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Representantes de 360 comunidades miskitas se reunieron en Bilwi, capital de la Región Autónoma del Atlántico (Caribe) Norte, sorprendiendo a sus mismos conciudadanos y al país con la declaración de independencia de ese territorio y con el anuncio de la creación de un ejército de la Moskitia, conformado por ex combatientes de la Resistencia Indígena en los años 80.

El sustento, según el representante legal, Oscar Hodgson, es en el laudo arbitral del Emperador de Austria, Francisco José I, en la cuestión Nicaragua y Gran Bretaña respecto de la reserva Moskitia en 1881, y en la Convención de la Moskitia, el 20 de noviembre de 1894, donde deciden anexarse a Nicaragua aunque conservando un gran nivel de autonomía.

El argumento, según Hodgson, es que el laudo arbitral evidencia la soberanía de la que gozaba la nación comunitaria de la Moskitia antes de la anexión, y, por otra parte, que la declaración de la Convención miskita supuso una serie de reglas que el Estado de Nicaragua no cumplió.

Otis Lam a Ortega: “de Estado a Estado”

En 2007, el anciano mayor, Otis Lam Hoppington, envió un carta al Presidente de la República, Daniel Ortega, informando que la segunda Convención de la Moskitia concluyó que Nicaragua no honró sus compromisos internacionales, por lo que decidió restaurar la antigua Moskitia a través de la disolución de los compromisos de la primera convención, por lo que recuperaban su ciudadanía como nación no conquistada, colonizada u ocupada.

Es decir, según Lam, el no cumplimiento de los compromisos significa la ruptura del tratado de anexión, por lo que solicitaban a Ortega un trato de Estado a Estado, entre Nicaragua y la nación Moskitia.

No se reservaron derecho de separación

¿Cuál es el sustento legal? ¿Es posible que Nicaragua sea divisible? Para el constitucionalista Gabriel Álvarez tiene muy poco o ningún sustento jurídico constitucional, pues en el tratado de anexión no se reservaron el derecho de separación en caso de que ellos lo desearan o algunos de los acuerdos no se cumplieran.

“Sin ninguna duda que la segunda Convención tiene una importante legitimidad en el sentido de demandar el incumplimiento del laudo y de la primera Convención, sin embargo, ellos no se reservaron el derecho de separación, ellos mismos no se lo reconocieron”, explicó Álvarez
El jurista explicó que en otros países donde existen estados federados, cuando decidieron anexarse o unificarse, al menos dejaron establecido en la Constitución la posibilidad de separación, aunque sea mediante procesos muy complejos. Un ejemplo es el caso de Canadá, donde recientemente la provincia de Québec realizó un referendo por su independencia, y perdió por pocos votos.

En el caso de Nicaragua, según Álvarez, no hay forma de que eso suceda, pues es una República unitaria y no existe ningún artículo cuya interpretación dé cabida a la independencia de una región.

“Yo no encuentro un necesario reconocimiento a conservar de manera ad infinitum un derecho de independencia que sólo se puede reconocer si se ejerce de conformidad con los mínimos principios derivados del ordenamiento constitucional”, dijo Álvarez.

Independencias no son jurídicas

Pero Álvarez señaló que, si bien no hay sustento jurídico, hay sobradas razones para el reclamo de los pueblos indígenas del Caribe contra el Estado de Nicaragua, por lo que la independencia se podría explicar en términos políticos.

“Al final de cuentas, las independencias y separaciones no se explican en términos jurídicos, sino en términos políticos y reales. El presidente Ortega acaba de reconocer la independencia de Abjasia y de Osetia del Sur, no tanto por la fundamentación jurídica, sino porque políticamente se fueron”, consideró el jurista.

Pese a ello, aseveró que el anunciado ejército de la Moskitia violenta el artículo 95 de la Constitución, que dice que no pueden existir más cuerpos armados que lo establecido en la Ley.

“Si el gobierno, cualquiera que fuera, y los partidos tradicionales creen que pueden seguir dando gato por liebre a los hermanos indígenas con el discurso de la autonomía sin cumplirlo, se equivocan. Nicaragua puede enrumbarse hacia un conflicto serio en el que el asunto termine dilucidándose de la manera que no quieren los nicaragüenses”, señaló Álvarez.


La convención de la Moskitia de 1894
La Convención de la Moskitia en 1894 --ratificada por la Asamblea Nacional en 1895-- instaura once artículos. En uno de sus considerandos establece textualmente: “Hemos acordado sujetarnos enteramente a las leyes y autoridades de Nicaragua para formar parte de su organización política y administrativa”. Y en el artículo uno: “La Constitución de Nicaragua y sus leyes serán obedecidas por los pueblos miskitos, quedando éstos bajo el amparo de la bandera de la República”.

Pero establecen también que la totalidad de las rentas serían invertidas en la región. Los indígenas estarían exentos de impuestos, de servicio militar en caso de guerra, y 62 años antes del voto femenino en Nicaragua, ellos establecieron el derecho al voto para hombres y mujeres de 18 años en la elección de sus autoridades.

