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Luis Humberto Orozco, de 26 años, recibió la semana pasada su carné de militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN. Pero a diferencia de personas que recibieron su militancia en la década de los ochenta, luego de reunir varios méritos trabajando por el partido y de ser evaluados por las estructuras, Orozco cuenta que sólo tuvo que dar dos fotos suyas, y que en un mes, aproximadamente, obtuvo su militancia.

“Soy simpatizante del Frente, pero nada más”, reconoció Orozco, quien recibió su carné en la promoción que realizó el partido de gobierno la semana pasada en el Instituto Nicaragüense de Cultura, INC, donde estuvo presente la militante histórica del FSLN, Doris Tijerino Haslam.

EL NUEVO DIARIO entrevistó a Orozco minutos antes de que lo llamaran para entregarle su carné, y se pudo notar que estaba emocionado por ello. Sin embargo, es evidente que este joven no da a este acontecimiento el mismo valor que le dan y le dieron los hombres y las mujeres que por convicción han trabajado para el FSLN.

Para conseguir “pegue”

“Espero que en el transcurso de mi vida me ayude a seguir más adelante, a formarme, a ser una persona más productiva tanto para el país como para el Frente. (Espero) que me ayude más adelante, (que) al no tener un trabajo y presentarlo (el carné) tal vez pueda ser que una institución (del Estado) o una empresa privada me puedan aceptar”, manifestó Orozco cuando se le preguntó sobre lo que significaba para él ser acreditado como militante del Frente Sandinista.

La historia cambia con María Elena Rodríguez, de 38 años, quien fue acreditada ese mismo día. Para ella es una gran satisfacción recibir el carné de militante, pues cree que es “un reconocimiento por cumplir con las tareas del proceso revolucionario”. Incluso, expresó estar convencida de que cada una de las personas que recibe su carné “está consciente de las actividades que realiza para obtener esta titulación”.

Rodríguez explicó que no pasó por un proceso determinado para ser militante, sino que fue acumulando varios méritos como simpatizante del FSLN. “Desde los años 80 yo he participado en todas las actividades del Frente, en la alfabetización, en levantar la producción, posteriormente en apoyar lo que fue el proceso revolucionario, y hace poco trabajé en una Junta Receptora de Votos, o sea, todo eso me da lugar para ser una militante del Frente Sandinista”, relató.

En cuanto al tiempo que esperó para ser reconocida como militante, dijo: “Tiene todo lo que tiene en estar en actividad el Frente, digamos todo el proceso que ha seguido hasta alcanzar la victoria, o sea, que ha sido una lucha constante, no únicamente por períodos, sino que ha sido constante, creo que ha sido paulatinamente hasta alcanzar la victoria”.

Repartidos como dulces, pero…
El fundador histórico y disidente del FSLN, Bayardo Altamirano, asegura que según testimonios de muchos conocidos, “andan repartiendo (los carné) como si fueran chicles, dulces o confites”, y, en contraste, cuenta que en sus tiempos, “para ser militante te hacían una evaluación, en el Comité de Base te analizaban si tenías tales errores o si habías hecho tal cosa, entonces, si te hallaban ‘pegado’ no podías ser militante”.

Pero lo que más lamenta Altamirano es que esta afiliación masiva --sin ningún tipo de evaluación-- está haciendo del FSLN un partido de masas con un caudillo rodeado de un reducido círculo de allegados, que son quienes toman las decisiones.

Este fundador del histórico partido recordó que en sus inicios el Frente Sandinista era un partido de cuadros con una dirección colegiada. Por un lado, los cuadros eran grupos de personas que trabajaban tiempo completo en un determinado sector. Por otro, la dirección colegiada estaba conformada por nueve miembros de la Dirección Nacional, quienes se reunían para analizar y tomar decisiones.

Sin embargo, Altamirano destaca que eran los cuadros las piezas fundamentales de las estructuras del partido, pues cada decisión era discutida por ellos, de tal forma que cuando llegaba a la dirección, la decisión final surgía de lo que pensaba la gente.

“Todo eso abonaba a una democracia participativa dentro del partido”, resaltó. No obstante, hoy lamenta que en el FSLN “están apostando a un partido de masas”.

Según Altamirano, en un partido de masas no hay discusión, así que “en la medida en que no hay discusión, en la medida en que no hay juego de ideas, vos vas creando una coyunda, no vas creando una verdadera democracia (y) si en la organización ponés un caudillo, que es el que decide todo, estás mal, porque entonces tenés robots, gente que no opina”.

