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Para la Conferencia Episcopal de Nicaragua, CEN, no es un “deseo ardiente” tener un diálogo con el gobierno. Así lo confirmó ayer su secretario, monseñor Sócrates René Sándigo, al ser consultado por EL NUEVO DIARIO sobre la posible petición de parte del cardenal Miguel Obando y Bravo a los obispos de bajar el tono de sus críticas a la administración del presidente Daniel Ortega.

Ante informaciones sobre que Obando pidió al CEN bajar el tono de sus críticas al gobierno, Sándigo reaccionó calificándolas de “acusaciones absurdas”, pues según dijo, por lo menos él no se ha contactado con el Cardenal desde hace seis meses, a la vez que negó que los obispos hayan recurrido a él para agilizar el encuentro entre la Iglesia Católica y el gobierno, ya que para ellos no representa una necesidad vehemente.

“No es que tengamos ansiedad por encontrarnos con el gobierno (...) no es un deseo ardiente (sino que) nuestro interés por el diálogo es porque queremos dar posibles soluciones a los problemas que aquejan a la población”, expresó el secretario de la CEN.

Diálogo se desvanece

Sándigo descartó que la necesidad de un diálogo entre la Iglesia y el gobierno haya tomado relevancia luego del conflicto creado por el escrito que se le atribuye al asesor presidencial Orlando Núñez, donde se señala a la Iglesia Católica nicaragüense de corrupta.

“Lo que nosotros pedimos es que se busquen los orígenes de ese documento para saciar la inquietud de la población, porque es la gente la que está cuestionando al gobierno, (así que) para bien del gobierno demandamos los orígenes del documento”, señaló.

Por su parte, en declaración a medios televisivos nacionales el secretario de organización del partido de gobierno, Lenín Cerna, dijo que no hay nada que dialogar entre el gobierno y la Iglesia porque “no hay roces” entre ambos.

El Celam

El prelado católico anunció que durante la Trigésima Segunda Reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam, que se realizará en Managua del 11 al 16 de mayo, el tema central será el diagnóstico de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica en América Latina, lo cual incluye, informó, un análisis de su relación con los gobiernos de la región.