Melvin Martínez
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La crisis política en Nicaragua no se origina porque subió al poder un partido de izquierda o de derecha, sino porque no se cuenten bien los votos y no se respete la voluntad de los ciudadanos, estima el dirigente del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, Edmundo Jarquín, en su columna semanal de radio.

Jarquín ilustra que en menos de dos meses, en países del área se han realizado elecciones “que han significado cambios muy importantes, pero la confianza en las autoridades electorales ha permitido que esos cambios transcurran sin traumas de ninguna clase”.

El político se refiere a las elecciones realizadas en El Salvador y Panamá, naciones en las que se han realizado elecciones cuyos resultados se dieron a conocer el propio día de las votaciones, sin que haya habido reclamos por los resultados.

En el caso de Panamá, mencionó que las urnas electorales se cerraron a las cuatro de la tarde, y dos horas después los panameños tenían los resultados electorales.

“No hubo protestas, ni reclamos, ni heridos, ninguna confrontación”, expresó Jarquín.

En el siguiente caso, El Salvador, la diferencia entre uno y otro candidato, fue por un margen relativamente pequeño y los resultados fueron aceptados por la derecha sin vacilación.

Nada diferente a Nicaragua

“Ambos casos ilustran que el problema no es de derecha o izquierda, sino que se cuenten bien los votos, y se respete la voluntad de los ciudadanos”, reiteró.

Agregó que ambos casos, El Salvador y Panamá, son países como Nicaragua, porque en el caso de El Salvador, hace menos de dos décadas enfrentaba agudos conflictos políticos, guerra y en el caso de Panamá, intervenciones militares extranjeras.

Sin embargo, han sido capaces de abandonar ese pasado de confrontación violenta y someterse a las reglas y las instituciones del juego democrático.

“No es casualidad, entonces, que esos dos países sean de los más prósperos de la región, y destinos cada vez más importantes”, reflexionó.

Lecciones para Nicaragua

¿Por qué los nicaragüenses y la comunidad internacional van a tolerar que Nicaragua sea el único país de todo el hemisferio americano que no tiene futuro electoral creíble y confiable?, se preguntó Jarquín.

“Las elecciones en Panamá, El Salvador, Ecuador y Bolivia, subrayan lo mal, muy mal, que estamos en Nicaragua”, agrega.

Explicó que a pesar del notable éxito de la gestión del presidente Martín Torrijos -Panamá ha crecido a una media superior al 8% anual durante su gobierno-, y que su partido logró mantener su histórica votación cercana al 40%, el hecho que la oposición se unificara, por las razones que sea, significó la derrota de la candidata de su partido.