En tanto el laudo arbitral del Emperador de Austria otorga el sumo imperio de los miskitos en el otorgamiento de concesiones sobres sus recursos naturales sin permiso alguno de las autoridades nacionales, punto que no fue tomado en cuenta en la Ley de Autonomía vigente, que establece coordinación con el gobierno central.

Tampoco le otorgaba a Nicaragua el derecho de cobrar impuesto de importación y exportación de los productos que llegaban a la costa Caribe, sólo a los que fueran con destino o provenientes del Pacífico, y que salieran por el Puerto de San Juan del Norte o Greytown.

Moskitia debe tener más autonomía

El laudo arbitral y la primera Convención de la Moskitia son documentos históricos y legales que le otorgaban a la Moskitia en algún sentido mucho mayor autonomía que la que gozan actualmente. Por lo que podría servir para replantear los derechos autonómicos del Caribe nicaragüense.

“Estos documentos de alguna manera han ido forjando la identidad cultural, ellos se sienten representados en los fundamentos, se sienten identificados en la visión que se plasmó en estos documentos, instrumentos jurídicos nacionales e internacionales. Y son importantes para tener una reflexión política en la que surjan directrices emanadas de ellos (los miskitos) para hacer ajustes al régimen jurídico actual”, estimó Álvarez.

Para este constitucionalista, la autonomía lejos de debilitar al país lo fortalece porque lo integra, y todo lo que de esos documentos se pueda interpretar sin que roce la Constitución deben ser elementos valiosos para la aplicación de la legislación autonomista.

Ley buena, pero falta mucho

Según Álvarez, la decisión de la crear un régimen jurídico especial para el Caribe fue un acierto, pero a la vez, la Ley de Autonomía da menos libertad que el margen que da la Constitución. Y el reglamento a la ley --que se aprobó hasta 16 años después-- es todavía menos autonomista, y es peor en la aplicación real, por lo que sugiere una revisión urgente.

La ley no ha sido aplicada por la tradición centralista, asegura Álvarez, y evidencia de ello fue la inconcebible inhibición del partido indígena Yapti Tasba Masraka Asla Takanka (Hijos de la Madre Tierra) Yatama, en 2000, que luego mereció una sentencia a su favor de parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.

Más recientemente, la posposición de los comicios municipales de noviembre a enero, a partir de argumentos esgrimidos por Yatama y el gobierno, hizo que tales argumentos se cayeran por su propio peso, pues la situación no iba a cambiar sustancialmente en dos meses.

Adicionalmente, tal como lo han explicado el diputado Brooklyn Rivera y decenas de líderes de la Costa Caribe, se requiere una nueva organización política y un nuevo sistema electoral, donde la matriz de los pueblos sea indígena. En este nuevo sistema se priorizaría la organización territorial de las comunidades y la desaparición de los municipios como organización administrativa de las comunidades indígenas.

Fagoth ofreció dinero a cambio de apoyo al FSLN

La reciente declaración de la Convención del Consejo de Ancianos de la Nación Moskitia, el pasado 18 de abril, rechazó el liderazgo de Yatama --que se encuentra aliada con el gobierno-- y señalaron directamente a Steadman Fagoth y a Brooklyn Rivera. Al primero, el anciano Mayor Otis Lam Hoppington lo señaló de emisario del gobierno para ofrecerles dinero a cambio de respaldar al FSLN. En cambio, el gobierno financiaría la Convención de la Moskitia.

En la convención los miskitos eligieron a Héctor Williams como el Gran Wihta Tara (Gran Juez) al Consejo de Ministros Ancianos, y acordaron la conformación del ejército de la Moskitia. El anuncio del llamado de independencia lo habían hecho también en 2003, pero fue pospuesta.

Cuatro días después de la declaración de independencia, ex combatientes se tomaron la casa de Yatama en Bilwi, según ellos para presionar por la independencia. “Hemos elegido tomarnos esta casa, porque Yatama no es un partido, quien lo convirtió en un partido fue Brooklyn Rivera, y no ha tenido el valor de mandarla a recuperar porque sabe que quienes nos tomamos este lugar somos los verdaderos combatientes”, señaló Norman Molina o Yul Wild (Perro Salvaje, en lengua miskita).

El desencuentro

Antes, en 1983, poco después de que los miskitos se alzaran en armas, también proclamaron su lucha por la independencia, así lo registra la revista Envío: “Los miskitos vivirán sin sandinismo ni somocismo… el pueblo indígena se está preparando en la lucha contra el orteguismo para así independizar la Costa Atlántica”.

Para Álvarez, las diferencias entre el Pacífico y el Caribe se dan no tanto porque se haya segregado u olvidado, sino porque existe un desencuentro entre esas dos realidades. Poco tiempo después del huracán Félix, en Bilwi, un anciano que cuidaba el hotel del mismo nombre de la ciudad, explicaba: “Es que la misma palabra Nicaragua viene de un cacique náhuatl que se rindió ante los españoles y nosotros no”. Si el cacique Nicarao se rindió o no, la verdad es que Nicaragua no significa nada en la memoria histórica de los miskitos.