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El diputado FSLN Edwin Castro justificó la contradicción con Rosario Murillo sobre el texto firmado por el asesor presidencial Orlando Núñez, en el que se acusa de corrupta a la Iglesia Católica, diciendo que “quieren verme peleando con Rosario, pero no les daré gusto”.

“Esos pleitos no existen y nunca han existido”, dijo el legislador ayer durante la sesión parlamentaria refiriéndose a la diferencia de opiniones expresada en los medios de comunicación.

“Ya dieron la explicación: fueron ‘hackers’”, agregó Castro, quien el martes al ser consultado por los periodistas aseguró que el documento circulado desde el correo electrónico del gobierno y firmado por Orlando Núñez en el que se acusa a la Iglesia Católica de ser de las más corruptas en el mundo, era como cualquier artículo de opinión de Núñez.

El diputado dijo: “Hay un escrito de un compañero que hace una opinión, la cual yo respeto, no es posición oficial, es una opinión como (las hay en) una página de opinión como La Prensa y EL NUEVO DIARIO. Él no está hablando en nombre del gobierno”, dijo Castro, quien confesó compartir parte de lo escrito por Núñez Soto, sin especificar qué.

Cambió discurso

Y a pesar de que dijo compartir algunos términos del artículo, cuya responsabilidad supuestamente era de Núñez Soto, ayer se plegó al discurso de la primera dama y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.

El mismo día que Castro aseguró que Núñez Soto expresó su opinión, Murillo envió un documento aclaratorio donde asegura que el correo fue vulnerado por “hackers” que enviaron el documento cuya autoría se desconocía.

“No creímos necesaria una aclaración, pues resultaba, y resulta evidente, la maligna y descarada manipulación derechista con el llamado ‘artículo’ de Orlando Núñez”, escribió Murillo.

Luego agregó: “Ya lo han dicho los señores obispos en su mensaje: ‘Esto es imaginación’, y, nosotros agregamos, burda y tendenciosa manipulación. Historietas de este tipo sólo pueden ser fruto de mentes y corazones ociosos, enfermos e insensibles a una situación tan grave, como la amenaza de otra pandemia, hija del capitalismo”.