de Arnoldo Alemán y su grupo más cercano, que tienen la cuota mínima en esta repartición del poder, que se conforman con eso, con tal de que otros no ocupen los espacios que el presidente Ortega y Arnoldo Alemán pretenden ocupar por siempre en Nicaragua.


¿Qué tan posible es una candidatura presidencial de la Primera Dama en 2011?
Si la mayoría de la población logra frenar la pretensión de la reforma constitucional, que impida la reelección sucesiva de Daniel Ortega, es muy probable que la candidata sea Rosario Murillo.

¿Y qué aceptación cree que tendría de la población?

Doña Rosario Murillo es un personaje muy controversial, y según las encuestas de opinión no es muy aceptada, es de los personajes menos aceptados, pero con toda la maquinaria del poder que tienen, van a llenar de rótulos a todo Nicaragua, la andan en helicóptero de arriba hacia abajo, te ponen canciones parecidas a la de John Lennon, te llenan los espacios televisivos, las radios, los medios de comunicación, y te mantienen dividida a la oposición, y confiando en la complicidad de Arnoldo Alemán, podría llegar hacer presidenta de Nicaragua.

¿Por qué cambió Fidel Castro?

Hugo Torres se pregunta qué ha cambiado en la posición del líder cubano Fidel Castro, que hasta ahora recibe al presidente Daniel Ortega, después de más de dos años de no recibirlo a causa del pacto con Arnoldo Alemán y la penalización del aborto terapéutico. Por su parte, Ortega está tan contento por el recibimiento del líder cubano, que se excede en sus halagos.


¿Cuál es su valoración sobre los elogios del presidente Ortega dirigidos al sistema político con un partido en Cuba?
Uno trata de adivinar cuál es el proyecto político, hablando en términos serios, del presidente Ortega, pero no puede, se le ocurre cada cosa. Él desearía que existiera un partido único, el de él, no otro, para someter a la mayoría de la población a un régimen donde vendría a ser una especie de monarca o rey. Eso no tiene ni pies ni cabeza y significa que estarían en grave peligro las libertades.

Eso sería establecer un régimen de una dictadura dura, y para guardar las formas tal vez le daría un espacito a Arnoldo Alemán y a su grupito.


El presidente Ortega excede las alabanzas a Cuba, ¿qué considera usted?
Yo creo que eso lo hizo Daniel Ortega para congraciarse con el comandante Fidel Castro, para devolverle los elogios y el favor que le hizo al agradecerle sus visitas después de más de dos años de no recibirlo y congraciarse con los sectores más duros del Partido Comunista cubano.


¿Y cuál cree que sea la proyección de Ortega para los cubanos que no están de acuerdo con el régimen de Castro?
Los mismos cubanos, algunos millones, no deben de haber quedado muy contentos con las declaraciones de Ortega, porque aquellos están buscando un nuevo derrotero. Con base en toda la experiencia vivida, están buscando crear un nuevo escenario político que les permita compartir las conquistas de la revolución --como la salud, la educación, el deporte-- con las aspiraciones de libertades plenas para cada ciudadano.

¿Y Raúl Castro cómo cree que lo ve?

No creo que todo lo que dijo Daniel Ortega en Cuba sea del agrado de Raúl Castro. Creo que lo hizo sobre todo para congraciarse. Además, anda eufórico porque lo recibió Fidel después de dos años y pico, y uno se pregunta qué cambió en las posiciones para que haya dado este paso. Fidel, que ha sido tan apegado a los principios y a los valores, qué habrá cambiado, qué habrá pasado para recibirlo, y no sólo para recibirlo, sino para escribir todos los elogios hacia Daniel y doña Rosario. Solamente falta la foto.