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El presidente de la República, Daniel Ortega, y el presidente honorario del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Arnoldo Alemán, ya no estarían interesados en reformar parcialmente la Constitución para cambiar el sistema político del país, sino más bien convocar a una Asamblea Constituyente y para ello sus operadores políticos trabajan en el asunto.

El diputado Francisco Jarquín de la bancada Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, reveló que el FSLN y el PLC, buscan algo más que la reelección presidencial y el cambio de sistema político, y pretenden convocar a una Asamblea Constituyente que logre, entre otras cosas, refundar el país y permitir la reelección de Ortega.

Según Jarquín, hasta el momento sólo existen pláticas informales, pero señaló que hay diferentes niveles de información entre quienes están al tanto de la movida política. El legislador aseguró que existen operadores en el PLC y el FSLN que están guiando el rumbo a la Constituyente.

Pese a ello, Jarquín dijo no estar muy claro cómo funcionaría, pero que venden la idea como si los diputados pudieran extenderse el período por dos o tres años más, o una propuesta que, según él, resulte irrechazable para los legisladores.

En ese escenario, el parlamentario estaría en contra de que se apruebe la reelección presidencial y respaldaría las propuestas hechas por Ética y Transparencia, y el Instituto para el desarrollo y la Democracia, Ipade, o el proyecto de reformas a la Ley Electoral que impulsa el Grupo Promotor de las Reformas Electorales compuesto por diferentes organismos de la Sociedad Civil.

“Siempre hay diferentes niveles de información, hay unos que aparentemente te dan, y lo que están es tratando de desinformarte; pero esta información viene de ambos lados, del PLC y del FSLN, y hay dos grupos uno a favor y otro en contra de la reelección, entre los mismos sandinistas”, reveló Jarquín.

Aunque el fin es siempre la reelección, a juicio de Jarquín, en una Constituyente hay más cosas en juego, pero que en todo caso han querido darle mayor énfasis al cambio de sistema de gobierno, que a la reelección presidencial, que es una meta política expresa de los diputados del FSLN.

“Yo lo que más he escuchado es que están apostando al cambio de sistema, que si bien es cierto, el Presidente no tendría muchas facultades, más que decorativa, sí las tiene el Primer Ministro, entonces siempre está la disputa de quién tiene la mayoría en las elecciones, para tener o asumir como Primer Ministro, que también puede ser una forma de reelección”, afirmó Jarquín.

Según Jarquín en la reelección y el cambio de sistema no hay acuerdo alguno, pero la idea de la Constituyente parece lograrlo.

Cambio de sistema político

Ese ansiado cambio de sistema, el gobierno incluso lo ha expresado con representantes de países donantes, tal como lo afirmó el asesor económico de la Presidencia, Bayardo Arce Castaño, al periódico digital oficialista “El 19”.

“Creemos que en el país se debiera plantear el cambio del sistema político, le planteamos (a los donantes) que estamos abiertos y dispuestos a presentar reformas al sistema político, al electoral, pero primero queremos agotar el diálogo que estamos llevando sobre la situación económica”, dijo Arce, citado por el medio oficial.

“Le hemos hecho ver que es una tarea difícil, porque habría que cambiar la mentalidad a una serie de políticos que entienden que democracia es cuando ellos ganan y si pierden es porque las elecciones no funcionan”, añadió el asesor presidencial.

Sin embargo, el experto constitucionalista y ex presidente de la Asamblea Nacional, Cairo Manuel López, considera que ésta es una propuesta pública, “como quien lanza un balón exploratorio para luego analizar causas y efectos”.

La teoría de López consiste en que se piense que una Asamblea Constituyente podría causar mucha zozobra en la población, por la complejidad del asunto y, entonces, se diga que “es preferible que se haga algo mucho menor, en este caso aprobar las reformas parciales”, aunque aclara que el fin sería siempre el mismo, es decir, garantizar la reelección de Daniel Ortega.

López, se pregunta “quiénes tendrían intereses para convocar a una nueva Asamblea Constituyente? Porque ninguna bancada o alianza tiene los votos para lograr ese objetivo.

“El Frente Sandinista dispone de 38 votos sólidos y con sus aliados llega a 50, pero todavía faltan los votos suficientes para aprobar la convocatoria a elecciones a diputados y harían falta votos para realizar las elecciones”, explica.

Tendrían que estar de acuerdo al menos dos bancadas para lograr una Asamblea Constituyente. López considera que el FSLN se siente fuerte en este momento y por eso cree que podría tener una mayoría mucho mayor.

Explica que la Constituyente es la reunión de todos los diputados para redactar una nueva Constitución Política. Sin embargo, antes es necesario elegir a nuevos diputados, quienes serán los que redacten esta nueva Carta Magna.

Pese a ello, según el especialista, en la actual Constitución Política de Nicaragua no se explica exactamente qué es una reforma parcial o una reforma total a la Constitución, sin embargo, indica el procedimiento para estas dos situaciones.

El proceso

Sólo para presentar la iniciativa de reforma total, se necesita del consenso de la mitad más uno de los miembros de la Asamblea Nacional, es decir, que 47 diputados tendrían que firmar la solicitud. Por analogía, esa misma cantidad de diputados debería acordar llamar a la población nicaragüense a elegir nuevos legisladores, con el objetivo de crear una Asamblea Constituyente.

Según López, la solicitud tiene que ser presentada ante la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional, con una exposición de motivos y claros propósitos de llamar a una Asamblea Constituyente. La Secretaría traslada la solicitud a la Junta Directiva y ésta a su vez la incluye en la agenda del día.

La propuesta se lee en el plenario y después se nombra una comisión especial que tiene 60 días como plazo para emitir su dictamen. Se vota el dictamen que para ser aprobado tiene que contar con dos tercios del total de diputados, es decir 62 como mínimo.

Aprobada la convocatoria para una Asamblea Constituyente, se emite un decreto por los mismos diputados de la Asamblea, para convocar a los ciudadanos a elegir nuevos legisladores.

Luego se les encarga a los magistrados del Consejo Supremo Electoral, CSE, organizar esas elecciones extraordinarias.

Una vez efectuadas las elecciones y según sean los resultados, comenzará el trabajo de redactar una nueva Constitución Política, pero mientras no sea aprobada, promulgada y publicada, sigue en vigencia la vieja Carta Magna, en este caso la de 1987.

“Un globito al aire”

El diputado del PLC, José Pallais Arana, considera que esta propuesta -que ha escuchado como medio en broma-, no es políticamente factible.

Pallais razona que viene en momentos en que el FSLN está desesperado, porque no va a conseguir los votos para una reforma parcial de la Constitución. “Ahora están intentando hacer una Asamblea Constituyente con el mismo propósito de un cambio de régimen que facilite la reelección presidencial”, expresa.

Al igual que Cairo Manuel López, Pallais Arana considera que esto es una exploración para “ver las reacciones, los comentarios y analizar las posibilidades, como una alternativa a la reforma parcial”.

“Como ven que se está dificultando, (la reforma parcial) entonces ahora están tirando esta idea, pero la han tirado de una forma muy informal”, dijo Pallais, quien agregó que “es una exploración sin mucha base ni fundamento, es un globito al aire, pero no es factible en este momento”. Según Pallais, es más probable una reforma parcial y considera que el FSLN va a seguir insistiendo en eso.

La realidad es que el proyecto de una Constituyente requiere ya no de 56 diputados, sino de 63, lo que significaría un estrechamiento en los acuerdos políticos entre el Presidente Ortega y el ex presidente Arnoldo Alemán.