Para que no sea un “club de privilegiados”

Por su parte, la militante histórica del FSLN, Doris Tijerino Haslam, avaló la afiliación masiva que lleva a cabo el partido de gobierno, pues por lo menos ella no quiere que el partido se convierta en un club de privilegiados. Además, refirió que dicho proceso “responde a un interés del partido de ordenar a nuestra militancia, de saber cuántos somos y dónde estamos”.

Tijerino justificó el hecho de que ahora la trayectoria política dentro del partido no sea un requisito para ser acreditado como militante, diciendo que la libertad de afiliación es un derecho que el FSLN ganó con sangre. “Ahora lo fundamental es la voluntariedad del nicaragüense para pertenecer al Frente Sandinista, y las características que se deben tener son las mismas: integridad, honradez y amor al pueblo”, expresó.

Para esta militante histórica la razón de esta afiliación masiva de personas que no tienen méritos dentro del partido, es que los tiempos han cambiando. “Lo que pasa es que antes --tomen en cuenta que en un tiempo ni siquiera carné podíamos tener-- hacíamos un juramento mucho más fuerte porque lo refrendábamos con el ofrecimiento de la vida si no cumplíamos”.

Inverosímil aspiración

Tijerino, incluso, admitió que a nivel personal desearía “que todos los nicaragüenses sean sandinistas, porque esa es la única manera de ser digno en este país”. A la vez, fue consultada por el hecho que, según nuestras investigaciones, en una comunidad de Carazo las estructuras del FSLN entregaron carné a todos los miembros del equipo local de béisbol, aun cuando era sabido que varios de ellos son liberales.

A ello, Tijerino Haslam respondió que cree que “básicamente hay un sentimiento de simpatía hacia el gobierno, incluso de gente que no es militante antigua del Frente Sandinista”.

Sobre los riesgos de tener dentro del partido a personas que no dan el verdadero significado al hecho de ser militantes del Frente Sandinista, la militante histórica dijo que puede ser que haya personas que se afilien buscando beneficios, pues todos son seres humanos, pero que el partido no puede estar desconfiando de todo mundo.

“En saludo al 30 aniversario de la RPS”
Cuando el pasado 23 de abril el Frente Sandinista dio carné de militantes a sus 30 diputados propietarios y suplentes en la Asamblea Nacional, el diputado sandinista, José Figueroa, manifestó que lo que estaban haciendo es un “proceso de carnetización de todas las fuerzas sandinistas en saludo al 30 aniversario de la Revolución Popular Sandinista”.

Al igual que Tijerino, Figueroa dijo que “el único requisito --a diferencia de procesos anteriores en donde se pedía trayectoria política, revolucionaria, estar integrado a una unidad de base de trabajo del partido-- es la voluntariedad, y trabajar por un proyecto político en beneficio de Nicaragua y de los pobres de nuestro país”.

Y agregó que “hay una meta de carnetizar a todas las fuerzas sandinistas, que pueden andar por el millón de militantes del Frente Sandinista a nivel nacional”.

Cuestión de matemáticas

Al respecto, según Bayardo Altamirano, las razones no son las de saludar el 30 aniversario de la Revolución Popular Sandinista o tener conocimiento de quiénes son y dónde están los simpatizantes del FSLN, sino que más bien representa un intento del partido de gobierno de legitimar un fraude electoral en los comicios presidenciales de 2011.

Altamirano asegura que el Frente Sandinista está utilizando la siguiente matemática: la población en 2011, año de las elecciones presidenciales, será de 6 millones y medio, y el caudal electoral del partido de gobierno seguirá siendo el 38 por ciento de la población, lo cual es muy arriesgado para ellos, pues la mayoría de ese caudal son afiliados de carné que son incondicionales, lo que los obliga a recurrir al fraude electoral.

“Entonces” --prosigue explicando Altamirano-- “el razonamiento de ellos es subirlo (el caudal electoral) al 45-51 por ciento, lo cual significaría tener a un millón y medio más de personas, y eso lo conseguirán con esos afiliados, lo cual les servirá para justificar el fraude, porque son sus afiliados aunque no hayan votado (por el Frente Sandinista) realmente”.

Según Altamirano, el FSLN ya no puede recurrir al voto clientelista, porque se ha observado una gran deficiencia en la aplicación de programas sociales como Usura Cero, Hambre Cero o Cocinas para el Pueblo. Cualquier persona o institución se preguntaría cómo no ganar las elecciones con millón y medio de militantes.

Sin embargo, en el pasado, el FSLN ha llenado la mayor plaza de Managua, también en los departamentos, y el techo de votantes no aumenta, al contrario, baja en cada período electoral.

EL NUEVO DIARIO quiso entrevistar al Secretario Político del Frente Sandinista en el departamento de Managua, pero éste no contestó las constantes llamadas a sus celulares, y no lo encontramos en las oficinas de la delegación departamental del FSLN en la capital.