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La relación entre la Iglesia Católica y el Gobierno está en sus peores momentos. De un lado y del otro el tono de las voces ha subido tanto que es imposible escucharlos sin que una ofensa pase por aquí o por allá.

Desde noviembre pasado la crisis se miraba venir. En medio de las denuncias por fraude electoral estaba la Conferencia Episcopal de Nicaragua. El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, pedía un recuento de los votos, mientras el Presidente Daniel Ortega firmaba un decreto avalando los resultados de las elecciones municipales, donde el “gran ganador” fue el Frente Sandinista.

A pesar que Ortega no dijo una palabra, muchos de sus funcionarios sí. Hubo entre ellos quienes calificaron a los obispos de opositores y amenazaron con boicotear una procesión que la Conferencia Episcopal organizó poco después de las elecciones y de las marchas fallidas de la oposición.

Pero de calificarlos de opositores a ubicarlos entre los “más corruptos del mundo” hay un trecho. Este jueves el Consejo de Comunicación y Ciudadanía, CCC, envió un correo electrónico con un artículo del asesor para asuntos sociales de la Presidencia, Orlando Núñez Soto, en el que éste responde algunas preguntas sobre la relación entre los curas y el Frente Sandinista.

En el documento Núñez Soto hace sus consideraciones con base en una supuesta entrevista con el cura Gregorio Raya, quien está a cargo de una parroquia en Juigalpa. De acuerdo a informes periodísticos, Raya no conoce a Núñez y niega las aseveraciones que éste hizo.

“Acaban de nombrar el padre Silvio Ortega como obispo auxiliar del arzobispado de Managua, adjunto al obispo Brenes. Silvio Ortega es un hombre del Papa. Lo escogió para frenar la corrupción de la iglesia en Nicaragua, considerada una de las más corruptas a juicio del Vaticano (alcohol, dinero y mujeres)”, cuenta Núñez Soto a Rosario Murillo, a quien va dirigido el documento.

A renglón seguido agrega: “Como ejemplo me dijo que en Semana Santa estuvieron en una discoteca privada 25 personas, de las cuales 18 eran sacerdotes (Sic), uno de ellos era él mismo (Gregorio Raya). Me habló de decenas de miles de dólares que algunos obispos sustraían de las donaciones de Cáritas. Me agregó que la mayoría tienen mujeres e hijos, abiertamente”.

Los antecedentes

Ésta no sería la primera vez que el Frente Sandinista lleva una conflictiva relación con el clero. Durante su primer gobierno, en la década de los 80, el Papa Juan Pablo II fue quien terminó de atar más el nudo en la relación que empezó a descomponerse por diferencias ideológicas, cuando visitó el país en 1984.

Ante los sucesos históricos el partido trató de vender una imagen más religiosa. El experto en temas clericales, Andrés Pérez Baltodano, lo explica así: “Concentraron sus esfuerzos en proyectar una imagen de religiosidad frente al pueblo nicaragüense y frente a las organizaciones cristianas del país. Esta etapa corresponde a cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo contraen matrimonio en una ceremonia religiosa a cargo del Cardenal Miguel Obando -cuando los votos del FSLN en la Asamblea Nacional hicieron posible la criminalización del aborto terapéutico en Nicaragua”.

“El 9 de agosto de ese mismo año, Rosario Murillo declaró: ‘Somos enfáticos: No al aborto, sí a la vida. Sí a las creencias religiosas; sí a la fe; sí a la búsqueda de Dios, que es lo que nos fortalece todos los días para reemprender el camino’”, señala Pérez Baltodano.

Críticas al gobierno

La Iglesia se ha mostrado un tanto crítica y distante a algunas decisiones del gobierno. El detonante entre las relaciones, sin embargo, fueron las declaraciones del obispo de Estelí, Abelardo Mata, quien también es vicepresidente de la Conferencia Episcopal.

“Da pena que cuando un grupo de ciudadanos quiere expresar su voluntad le montan una contra manifestación y los repriman. ¿Hasta donde quieren llevarnos? ¿A una guerra civil?”, comentó a EL NUEVO DIARIO a inicios de abril durante una entrevista en la que también denunció la existencia de grupos armados por razones políticas en las zonas rurales del país.

Dos días después de las declaraciones de Mata y a pesar que el Ejército las rechazó, al procurador Hernán Estrada le dispararon en la calle y de inmediato culpó a “algunos sectores de la Iglesia Católica” y a “algunos medios de comunicación” de estar promoviendo actos de violencia, que según él, podrían generar atentados como el que el funcionario dijo haber sufrido.

La Iglesia respondió calificando de “antojadizas e imprudentes” las declaraciones de Estrada.

20 días después el correo electrónico parece ser un medio vuelto: “La iglesia es un poderoso partido. Las diócesis tienen reuniones todos los meses con sus párrocos respectivos y las orientaciones son totalmente politizadas. La confrontación de algunos obispos con el Frente Sandinista los excita en tanto misioneros pastorales”.

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