• |
  • |
  • END

La manera como el gobierno pretende establecer una relación con la Conferencia Episcopal es contradictoria; por un lado manipula elementos religiosos para dominar el pensamiento del pueblo, y por el otro, ataca a la jerarquía católica, dijo Vilma Núñez, Directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

Expresó que el liderazgo y la confianza que está retomando la Conferencia Episcopal en el país es la principal “piedra en el zapato” del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Núñez indicó que la carta publicada la semana pasada, donde se acusa a altos prelados de consumo de alcohol, dinero y mujeres, no es más que un documento para desprestigiar a la Iglesia.

Sin embargo, esto es contradictorio, afirmó Núñez, “pues Daniel Ortega se ha cubierto con esa imagen religiosa, donde sólo le falta colocarse en la cruz, ponerse una corona de espina y hacer su propio vía crucis”.

Agregó que la Conferencia Episcopal ha asumido una posición muy crítica de los comportamientos gubernamentales, y por eso la quieren eliminar.

Tiran la piedra...

Para el comandante Henry Ruiz, esta carta no es más que una de las tantas tácticas de este gobierno, “pues ellos son habilidosos para tirar la piedra y esconder la mano. Desde allí no hay que darle crédito a ese texto”.

Afirmó que lo que hay es una división dentro de la Iglesia nicaragüense. Por un lado está el cardenal Miguel Obando, que es una autoridad espiritual con poder, a pesar de que está en retiro, y por el otro, el resurgimiento de la Conferencia Episcopal.

“El cardenal Obando y Bravo desaparece por su deterioro moral y resurge la Conferencia Episcopal. Dentro de ese consejo vemos a monseñor (Bernardo) Hombach, un sacerdote vertical, con una gran autoridad moral, que conoce bien la historia de nuestro país. Que ha estado al lado de la gente que debe estar, ya sea liberal o sandinista, en ese sentido es buen pastor”, dijo Ruiz.

Expresó que Hombach tiene el coraje de pedir un recuento de votos, opinar sobre los rezadores, de las imágenes en las rotondas y de la manipulación de los símbolos religiosos, que Ortega y Murillo usufructúan para dominar el pensamiento de la gente.

“No lo reconozco”

Por su parte, la diputada Mónica Baltodano dijo desconocer el estilo de Orlando Núñez en la carta, y que le parecía extraño que haya sido difundida dentro del sistema de correo de la Presidencia.

“No lo reconozco en esa carta. Es un estilo diferente al de él, sin embargo, ella (Rosario Murillo) lo distribuyó. Aquí hay cosas más allá que todavía no logramos identificar. Creo que es una cortina de humo por el tema del fraude electoral y la afectación profunda que se creó en la democracia”, dijo la diputada.

Ante la interrogante, sobre quién pudo utilizar el nombre de Núñez, Baltodano respondió que estamos frente a un gobierno que es capaz de allanar moradas, formar juicios e inventar cargos. “No me extraña qué más cosas podrán hacer, ¿con qué propósito? Eso se tendrá que analizar con más detenimiento”, dijo la parlamentaria.