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El presidente Daniel Ortega aseguró que los medios de comunicación planean un magnicidio: el de su esposa, Rosario Murillo. “Quieren ver muerta a Rosario”, afirmó el mandatario en el mensaje a la nación de fin de año, luego de exaltar la figura de la ex primer ministra paquistaní, Benazir Bhutto, asesinada ayer.

Murillo, quien estaba sentada a la par de Ortega, sostenía su quijada, tenía la mirada ida y asentía después de cada afirmación de su esposo, quien ayer llamó inmundicias a los periódicos y los culpó de muchas de las desgracias que ocurren en el país, como el encarecimiento de los frijoles y el arroz, pues “no informan sino que aumentan el precio”.

El Presidente se encomendó a Dios. “Estamos en las manos de Dios”, dijo, y acto seguido afirmó que los medios están “sembrando el odio para alentar a que se cometan otros crímenes, para que alguien se decida a asesinar a Rosario”.

“Todos los días inculcan odio, llegan a decir que hace falta que le metan un tiro a esas mujeres (que están en cargos de poder)”, expresó en clara alusión a Murillo, pues ella es la mujer con más poder en el gobierno. No dijo, sin embargo, qué medio dijo eso ni cuándo.

“Yo estoy seguro que (los medios de comunicación) están celebrando (el asesinato de Benazir Bhutto)”, continuó Ortega, quien ayer sobrepasó los límites en su tirante relación con los medios de comunicación.

¿Quién incita al odio?
Sin ningún reparo, el mandatario hizo públicos los supuestos atentados que los medios informativos promueven contra Murillo, en un barrio considerado “rojo” por la Policía Nacional, donde ayer celebró “la última sesión de trabajo con el pueblo presidente”.

Los periodistas que le daban cobertura a la actividad gubernamental estaban ubicados en medio de las personas que se congregaron en el barrio “Jorge Dimitrov” para escuchar a Ortega, en un acto con un programa múltiple en el que tuvo cabida, como ya es costumbre, el recibimiento de las cartas credenciales del embajador de Corea del Sur, la nacionalización de 35 extranjeros, la condecoración a atletas destacados y los exabruptos del mandatario.

“Se creen con el derecho de violentar las medidas de seguridad y ponernos en riesgo”, insistió Ortega, haciendo referencia al suceso en el que el reportero Jorge Loásiga, del diario La Prensa, fue agredido por miembros de la seguridad de Ortega, y que no son policías, aduciendo que Loásiga había roto el cordón de seguridad.

Compañera Aminta: “A redoblar seguridad”
Después de informarse sobre los detalles de la muerte de Bhutto y ante las amenazas que supuestamente los medios planeamos, Ortega llamó de inmediato a la jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera y le ordenó redoblar su seguridad y la de su esposa.

Pero no sólo ellos estarán mejor resguardados. También Arnoldo Alemán, porque “no quiere que le pase nada” y Eduardo Montealegre, quien está vacacionando en San Juan del Sur, aseguró Ortega.

“A pesar de tanta campaña de desprestigio, estamos cumpliendo”, dijo finalmente, sin mencionar dato alguno, pues “no hacen falta los datos, esos se darán el diez de enero”.